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Consejos para abogados altamente efectivos: Si el cliente se demora, sé benevolente; si es moroso, ejercita las acciones

"Una cosa es el uso del derecho y otra el abuso del derecho"

(Foto: E&J)

Luis Romero Santos

Socio director de Luis Romero Abogados y doctor en Derecho Penal.




Tiempo de lectura: 4 min



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Consejos para abogados altamente efectivos: Si el cliente se demora, sé benevolente; si es moroso, ejercita las acciones

"Una cosa es el uso del derecho y otra el abuso del derecho"

(Foto: E&J)



Uno de mis primeros clientes cuando yo estaba aún ejerciendo la pasantía, me propuso cobrar mis honorarios por defenderle en un juicio de reclamación de cantidad cuando yo consiguiese recaudar algunos créditos suyos frente a deudores que no deseaban o no podían pagarle. Yo le aclaré que debía recibir mis honorarios al contratarme y no supeditar el cobro de los mismos al resultado del segundo procedimiento. Obtuve su conformidad, firmó la hoja de encargo profesional pero no abonó los honorarios iniciales.

 

Cuando le recordé que no podría comenzar a trabajar en la defensa de sus intereses y derechos hasta que me ingresara la cantidad pactada, me pidió que esperase unos días. Sin embargo, hube de retirarme de su defensa pues la espera se hacía eterna. Una cosa es el uso del derecho y otra el abuso del derecho.



Por otra parte, hay veces en las que ya avanzado un proceso en el que intervenimos, el cliente no cumple con su obligación de abonar unos concretos honorarios pactados, bien porque se haya acordado el fraccionamiento del pago o bien porque ha llegado la fecha del pago de una determinada cantidad fijada en el contrato de arrendamiento de servicios entre abogado y cliente. En estos casos, primero concederemos al cliente un plazo para que efectúe la contraprestación a nuestros servicios. Pero si no formaliza el desembolso transcurrido un plazo prudencial, habremos de ejercitar las acciones correspondientes y/o retirarnos de su defensa.

Un bufete es una empresa y como administradores de la misma, no podemos dejar pasar el tiempo para que nuestros clientes nos abonen las cantidades pendientes y que justamente hemos devengado. Los criterios de eficacia, rentabilidad y de optimización de recursos debe aplicarlos el abogado en la administración del bufete o delegar en las personas encargadas de ello. En su virtud, daremos las facilidades que entendamos pertinentes y si a pesar de ello, nuestro cliente incumple su obligación, reclamaremos las cantidades adeudadas por el mismo.

Podría haber circunstancias extraordinarias, desde luego, por las que no fuésemos tan tajantes y decidiésemos no reclamar judicialmente. De todas formas, una vez iniciado el proceso judicial, siempre tendrá el demandado la oportunidad de hacer la consignación correspondiente.

Los abogados autónomos hemos de cumplir con nuestras obligaciones de pago todos los meses y sufragar la renta del alquiler de nuestras oficinas o de un centro de negocios, los suministros, proveedores, nóminas, seguros sociales, tributos, etc. Y para poder pagar todos esos gastos deberemos recibir los ingresos de nuestros honorarios en su fecha, pues si no, la tesorería de nuestra empresa se resentirá y podríamos tener problemas importantes.

Hay muchos compañeros que dicen “tengo en la calle decenas de miles de euros”. Incluso hay algunos que afirman “tengo en la calle cientos de miles de euros”. Si eso es así, es porque se ha descuidado más de la cuenta la labor de cobro de esas cuantías pendientes y desde luego, también porque se ha comenzado a trabajar sin recibir la minuta correspondiente. Igualmente, hasta podría deberse al olvido del abogado o sus administrativos en emitir la factura o liquidación de honorarios oportuna.

Además, los abogados no debemos ser agencias de cobro. Debemos de trabajar en el caso haciendo todo lo que debemos hacer como abogados defendiendo los derechos e intereses de nuestros clientes, sin distraernos o dejarnos influir por cuestiones económicas. Por esa razón, yo aconsejo solicitar al cliente al contratar una buena parte de la cantidad presupuestada, por ejemplo el cincuenta por ciento, facilitando el abono de la otra mitad. Depende de cada caso, de cada cliente y de cada abogado.

Incluso la demora por parte de nuestros defendidos podría afectar a nuestro trato con el mismo. Por lo tanto, deberemos renunciar a la defensa de esta clase de clientes si entendemos que su incumplimiento afecta a la relación abogado-cliente.

Uno de mis primeros casos en la Audiencia Nacional me permitió ejercer la defensa en uno de los procedimientos penales más interesantes de cuantos he participado. Accedí a personarme en el proceso a cambio de que me pagasen los dos clientes que defendía los gastos de desplazamiento a Madrid y una pequeña cantidad inicial. A cambio, les pedí a mis patrocinados que cuando llegasen a mejor fortuna, compensasen esa inicial benevolencia.

Transcurrieron unos tres años y mi defendido principal en ese macro caso obtuvo unos importantes ingresos con la venta de un inmueble. Él no me dijo nada al respecto pero yo me enteré por un familiar de su mejoría económica. Me visitó en el despacho y me pagó una ínfima cantidad que no alcanzaría ni el cinco por ciento de la cantidad devengada en concepto de honorarios. Cuando yo le dije que sabía la cantidad que había cobrado por la compraventa del inmueble, incluso se disgustó y me respondió con palabras de desagradecimiento, desidia y con un poco de mala educación.

Fue un desengaño pues en algunos días durante la celebración del juicio yo había accedido a devolverle parte de la poca cantidad percibida en pago de mis honorarios para ayudarles a pagar su alojamiento en la capital y su manutención.

Por todo ello, a no ser que el abogado sea rico o disponga el bufete de un saldo bancario millonario, los abogados no debemos dejar sine die el cobro de los justos honorarios que hemos merecido por nuestro esfuerzo y entrega.

Nota

Este artículo es el vigésimo de la serie Consejos para abogados altamente efectivos, del autor Luis Romero Santos. Pueden visitar su perfil clicando en este enlace para conocer el resto de contenido.

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