La falsa comodidad de la inteligencia artificial en la práctica del abogado
"Se trata de no perder el control del proceso intelectual"
(Imagen: E&J)
La falsa comodidad de la inteligencia artificial en la práctica del abogado
"Se trata de no perder el control del proceso intelectual"
(Imagen: E&J)
“La inteligencia artificial no es peligrosa por ser artificial, sino porque piensa fuera del sujeto. El riesgo no es la máquina, sino la renuncia humana a pensar.” —Giorgio Agamben
En los últimos meses son habituales las conversaciones entre colegas dirigidas a alabar las bondades de la IA en nuestra práctica profesional. Sin duda, se trata de un tema apasionante, pues estamos ante el nacimiento de su aplicación en la abogacía, y las primeras experiencias que estamos viviendo constituyen auténticos bancos de prueba que podemos —y debemos— compartir para mejorar nuestra práctica profesional.
De estos diálogos destaca un hecho palmario: la irrupción de la IA está generando una alteración sin precedentes en nuestros hábitos intelectuales, un cambio que se manifiesta, sobre todo, en la obtención inmediata de conocimientos jurídicos sustantivos y procesales, en la facilidad de adaptación de los mismos al asunto objeto de consulta y en la rapidez para disponer de una solución inmediata a esta (vía informe, escrito procesal, etc.).
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