Un matrimonio de fruticultores consigue exonerarse de una deuda de 268.000 euros contraída a raíz de una mala campaña
La pareja comenzó a financiar las campañas con préstamos bancarios, pero los intereses cada vez eran mayores y no pudieron abonar las cuotas establecidas
(Imagen: E&J)
Un matrimonio de fruticultores consigue exonerarse de una deuda de 268.000 euros contraída a raíz de una mala campaña
La pareja comenzó a financiar las campañas con préstamos bancarios, pero los intereses cada vez eran mayores y no pudieron abonar las cuotas establecidas
(Imagen: E&J)
El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Lleida ha concedido la exoneración del pasivo insatisfecho (EPI) a un matrimonio de fruticultores en situación de insolvencia y que venía acumulando una deuda de 268.000 euros, la cual ahora les ha sido perdonada gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad.
Según ha dado a conocer el despacho que ha defendido a esta pareja de deudores de buena fe, Bergadà Abogados, la situación de insolvencia del matrimonio comenzó a generarse hace 15 años, tras un año de mala producción en sus campos de frutales. La campaña de recolección de fruta de ese año fue muy mala y marcó un punto de inflexión en la economía de estos autónomos. A partir de entonces, todo empezó a torcerse.
Todo comenzó con las heladas que hubo ese año y que destrozaron los campos, entre ellos, las plantaciones que la pareja tenía y que carecían de seguro. A ello se sumó que llegaron nuevas variaciones de fruta, lo que conllevó que los productos que venían vendiendo los actores dejaran de estar tan valoradas. Además, ese año la pareja había decidido vender la producción a un comprador con fruterías en Barcelona en lugar de integrarse en cooperativas como hicieron otros agricultores, lo que supuso un error porque mientras los demás fruticultores comenzaron a exportar sus frutas, el matrimonio se vio atado, sin poder hacer nada.
El resultado de todo lo expuesto fue que al final de la campaña los beneficios obtenidos se desplomaron. Con el objetivo de poder continuar trabajando y hacer frente a las adversidades, la pareja comenzó a financiar las campañas con préstamos bancarios, sin embargo, no consiguieron remontar y llegó un momento en que no pudieron abonar las cuotas establecidas porque los intereses se iban multiplicando cada vez más.
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(Imagen: E&J)
“La historia de este matrimonio es la realidad de muchos agricultores que hoy están en insolvencia por las adversidades meteorológicas, los elevados costes de producción y los escasos beneficios”, señala Marta Bergadà, socia fundadora de Bergadà Abogados.
Por suerte, hace cuatro años la hija de los fruticultores supo de la Ley de la Segunda Oportunidad y contactó con el despacho Bergadà al considerar que ese mecanismo legal podía ser la solución al problema en el que estaban sus padres. Y aunque el matrimonio se encontraba inmerso en una situación de sobreendeudamiento, ya que no podían afrontar las cuotas de los préstamos que desde hacía años iban arrastrando, la boutique legal pudo comprobar gracias a la documentación aportada que se trataba de dos deudores de buena fe y, que a pesar de tratarse de un caso muy complejo, podrían acogerse al mecanismo de la Segunda Oportunidad.
Así se inició un procedimiento que se ha alargado durante varios años, pero recientemente el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Lleida ha perdonado al matrimonio la deuda que acumulaba y que ascendía a la cantidad de 268.000 euros.
“Los agricultores, como este matrimonio, que se están viendo ahogados por las deudas que se han producido a raíz de las circunstancias ajenas a su voluntad, han de saber que, siendo deudores de buena fe, la Ley de la Segunda Oportunidad está a su lado”, subraya Marta Bergadà. “Las personas que trabajan la tierra son esenciales para la economía y deben estar amparadas por mecanismos legales que les permitan seguir adelante”.

(Imagen: E&J)

