Cuando la Segunda Oportunidad se convierte en un callejón sin salida: El valor de investigar antes de actuar
La historia de una clienta que no llegó a obtener la exoneración y cómo una buena preparación previa puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso
(Imagen: E&J)
Cuando la Segunda Oportunidad se convierte en un callejón sin salida: El valor de investigar antes de actuar
La historia de una clienta que no llegó a obtener la exoneración y cómo una buena preparación previa puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso
(Imagen: E&J)
A veces, las segundas oportunidades no llegan a ser tales. No porque la ley no lo permita, sino porque no se hace el trabajo que exige. En nuestra boutique legal hemos visto centenares de historias de superación gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad. Personas que vuelven a respirar tras años atrapadas en el endeudamiento. Pero también conocemos lo que ocurre cuando el procedimiento se inicia sin haber estudiado bien el terreno.
Hoy queremos contar una historia que, aunque no acabó en nuestro despacho, nos recuerda por qué «ocuparse para no preocuparse» es mucho más que un lema: Es una filosofía jurídica y profesional.
Ella -llamémosla Marisa- acudió a un despacho con una mochila de deudas y una esperanza: que le perdonaran todo lo que debía. Había oído hablar de la Ley de la Segunda Oportunidad y estaba convencida de que cumplía con los requisitos. El asesor, no especializado, sin más revisión que una primera recopilación de papeles, tramitó la solicitud. La promesa era clara: En unos meses, todo quedaría atrás.
Pero no fue así.
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Pasó el tiempo, se tramitó el concurso y, en el momento clave, todo se derrumbó. ¿El motivo? Existía una condena penal que implicaba una deuda pública vinculada a una responsabilidad civil derivada de un delito. Una deuda que la ley prohíbe perdonar. Nadie lo había tenido en cuenta. Nadie lo había preguntado ni se habían analizado a fondo esos documentos. Nadie había leído aquella sentencia olvidada en una carpeta vieja.
El resultado: Solicitud denegada, costas judiciales impuestas y una clienta devastada, no sólo por seguir debiendo, sino por haber invertido tiempo, dinero, ilusiones y confianza en algo que, desde el principio, no tenía viabilidad legal.
Este caso, que lamentablemente no es aislado, ilustra la importancia de realizar una investigación jurídica previa exhaustiva antes de iniciar cualquier procedimiento de exoneración del pasivo insatisfecho. En Bergadà Abogados, esta fase previa es sagrada. No basta con saber que el cliente tiene deudas. Necesitamos saber qué tipo de deudas, su origen, si están vinculadas a delitos, si provienen de organismos públicos que no permiten exoneración o si existen antecedentes que puedan bloquear el procedimiento.
No se trata de acumular documentos, sino de estudiarlos uno a uno, interpretarlos, contrastarlos, y anticiparse a cada posible obstáculo. La Ley de la Segunda Oportunidad tiene enormes beneficios, pero también límites muy claros. No todo puede perdonarse, y confiar en que el juzgado no lo advierta no es una estrategia, es una temeridad y una irresponsabilidad del asesor.
En Bergadà Abogados, cuando un cliente acude por primera vez, no prometemos resultados: Prometemos análisis. Cada caso se valora desde la transparencia y la viabilidad jurídica. Si hay un problema, lo identificamos. Si hay margen de maniobra, lo trazamos. Y si no hay opción, lo decimos. Porque entendemos que nuestra función no es alimentar expectativas, sino proteger decisiones.
De ahí nace nuestro compromiso con el lema que nos guía: «Ocuparse para no preocuparse». Preparar el terreno, anticipar riesgos, conocer al detalle cada elemento del expediente y actuar sólo cuando hay garantías. Así se evitan frustraciones, errores y, sobre todo, más deudas.
La historia de Marisa es una historia de lo que no debe volver a pasar. Porque no hay nada más doloroso que llegar a la puerta de salida y descubrir que estaba cerrada desde el inicio. En cambio, cuando se hace bien desde el primer día, el resultado es otro. En nuestra boutique legal, hemos acompañado a cientos de personas que hoy ya no tienen que mirar atrás. Porque antes de caminar, nos aseguramos de que había camino.
La Ley de la Segunda Oportunidad es una herramienta real y efectiva, pero sólo si se aplica con rigor. Por eso, el mejor consejo que podemos dar es este: Antes de actuar, investiga. Antes de solicitar, evalúa. Y antes de confiar, asegúrate de que quien te asesora sabe lo que hace.
Ocuparse hoy es la única forma de no tener que preocuparse mañana.

