El cliente que no quiere resolver: cuando el conflicto se convierte en objetivo
Cómo detectar cuándo una persona busca validación o confrontación más que una solución jurídica real
(Imagen: E&J)
El cliente que no quiere resolver: cuando el conflicto se convierte en objetivo
Cómo detectar cuándo una persona busca validación o confrontación más que una solución jurídica real
(Imagen: E&J)
En la práctica jurídica existe una situación incómoda que muchos abogados reconocen, aunque pocas veces se verbalice abiertamente: no todos los clientes quieren realmente solucionar el problema. Algunos buscan otra cosa. Quieren validación emocional, confirmar que tienen razón, castigar a la otra parte o prolongar el conflicto como forma de mantener una posición psicológica o personal. El derecho, en estos casos, deja de ser únicamente una herramienta de resolución y se convierte en escenario de una necesidad emocional más profunda.
Este fenómeno aparece en múltiples ámbitos: conflictos familiares, disputas societarias, procedimientos laborales o litigios vecinales. El cliente llega al despacho hablando de justicia o reparación, pero a medida que avanza el asunto queda claro que el objetivo principal no es necesariamente resolver, sino sostener el enfrentamiento. La dificultad para el abogado consiste en identificar esta dinámica a tiempo y decidir cómo gestionarla.
Uno de los primeros indicadores es la resistencia constante a cualquier propuesta razonable de acuerdo. Incluso cuando la solución resulta objetivamente favorable, el cliente la rechaza porque siente que “no es suficiente” o porque aceptar implicaría renunciar a la necesidad emocional de confrontación. En otros casos, el cliente cambia continuamente sus objetivos: cuando una cuestión se resuelve, surge inmediatamente otra nueva que mantiene vivo el conflicto.
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