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Jurisprudencia

El Supremo le da la razón a Bankia y resuelve un contrato de préstamo tras el impago de 56 cuotas

Según la Sala Primera, es incorrecta la razón por la que la sentencia recurrida estimó el recurso de apelación interpuesto por el cliente

(Foto: iStock)


Jurisprudencia

El Supremo le da la razón a Bankia y resuelve un contrato de préstamo tras el impago de 56 cuotas

Según la Sala Primera, es incorrecta la razón por la que la sentencia recurrida estimó el recurso de apelación interpuesto por el cliente

(Foto: iStock)



Estimando el recurso de casación interpuesto por Bankia, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha declarado que el impago del prestatario de 56 cuotas de un préstamo hipotecario es un motivo suficientemente grave como para poder resolver el contrato al amparo del art. 1124 del Código Civil.

La sentencia, de 6 de junio de 2022, recuerda que el prestamista sí puede resolver el contrato de préstamo en caso de incumplimiento grave y esencial del prestatario.



El caso: el cliente no pagó durante casi cinco años

Un particular y Bankia suscribieron un préstamo con garantía hipotecaria en noviembre de 2006.

Después de que el prestatario dejase de pagar las cuotas pactadas, el banco se plantó en sede judicial para que se resolviese el contrato por incumplimiento grave y esencial del cliente.

«El Magistrado-Juez le condenó al pago de 74.230,34 euros». (Foto: Economía Digital)

Así, en enero de 2018, el Juzgado de Primera Instancia n.º 4 de Alzira estimó la demanda formulada por Bankia y declaró resuelto el contrato de préstamo ya referido. Además, como consecuencia del grave incumplimiento de la parte demandada de la obligación del pago de las cuotas de amortización, el Magistrado-Juez le condenó al pago de 74.230,34 euros, con los intereses de demora pactados desde la fecha de presentación de la demanda hasta su completo pago, con condena en costas.

Durante casi cinco años se acumularon hasta 56 cuotas impagadas

El Juzgador de instancia razonó que el incumplimiento del pago de las cuotas del préstamo con garantía hipotecaria durante casi cinco años (desde julio de 2012 hasta la fecha de cierre de la cuenta en marzo de 2017) era suficientemente grave como para resolver el contrato al amparo del art. 1124 del CC.

Tras ello, el demandado interpuso recurso de apelación y la Audiencia Provincial de Valencia lo estimó parcialmente.

La Sala rechazó que pudiera estimarse la pretensión principal del banco ya que, a su juicio, no cabía resolver el contrato de préstamo por aplicación del aludido precepto del CC.

Así pues, estimando la pretensión subsidiaria de cumplimiento contractual, la Audiencia revocó la sentencia del Juzgado, estimó parcialmente la demanda y condenó al prestatario a abonar a Bankia el importe de las cuotas vencidas y no pagadas hasta la fecha de la sentencia de apelación más los intereses legales, desde sus respectivos vencimientos, incrementados en dos puntos, desde la fecha de la sentencia hasta su completo pago. Además, decidió no imponer las costas de primera instancia ni las de la apelación.

Tribunal Supremo

Ahora, la Sala de lo Civil del TS estima el recurso de casación interpuesto por Bankia, desestima el recurso de apelación formulado por el cliente y confirma íntegramente la sentencia dictada por el Juzgado de Alzira.

Bankia, como entidad recurrente, explicó en su recurso de casación que la sentencia de apelación resultaba ser contraria a la doctrina jurisprudencial del TS sobre la aplicación del art. 1124 del CC a los contratos de préstamo. Entre otras, citó a la STS 432/2018, de 11 de julio.

Es incorrecta la razón por la que la sentencia recurrida estima el recurso de apelación interpuesto por el demandado

En efecto, la Sala Primera asegura que, en contrato de lo argumentado en la sentencia recurrida, “el prestamista sí puede resolver el contrato de préstamo en caso de incumplimiento grave y esencial del prestatario”.

Fachada del Tribunal Supremo. (Foto: Chema Moya/EFE)

Después de reproducir distintos párrafos de la STS 39/2021, de 2 de febrero, el Alto Tribunal tilda de “incorrecta” la interpretación realizada por la AP de Valencia. En concreto, la sentencia recurrida consideró que la pretensión de resolución contractual no podía estimarse porque el art. 1124 del CC no era aplicable al préstamo. “Esto no es correcto pues, como hemos recordado, el prestamista sí puede resolver el contrato de préstamo en caso de incumplimiento grave y esencial del prestatario”, aclara el reciente fallo.

Ha quedado acreditado en la instancia que las partes concertaron en noviembre de 2006 un préstamo a treinta años por importe de 76.000 euros y que, ante el impago por el prestatario de las cuotas a partir de julio de 2012, Bankia le notificó el importe adeudado a mediados de marzo de 2017, requiriéndole para que regularizara la deuda. En cambio, tras desatender el requerimiento, cuando el deudor llevaba casi cinco años sin pagar, la acreedora interpuso una demanda en junio de 2017, por la que solicitó, de manera principal, la resolución del contrato y la condena al pago de la correspondiente cantidad conforme a la liquidación presentada.

En base tales circunstancias, “es indudable que el impago producido en atención al número de cuotas impagadas debe calificarse, como hizo el juzgado, cuyo criterio compartimos, como grave y esencial”, concluye la Sala de lo Civil.

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