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Jurisprudencia

La orden de alejamiento no es causa justificada para dejar de pagar la renta

El inquilino deberá pagar más de 3.000 euros pese a que en el inmueble solo vivía su expareja

(Foto: E&J)


Jurisprudencia

La orden de alejamiento no es causa justificada para dejar de pagar la renta

El inquilino deberá pagar más de 3.000 euros pese a que en el inmueble solo vivía su expareja

(Foto: E&J)



La Audiencia Provincial de Barcelona ha declarado que el inquilino está obligado a pagar la renta del inmueble arrendado, aunque ya no resida allí al haberse dictado contra él una orden de alejamiento.

La expareja no tenía atribuida judicialmente la titularidad del uso de la vivienda

La sentencia, de 7 de abril de 2022, aclara que la orden de alejamiento y el abandono de la vivienda no privan al demandado de afrontar el pago de la renta pactada en el contrato.



El caso

La arrendadora formuló una demanda de juicio verbal en reclamación de 3.250 euros en concepto de las rentas impagadas durante los meses comprendidos entre abril de 2018 y enero de 2019, a razón de 325 euros mensuales, contra el arrendador.

El demandado se opuso a la reclamación negando deber cantidad alguna e invocando su falta de legitimación pasiva. En particular, el hombre expuso que durante el período durante el cual se generaron tales rentas reclamadas, él ya no vivía en la vivienda de autos ya que le fue impuesta una orden de alejamiento que le impedía vivir en tal localización, quedando en posesión de la misma su expareja, que, a su juicio, sería quien debería afrontar en solitario el pago de la renta desde entonces.

Pisos de alquiler en Vall d’Hebron, Barcelona. (Foto: Joan Sánchez/El País)

En febrero de 2021, el Juzgado de Primera Instancia n.º 6 de Manresa rechazó la falta de legitimación del demandado, estimó la demanda y condenó al mismo a abonar a la actora la suma de 3.250 euros.

Disconforme con tal conclusión, el deudor recurrió en apelación.

La orden de alejamiento no es causa justificada para no pagar la renta

Turno de la AP de Barcelona, su Sección n.º 13 suscribe los argumentos y la valoración probatoria que llevó al juzgador de primer grado a estimar la reclamación de cantidad interesada por la propietaria del inmueble.

En relación a los efectos de la orden de alejamiento en el contrato de arrendamiento litigioso, la Sala cita su sentencia 406/2021, de 14 de junio. En concreto, en el supuesto de autos, al igual que ocurría en la sentencia de referencia, no existe expresa atribución judicial del uso, más allá de la orden de alejamiento del titular arrendaticio, el demandado, que le impuso el abandono de la vivienda, quedándose su expareja en la posesión del uso de la vivienda. Así pues, “no resulta de aplicación lo dispuesto en el art. 15 de la LAU en tanto no concurren los presupuestos para ello”.

La expareja del demandado era la única que podía notificar su voluntad de subrogarse, aunque no tenía atribuida judicialmente la titularidad del uso de la vivienda. Sin embargo, ella “ni notificó, ni pagó y, sin embargo, se mantuvo en el uso, sin que pueda considerase subrogada en la posición de arrendataria, subrogación que nunca se ha planteado, ni siquiera se pretende, de modo expreso y que tampoco ha sido comunicada por el demandado”, razona la Sala.

Asimismo, tampoco cabe considerarse acreditado que la actora conociera y consintiera la ocupación del piso por el mero hecho de que entre los litigantes existiera o hubiera existido una relación sentimental y/o de amistad.

En definitiva, la repetida orden de alejamiento y el consiguiente abandono del inmueble de autos por parte del demandado no privan al apelante de su condición de titular arrendaticio con la consiguiente obligación, frente a la arrendadora, de afrontar el pago de la renta pactada en el contrato hasta su extinción.

Así las cosas, la Audiencia confirma la sentencia apelada y estima íntegramente la demanda inicial de las actuaciones. Pero ojo, “todo ello sin perjuicio de las acciones que quepan en el ámbito de las relaciones internas entre el demandado y su expareja”, matiza el Tribunal.

Voz letrada autorizada

Alejandro Fuentes-Lojo Rius, abogado y socio del despacho experto en el campo del derecho inmobiliario, Fuentes-Lojo, califica la sentencia aquí analizada “de gran interés en el marco del Derecho de familia que aborda una interesante cuestión arrendaticia y de gran complejidad técnica”.

Con carácter previo, “debe tenerse en cuenta que las vicisitudes existentes en la pareja no son por, norma general, oponibles a terceros, como es el arrendador de la vivienda familiar, de tal forma que si el arrendatario no puede habitar en la vivienda porque se ha dictado una orden de alojamiento contra él que le impide vivir en ella, ello no es causa justificada para dejar de abonar la renta mientras el contrato esté en vigor”, subraya el abogado.

Alejandro Fuentes-Lojo Rius, socio del bufete de abogados Fuentes Lojo. (Foto: Economist & Jurist)

No obstante, “el inquilino afectado por dicha orden de alejamiento puede desistir del contrato, sea por dicho motivo o por cualquier otro, conforme a la facultad de desistimiento que reconoce la LAU a los arrendatarios de vivienda en el art. 9 de la misma, previendo la regulación una especialidad en estos casos en que el objeto arrendado es la vivienda familiar, y es el derecho de la expareja a subrogarse en la posición del arrendatario si así lo desea, para evitar la pérdida del hogar familiar en estos casos en que el contrato está a nombre de la expareja que se va del piso”, añade Fuentes-Lojo.

La sentencia «deja la duda de si el condenado al pago de dichas rentas podría repetir luego contra su expareja»

“Lo que sucede en el presente caso es que la expareja no arrendataria en ningún momento manifestó su voluntad de subrogarse en el contrato y de que el contrato continuara pues en vigor a la marcha de su expareja, por lo que las rentas debidas hasta la extinción del contrato deben ser abonadas por la persona que era la parte arrendataria en dicho momento, con independencia de que durante dichas mensualidades no pudiera residir en ella”, explica el letrado.

De tal modo, la resolución aquí comentada “deja la duda de si el condenado al pago de dichas rentas podría repetir luego contra su expareja por el uso de la vivienda durante dichos meses, al declarar ‘todo ello sin perjuicio de las acciones que quepan en el ámbito de las relaciones internas entre el demandado y su expareja’; cuestión dudosa si además tenemos en cuenta que en el presente caso la expareja no arrendataria no tenía atribuido judicialmente el uso de la vivienda familiar”, concluye Fuentes-Lojo.

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