Alberto Cañas lanza su primera novela: Quizás alguien esté marcando el camino
Una sátira generacional, provocadora e irreverente sobre el desencanto masculino, la nostalgia y el desconcierto ante el mundo actual
(Imagen: E&J)
Alberto Cañas lanza su primera novela: Quizás alguien esté marcando el camino
Una sátira generacional, provocadora e irreverente sobre el desencanto masculino, la nostalgia y el desconcierto ante el mundo actual
(Imagen: E&J)
Hay novelas que no buscan gustar, sino incomodar. Quizás alguien esté marcando el camino, la primera novela de Alberto Cañas, pertenece a esa estirpe de relatos que funcionan como un espejo deformante —y por ello más honesto— de una generación que envejece sin haber resuelto del todo sus certezas.
Gregorio, su protagonista, es un funcionario madrileño de cincuenta y tantos años, seguidor del Atlético de Madrid, atrapado en una vida doméstica que ya no reconoce como propia. Comparte piso con su mujer y su hijo, pero hace tiempo que dejaron de ser una familia en sentido emocional. Desde ese vacío cotidiano, el personaje observa el mundo con una mezcla de sarcasmo, cinismo y hastío, incapaz de adaptarse a una realidad que percibe como ajena y excesivamente moralizante.
La novela transcurre en las semanas previas a las elecciones autonómicas y municipales de 2023, un contexto político que sirve de telón de fondo para un monólogo interior afilado, irreverente y deliberadamente incorrecto. Gregorio reflexiona —y arremete— contra la política, las nuevas corrientes sociales, el feminismo contemporáneo, la cultura digital y la hipocresía que, a su juicio, impregna el discurso público. Todo ello sin la menor intención de resultar ejemplar: el narrador se expone con todas sus contradicciones, su misoginia latente, su nostalgia ochentera y su incapacidad para cuidar siquiera de su propia salud.
El antihéroe como síntoma generacional
Uno de los grandes aciertos del libro es su protagonista: un misántropo caduco y nihilista que ridiculiza todo cuanto le rodea, pero que acaba siendo también el principal objeto de burla. Gregorio no es un héroe ni pretende serlo. Es un personaje incómodo, a ratos desagradable, que encarna el desconcierto de una generación educada en unos valores que hoy parecen fuera de lugar.
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Su única ilusión vital —tan patética como humana— es la posibilidad de mantener una aventura con Eva, una joven veinteañera que trabaja en una librería de segunda mano. Ese deseo funciona como motor narrativo y, al mismo tiempo, como símbolo del abismo generacional y emocional que atraviesa al personaje.
La novela está atravesada por constantes referencias a la literatura, el cine y la música, especialmente de los años 80 y 90, que actúan como refugio frente a un presente que Gregorio no comprende ni acepta. La cultura pop se convierte así en un espacio de resistencia, pero también de estancamiento.
Una sátira sin red ni corrección política
Quizás alguien esté marcando el camino es una sátira descarnada, escrita en un tono coloquial, provocador y sin filtros. No busca el consenso ni la complacencia. Al contrario, se adentra en terrenos incómodos y cuestiona lugares comunes desde una mirada profundamente subjetiva.
La crítica literaria ha subrayado precisamente esa falta de impostura: el libro no pretende sentar cátedra ni ofrecer soluciones, sino retratar el desconcierto, el enfado y la ironía amarga de quien se siente expulsado simbólicamente de su tiempo.
Un autor entre el Derecho y el escenario
El perfil de su autor añade una capa de interés al conjunto. Alberto Cañas (León, 1977) es abogado en ejercicio en Madrid, formado como jurista, pero también actor profesional con una larga trayectoria en teatro y televisión. Esa doble condición se percibe en la novela: hay precisión en el lenguaje, pero también sentido del ritmo, oído para el diálogo y una clara conciencia de la puesta en escena.
Tras años escribiendo relatos y textos periodísticos, esta primera novela supone una declaración de intenciones literarias: una apuesta por la sátira, la incorrección y el retrato moral de una sociedad que avanza mientras muchos de sus miembros sienten que se han quedado al margen.

