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Jurisprudencia

Santander es condenado a pagar a una empresa inmobiliaria 471.142€ por la venta de los «Valores Santander»

No se estima probado que el banco entregase tríptico informativo al cliente

(Foto: RTVE)


Jurisprudencia

Santander es condenado a pagar a una empresa inmobiliaria 471.142€ por la venta de los «Valores Santander»

No se estima probado que el banco entregase tríptico informativo al cliente

(Foto: RTVE)



Los denominados «Valores Santander», otrora gran preocupación para la entidad bancaria, ahora prescritos, parecen renacer en sede judicial, algo que sin duda hará estar alerta al departamento de riesgos y, por supuesto, a los servicios jurídicos de la entidad presidida por Ana Patricia Botín.

Y es que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Tarazona acaba de condenar al banco al pago de unos pingües 471.142€ tras llevar a cabo la tradicional práctica abusiva (falta de información) con una promotora inmobiliaria.



El caso

El cliente, una empresa dedicada a la promoción inmobiliaria, presentó ante el Juzgado de Primera Instancia de Tarazona (Zaragoza), una demanda solicitando la declaración de responsabilidad por daños y perjuicios al haber incumplido el Banco Santander sus obligaciones contractuales informativas en la comercialización de la conocidos como “Valores Santander” a finales del año 2007, fijándose la cuantía reclamada en 471.142,18 euros.

En el año 2007 y tras unas pérdidas que el cliente había sufrido como consecuencia de sus inversiones, la directora de la oficina de Banco Santander informó al representante legal de la empresa que la entidad bancaria iba a emitir unos valores para clientes “especiales” con alta rentabilidad, ofreciéndole este producto como ahorro seguro garantizado por el propio banco y sin riesgos, debiendo efectuarse la inversión con dinero nuevo “al existir sobredemanda en la contratación del producto”.

Para realizar la inversión, la empresa-cliente realizó la inversión en dichos “Valores Santander” por un total de 1.112.106,10 € mediante cuatro compras en diferentes momentos, entre el 1 de octubre de 2007 y el 13 de febrero de 2008.

«La sentencia destaca la naturaleza del producto financiero como complejo, tratándose de obligaciones necesariamente convertibles en acciones» (Foto: Revista Byte)

Las órdenes de suscripción que documentaban las respectivas compras de “Valores Santander” se calificaron por la propia entidad bancaria de forma engañosa como “PRODUCTO AMARILLO”, cuando debieran haberse calificado como “PRODUCTO ROJO” a tenor del manual interno de productos del banco y de los riesgos de la inversión, explicando la directora de la sucursal al representante legal de la empresa cliente que a la finalización de la vigencia del producto recuperaría una cantidad equivalente a la invertida (esto es, el 100%).

Llegada la fecha de vencimiento de los Valores Santander, el cliente se dio cuenta de que lo que le habían vendido que poco tenía que ver con la realidad y que las cantidades invertidas habían sido convertidas por el Banco Santander en acciones, concretamente el día 4 de octubre de 2012, con el riesgo que ello suponía para su inversión. Además, el valor utilizado para el canje no respondía a ningún criterio bursátil o de mercado sino a criterios totalmente subjetivos establecidos unilateralmente por el propio Banco Santander. Mientras el valor de la acción se encontraba en octubre del año 2012 en torno a 5,86 euros, el precio utilizado para convertir las cantidades depositadas fue superior. El precio de referencia definitivo de conversión el 4 de octubre de 2012 fue de 12,96 euros; así la cantidad nominal de 1.325.000,00 euros de los valores adquiridos pasó a convertirse en 102.237 acciones (385,80 acciones de Banco Santander, por cada Valor Santander), mientras que de haber aplicado el valor real habría obtenido 226.109 acciones.

¿Prescribió la acción de responsabilidad contractual?

Entre otros extremos, la entidad bancaria demandada alegó la prescripción de la acción de responsabilidad contractual, por aplicación del art. 945 del Código de Comercio.

El aludido precepto prevé la prescripción a los tres años de la acción para exigir la responsabilidad de los agentes de Bolsa, corredores de comercio o intérpretes de buques, en las obligaciones que intervengan por razón de su oficio. Así, en opinión de la demandada, tal plazo de responsabilidad resultaría aplicable a la acción contractual por la prestación de servicios de inversión.

No obstante, “este razonamiento no se comparte”, declara en reciente fallo. Es decir, la actora no se dirigió a la entidad demandada como un agente de bolsa o un corredor de comercio, “sino como a una entidad financiera que le asesoraba sobre cómo debía invertir sus ahorros entre los diversos productos financieros de su cartera”, advierte el Juzgador.

Voz letrada autorizada

Miguel Ángel Marqués Lafuente, Socio fundador de «Axio Abogados» y letrado que ha asumido la dirección técnica del presente procedimiento, subraya que la sentencia del Juzgado zaragozano evidencia “la naturaleza del producto financiero como complejo, tratándose de obligaciones necesariamente convertibles en acciones, siendo emitido por el Banco Santander con el único objetivo de financiar la oferta pública de adquisición del banco holandés ABN AMRO”.

Miguel Ángel Marqués Lafuente. (Foto: Axio Abogados)

Asimismo, en palabras del abogado, “la sentencia también considera probado que hubo asesoramiento financiero por parte del banco al tomar éste la iniciativa de ofrecer al cliente los «Valores Santander», incumpliendo el banco sus deberes de información a tenor las obligaciones derivadas del Real Decreto Legislativo 4/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Mercado de Valores”:

  • Por un lado, “las órdenes de compra de los Valores Santander que el banco ponía a la firma de los clientes no contenían ninguna información sobre las características del producto, mientras que el tríptico informativo registrado en la CNMV no detallaba los riesgos para el inversor, destacando a su vez que el texto de este documento es bastante extenso, con letra muy pequeña y terminología técnica, de difícil entendimiento para una persona sin conocimientos financieros específicos”, anuncia el letrado.
  • Por otro lado, según se desprende del reciente fallo, “no se estima probado que el banco entregase tríptico informativo al cliente, ni que lo hiciese con suficiente antelación, ni que en el mismo se contuviese una información suficientemente clara y comprensible, de las características y riesgos de los Valores Santander”, agrega Marqués Lafuente.

Del mismo modo, el hecho de que el cliente hubiera contratado previamente fondos de inversión, expone el juzgado, no acredita tampoco que el cliente tuviera especiales conocimientos ni experiencia en la contratación de productos bancarios complejos y de riesgo.

Así las cosas, la sentencia aquí analizada termina condenando al Banco Santander a indemnizar a su antiguo cliente en la abrumadora cantidad de 471.142,18 euros en concepto de responsabilidad contractual, más el interés legal del dinero devengado desde la interposición de la demanda y hasta la fecha de la sentencia. Además, por si no resultase suficiente, el Juzgador impone le impone las costas del juicio al banco.

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Anonymous
1 mes atrás

Pero estas empresas de m*erda quién se creen que son? Todo el día hostigando y abusando de la gente. Yo también los tengo en juicio. Después de más de 20 años con ellos me voy a ir a otra entidad bien a gusto.

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GJM