Connect with us
Artículos

La gran mentira de la casación

Seis errores que siguen hundiendo recursos antes de llegar al Supremo

(Imagen: E&J)

Marcos Peña Molina

Abogado especializado en Derecho Administrativo en RocaJunyent_Grupo - Gaona




Tiempo de lectura: 3 min

Publicado




Artículos

La gran mentira de la casación

Seis errores que siguen hundiendo recursos antes de llegar al Supremo

(Imagen: E&J)

La casación contencioso-administrativa vive rodeada de creencias que se repiten en los despachos, se transmiten entre colegas y se convierten, con el tiempo, en hábitos. Algunos de esos hábitos son inofensivos. Otros cuestan inadmisiones, tiempo y dinero del cliente.

La teoría escribe manuales. La realidad, en cambio, confecciona diarios de experiencia.

Global IA

1. Si la sentencia es injusta, hay casación

No necesariamente. Desde la reforma de 2015, el Tribunal Supremo no entra a corregir injusticias. Entra a fijar jurisprudencia. Una sentencia puede ser discutible, incluso claramente errónea, y aun así no tener recorrido casacional si la cuestión ya está resuelta por doctrina consolidada o si su relevancia no va más allá del caso concreto. Confundir el agravio del cliente con el interés casacional objetivo es el error de partida más frecuente y el más caro.

2. Un escrito largo demuestra más trabajo y más solvencia

Demuestra lo contrario. La extensión en el escrito de preparación casi siempre es síntoma de que el letrado todavía no ha encontrado el núcleo de la cuestión. Cuando el ICO está claro, cabe en un párrafo. Cuando no lo está, se llena de páginas para disimularlo. La Sala Tercera no premia el volumen. Lo penaliza con una inadmisión que suele ser brevísima.

Suscríbete a nuestra
NEWSLETTER

3. Cuantos más supuestos del artículo 88 se invoquen, más puertas se abren

Ninguna más. Invocar los apartados a), b), c) y d) del artículo 88.2 LJCA sin jerarquía no multiplica las posibilidades. Las reduce. Señala que el recurrente no sabe cuál es el verdadero cauce de su recurso. El ATS 2432/2017, de 5 de abril, lo dijo con claridad: la mera cita acumulada de supuestos de interés casacional, sin argumentación específica para cada uno de ellos, no satisface la carga que impone el artículo 89.2 LJCA. Hay que elegir el supuesto más sólido, argumentarlo con precisión y defender esa elección con convicción.

4. Si el recurso está bien preparado, se admite

No siempre. Y esto hay que decirlo con claridad porque es lo que más cuesta asumir. Un recurso puede estar técnicamente bien construido —ICO correctamente formulado, jurisprudencia bien manejada, coherencia entre preparación e interposición— y aun así ser inadmitido. El margen de apreciación del Tribunal es amplio y la admisión no es automática ni lineal. En palabras de D. Alejandro Nieto, el arbitrio judicial en este campo es más amplio que el debidamente abonable. Preparar bien el recurso elimina los errores evitables; no convierte la admisión en un resultado mecánico. Quien lo entiende así trabaja con más honestidad y asesora mejor.

(Imagen: E&J)

5. La interposición es donde se gana el recurso

El recurso se gana o se pierde antes. En el escrito de preparación. Si la cuestión jurídica no está bien identificada desde el principio, la interposición no puede arreglarlo. Lo que puede hacer —y hace con frecuencia— es empeorar lo que había: diluyendo el foco, reintroduciendo agravios descartados, ampliando el objeto más allá de lo que el Tribunal admitió. La interposición debe desarrollar exactamente lo que la preparación prometió. Ni más ni menos.

6. La jurisprudencia favorable basta. La contraria se ignora

El Tribunal Supremo conoce el estado de la cuestión mejor que cualquier letrado. Presentar solo la jurisprudencia favorable y omitir la adversa no refuerza el recurso: lo debilita, porque el ponente sabe lo que falta. Un recurso que cita las sentencias que van en contra y argumenta por qué deben ser superadas, distinguidas o matizadas proyecta más credibilidad técnica que uno que las ignora. En casación, la honestidad jurisprudencial es estrategia.

Conclusión

La casación es el recurso más exigente del sistema. Exige más técnica, más honestidad y más capacidad de decirle al cliente lo que no quiere oír. El abogado que entiende eso tiene una ventaja real. No sobre el Tribunal Supremo, que no perdona. Sobre sí mismo. Y esa, al final, es la única ventaja que no se puede inadmitir. Nos estamos jugando, cada vez más, la tutela judicial efectiva. Y esto no es para tomárselo a broma.

  • telegram

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

  • tiktok

Copyright © 2026 , powered by Economist & Jurist.