Un estudio realizado en 2016 por la American Bar Association (ABA) Commission on Lawyer Assistance Programs y Hazelden Betty Ford Foundation en 13.000 abogados mostró que entre el 21-36% sufrían problemas de alcoholismo, 28% depresión, 19% ansiedad y 23% estres (1). Además, estos profesionales sufren otros problemas tales como adicción al trabajo, alteraciones del sueño, desgaste profesional, ausencia de conciliación familiar y laboral, pérdida de valores personales, pérdida de reconocimiento social e incluso el suicidio. (2)

En la misma línea, la encuesta Survey of Law Student Well-Being, realizada en 15 facultades de derecho sobre 3.300 estudiantes encontró en esta población algún grado de depresión (17%), ansiedad grave (14%), moderada (23%), tentativas de suicidio (6%) en el último año y un alto riesgo de alcoholismo (3).

A raíz de estos estudios, las principales organizaciones norteamericanas del Derecho pusieron en marcha la National Task Force on Lawyer Well-Being, publicándose en agosto del 2017 el informe The Path to Lawyer Well- Being: Practical Recommendations For Positive Change. Las razones principales para impulsar esta iniciativa según estas organizaciones son tres: mejorar la efectividad de las organizaciones (impacto en la productividad y recambio profesional), la integridad ética (profesionalismo, que exige las mejores condiciones del abogado para ofrecer los mejores servicios a su cliente) y la necesidad de hacer las cosas correctas. Este informe recoge 44 recomendaciones dirigidas, principalmente, a colegios y despachos de abogados, jueces y facultades de derecho con el fin de reducir los problemas de salud mental de los colectivos mencionados y, en consecuencia, obtener un mayor bienestar profesional. Se hace énfasis en un concepto de bienestar multidimensional definido por un proceso continuo que busca alcanzar la salud a partir de todas las dimensiones incluyendo no solo la física, sino la esfera emocional, espiritual, intelectual, social y ocupacional.

En España, en septiembre de 2017 se ha creado el Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Profession (ISMA-MHILP) impulsado por Manel Atserias, una organización que trabaja por el bienestar de las profesiones jurídicas (abogacía, procuraduría, judicatura, letrados de la Administración de Justicia y fiscalía, entre otras) y de los estudiantes de Derecho. Sus objetivos nacen del interés de conocer la situación del estado mental y bienestar y los factores de riesgo psicosocial propios de las profesiones jurídicas. Busca la mejora del bienestar de estas profesiones a través de la investigación e implantación de estrategias y políticas organizativas así como individuales que puedan ayudar a detectar situaciones de riesgo, reducir la aparición de enfermedad y favorecer el estado de bienestar en todas sus dimensiones. Además, específicamente busca reducir el estigma de las enfermedades mentales de estos profesionales lo que facilitaría la petición de ayuda.

A esta importante iniciativa se ha unido desde el inicio, el  Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE) y otras organizaciones como el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (COPC), los Jóvenes Juristas de Cataluña (JJC), la Federación Catalana de Entidades de Salud Mental en Primera Persona (VEUS) y la Asociación TOC 2.0.

El próximo 18 de mayo, el proyecto HU-CI estará en el desayuno informativo: Preocuparse de los profesionales de la abogacía genera valor añadido. Este evento promovido por el ISMA-MHILP en colaboración con el ISDE pretende ser un punto de inflexión y una llamada de atención sobre la necesidad de cuidar a los profesionales del derecho como ya ocurre en otras profesiones.

Seguro que la experiencia del proyecto HUCI servirá de ayuda y ejemplo de cómo es posible el cambio. No será un camino fácil pero no por ello menos necesario y motivador. Todo nuestro apoyo y mejores deseos a esta iniciativa y a estos profesionales del Derecho y la H-abogacia.