Justicia sin medios: sobre el mal uso de la IA
El uso irresponsable de la inteligencia artificial evidencia la falta de medios, formación y supervisión humana en la Administración de Justicia
(Imagen: E&J)
Justicia sin medios: sobre el mal uso de la IA
El uso irresponsable de la inteligencia artificial evidencia la falta de medios, formación y supervisión humana en la Administración de Justicia
(Imagen: E&J)
Un abogado denunció a un Magistrado que, por lo que ha transcendido, se basó en sentencias inventadas por la IA y citadas por el Ministerio Fiscal para inadmitir su recurso.
La actitud valiente del compañero, digna de ser alabada, podría llevar a pensar que toda la Administración de Justicia es vaga por no revisar la jurisprudencia citada e ineficaz por seguir sus propios deseos de (no) condenar en lugar de someterse a la Ley, incluso poco ética por el mal uso que hace de la IA u obsoleta y arcaica por no usarla de manera correcta.
Suele ser la vía de la inexperiencia y el desconocimiento (pensar que tras “uno años” de uso de la IA se es un experto y que todo el mundo está confundido) o del revanchismo falaz (aprovechar un error aislado para golpear con dureza no solo a las personas que han cometido el error, sino a todos sus compañeros).
Contrasta, además, con el conocimiento que transmiten Magistrados y Fiscales de reconocido prestigio como, entre otros, Eloy Velasco o Escarlata Gutiérrez, sobre cuestiones digitales y, en particular, sobre el uso de la IA. Efectivamente, el primero de ellos, Magistrado de la Audiencia Nacional, abrió un debate hace más de un año sobre la posibilidad de que asuntos simples fueran resueltos por IA o “jueces robot”.
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Por lo tanto, aquí entra en juego otro agente: la Administración Pública. Mientras que en la digitalización de la Justicia se están haciendo grandes avances, en la Justicia estamos viviendo un caos burocrático.
Dicho de otro modo, mientras que se mejora tecnológicamente el coche, no se le deja arrancar porque hay que cambiarle el nombre del garaje.

(Imagen: E&J)
Efectivamente, mientras que, al igual que el resto de la ciudadanía, los Magistrados y Fiscales utilizan IA y voces autorizadas de la Justicia reclaman eficiencia y digitalización, la Administración de Justicia sigue careciendo de medios humanos y materiales y, además, se ve inmersa en un caos burocrático.
No hay nadie al volante. Y todo ello lleva a que aparezcan malos usos de la IA que generan dudas en una Administración de Justicia cuya credibilidad está muy debilitada en los últimos tiempos.
Lo que llama la atención es que, con el Reglamento de Inteligencia Artificial en mano y su artículo 4, mientras que desde la Administración Pública se amenaza con sanciones millonarias a las empresas que no formen adecuadamente en el uso de la IA a sus empleados, ésta no forme debidamente a todos los operadores jurídicos ni se les transmita el principio ético básico para poder usar IA: la supervisión humana de los resultados de la IA.
En conclusión, el problema de fondo no es que un Fiscal haya hecho un mal uso de la IA, ni que un Magistrado no hay revisado la argumentación de ambas partes, es que con la reforma de eficiencia y digitalización del Ministerio de Justicia no haya medios humanos y materiales para cuestiones de IA y sí los haya para cambiar los letreros de “Juzgado” a “Tribunal de Instancia”.

