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Artículos

Idealizar el empleo ‘tech’ no es una buena idea

España es el Estado con más desempleados digitales de la Unión

(Imagen: E&J)

José Varela

Responsable de IA y Digitalización de UGT Confederal




Tiempo de lectura: 5 min

Publicado




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Idealizar el empleo ‘tech’ no es una buena idea

España es el Estado con más desempleados digitales de la Unión

(Imagen: E&J)

A lo largo de muchos años, hemos asistido a una suerte de mitificación de todo lo que supone el empleo tecnológico. Nótense algunas de las más populares: empleo garantizado, enormes salarios, grandes oportunidades de desarrollo profesional, formación de alto nivel y teletrabajo en abundancia.

Como en cualquier otro ámbito, la generalización es un ejercicio que no sólo tiende a la simplificación, sino también a la frivolización. El caso de la tecnología —y todo lo que la rodea— no es una excepción, aunque tiene de particular propensión a la fascinación, especialmente en todo lo que se refiere al empleo, materia donde los sindicatos nos sentimos totalmente concernidos.

Global IA

El empleo tecnológico —y la tecnología aplicada al empleo— no son una cuestión baladí. Se trata una parte esencial del progreso económico, imprescindible para la competitividad de la empresas —más en un contexto geoestratégico como el del presente—. Hasta tal punto es así que la Comisión Europea ha puesto deberes a todos los países miembros a través de la denominada ‘Década Digital’, marcando como objetivo los 20 millones de profesionales tech en 2030, un hito que nos obliga a duplicar su actual volumen en España (un millón de empleos tech más, entre hoy y 2030).

A este compendio de circunstancias se le sumaba otra no menos destacable: la ausencia de estudios de referencia independientes, más allá de alguna consultora o empresa especializada (y por tanto interesada) en la materia. Esta llamativa apatía de los organismos oficiales, junto a las vivencias que hemos experimentado en los centros de trabajo, nos convenció de la necesidad de aportar rigor y visibilidad a una parte tan importante de nuestro mercado de trabajo.

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A lo largo de cuatro años hemos intentado vislumbrar dónde empezaba la realidad y dónde la quimera. Descubrir si vamos por el buen camino para lograr los objetivos asignados por Bruselas o si debemos aumentar esfuerzos o aplicar medidas ad hoc. Para ello nos hemos apoyado en las fuentes de datos más rigurosas, desde el INE a la OCDE, pasando por Eurostat, estudios oficiales de la UE e incluso informes de los grandes actores del sector.

(Imagen: E&J)

En nuestra tercera versión de nuestra investigación Empleo tecnológico en el mercado laboral español hemos confirmado muchas de las conclusiones de años precedentes y descubierto nuevas tesis.

La primera gran lección es que existe una serie de mitos alrededor del empleo tecnológico que en nuestro país están lejos de ser reales. Sin ánimo de ser exhaustivos (la versión de 2026 ronda las 60 páginas y las 66 referencias) estos son algunos de los hallazgos más significativos:

Salarios

La cifra de negocios del conjunto de empresas tecnológicas ha aumentado un 21% entre 2021 y 2023 —último año con cifras oficiales—. En el mismo periodo de tiempo los salarios del sector aumentaron un 6,2% Dicho de otro modo, mientras la cifra de negocio del sector TIC aumentó más de 20 puntos, los salarios perdieron poder de compra por la mitad de esa cantidad. Consecuencia: los salarios europeos TIC son un 38% más altos que España. En Francia los son un 71% y en Alemania, un 73%.  

‘Reskilling’ y desarrollo profesional

Un 77,7% de las empresas españolas nunca impartió formación en TIC a ninguno de sus empleados a lo largo de todo 2024. En cuanto al propio sector TIC, cuatro de cada diez empresas tampoco actualizaron los conocimientos de sus plantillas. En perspectiva, la formación en nuevas tecnologías que imparten las empresas ha descendido un 6,4% desde 2017.

Teletrabajo

Un 17% de las empresas tecnológicas de este país no permite el teletrabajo de su plantilla, lo que explica que 3 de cada 10 profesionales digitales no teletrabajan de forma regular.

Escasez (supuesta) de talento

El 92% de las empresas TIC de nuestro tejido productivo no necesita ningún trabajador. Es más, solo un 4,3% de las compañías encontraron dificultades para cubrir alguna vacante de especialista en TIC. De hecho, las firmas nacionales que buscan y no encuentran especialistas en TIC es un 120% menor que en Alemania o un 64% menos que en Rumanía.

Provisión de talento

El diferencial entre profesionales especializados en TIC salidos de las aulas y aquellos que acaban contratados en el mercado de trabajo tech es de 70.000 personas a favor de los primeros.  Expresado de otra forma: el sistema educativo provee de suficiente talento digital al mercado de trabajo.

Desempleo tecnológico

Existe y es cuantificable: 50.354 demandantes de empleo en el sector TIC y 116.000 cuando hablamos de perfiles STEM. Así, uno de cada cuatro desempleados europeos con educación en TIC vive en España, convirtiéndose en el Estado con más desempleados digitales de la Unión.

(Imagen: E&J)

El segundo gran aprendizaje es que, a pesar de la mejora en el volumen de puestos de trabajo especializados en la materia, su tendencia no sólo parece estancarse de forma abrupta, sino que además no nos ha permitido recortar ni un milímetro nuestro diferencial con el resto de Europa.

En el lustro comprendido entre 2020 y 2025, el empleo tecnológico recibió un poderoso impulso: se ha pasado de menos de 800.000 puestos de trabajo a superar ampliamente el millón, en un crecimiento acumulado superior al 33%. Empero, los últimos datos interanuales disponibles apuntan a un frenazo en la tendencia de crecimiento del empleo tecnológico del orden de un -4,5%. A esto se le suma que el porcentaje de empresas con 10 o más empleados que cuentan con expertos en TIC ha descendido un 16% desde 2018 (para las empresas más pequeñas este retroceso roza el 40%).

La comparativa europea contextualiza todas estas cifras: en 2015 España ocupaba la posición vigesimoprimera en el ranking de profesionales tech. Diez años después, nos situamos en el vigésimo. Doblar el número de expertos/as en TIC no ha mejorado la posición de nuestro país. Razón: nuestros competidores y vecinos europeos han igualado o mejorando nuestro rendimiento; han sido más atractivos, o al menos, tanto como España.

Y aquí es donde llega, en mi opinión, el apartado más doloroso.

Todas las deficiencias encontradas nos impedirán llegar a los objetivos europeos, lo que nos impele a preguntamos por qué sí van a llegar otros. En una gran parte, su éxito está en nuestro demérito: hasta un 10% del talento digital salido de nuestros centros de formación, de nuestro sistema académico, ha emigrado. Si el lector ha llegado a este punto sabrá adivinar el porqué: las promesas de buenos salarios, teletrabajo, formación y desarrollo profesional se cumplen solo más allá de los Pirineos. No taponar esta sangría conllevará la insuficiencia de una mano de obra fundamental para competir y hacer negocios.

¿Y por dónde empezamos? En primer lugar, propongo dejar de embellecer artificialmente, exagerar por doquier y repetir mantras irreales. A continuación, recompensemos a nuestros profesionales como se merecen. Dos pasos iniciales, pero imprescindibles.

En definitiva, hagamos de la excelencia laboral el eje rotor de una economía tecnológicamente vanguardista y, por ende, competitiva y sostenible.

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