Connect with us

Jurisprudencia

Se considera lícito que un cliente grabe las conversaciones con su abogado

AUTOR
Redacción editorial
Tiempo de lectura: 2 min

Publicado

Es lícito grabar conversaciones en la que se interviene directamente siempre y cuando no verse sobre la vida personal o familiar de la otra persona que está siendo grabada

En una reciente sentencia, el Alto Tribunal ha establecido que es lícito grabar conversaciones en la que se interviene directamente siempre y cuando no verse sobre la vida personal o familiar de la otra persona que está siendo grabada.

En el caso enjuiciado, en una reunión en el despacho profesional de un abogado, éste fijó sus honorarios profesionales en cuantía inferior a la reclamada, extremo que el cliente recurrente acredita con la grabación de la conversación mantenida en el curso de la referida reunión.
Al respecto, en el juzgado de instancia se alcanza la conclusión de que la grabación de la conversación sostenida entre el abogado demandante y la ahora demandada en el despacho profesional de aquel no puede considerarse una intromisión ilegítima en su intimidad profesional.

Contra dicho pronunciamiento recurre el abogado, por considerar que se ha producido la vulneración de lo dispuesto en el art. 11 LOPJ, en tanto en cuanto la prueba de grabación debió inadmitirse por ser nula, habida cuenta de que conculca el derecho a la intimidad, pues se realiza en despacho de letrado y excede de lo estrictamente profesional y, además, estaba presente en la conversación una tercera persona.

Sin embargo, tales alegaciones son rechazadas, estableciendo que la conversación sostenida entre el abogado y la demandada en el despacho profesional de aquel no puede considerarse una intromisión ilegítima en su intimidad profesional, pues aquella fue su interlocutora, quien, además, no usó de engaño alguno para lograr que realizara las declaraciones grabadas, significando también el juzgador que el mero hecho de que la grabación se hubiese realizado sin consentimiento del abogado no supone intromisión ilegítima en su intimidad, en tanto que no hace referencia alguna a la intimidad del nombrado ni suponía una intromisión ilegítima en su derecho a la privacidad, limitándose la grabación a la actividad como abogado contratado por la demandada.

En este sentido, para calificar una grabación como ilícita y atentatoria de un derecho fundamental, en el caso el derecho a la intimidad, es preciso que se graben actos de la vida privada del sujeto o familiar y además es necesario que la grabación pueda ser calificada de cámara oculta, calificativo que no tienen las grabaciones en las que el autor de la misma es parte integrante de ese acto grabado.



Formación Economist & Jurist