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Derecho Internacional

La Justicia británica alarga la extradición de Assange

El fundador de WikiLeaks podrá apelar su entrega a EE.UU. a la Corte Suprema

Julian Assange, fundador de WikiLeaks. (Foto: RTVE)

Responsable de contenido internacional y corresponsal en EE.UU.

Tiempo de lectura: 3 min



Derecho Internacional

La Justicia británica alarga la extradición de Assange

El fundador de WikiLeaks podrá apelar su entrega a EE.UU. a la Corte Suprema

Julian Assange, fundador de WikiLeaks. (Foto: RTVE)



La extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, se retrasa de nuevo. El Tribunal Superior del Reino Unido (High Court) ha determinado este lunes que Assange podrá apelar su extradición a los Estados Unidos a la Corte Suprema (Supreme Court).

De esta forma, Assange dispone de 14 días para presentar su apelación a la decisión emitida el pasado 10 de diciembre por los jueces Ian Burnett y Tim Holroyde, ambos de la High Court.



Esta última decisión supone un revés para las aspiraciones del Gobierno de Joe Biden, que ve cómo se les vuelve a escapar Assange, de nuevo.

High Court. (Foto: BBC)

Extradición a EE.UU.

Assange está siendo perseguido por la justicia estadounidense y se le acusa de cometer 18 delitos de espionaje e intrusión informática, que pueden suponer una condena total de 175 años de cárcel. EE.UU. solicitó el 20 de julio de 2020 extraditar al australiano.

En junio de 2021, la jueza de distrito de la Westminster Magistrates’ Court (tribunal inferior), Vanessa Baraitser, dictaminó que Assange no podía viajar a América por motivos de salud. En dicho fallo se certificó que “su estado mental… es tal que sería opresivo extraditarlo”, auspiciándose en el artículo 91.2 de la Extradition Act 2003:

“The condition is that the physical or mental condition of the person is such that it would be unjust or oppressive to extradite him”.

El apartado tercero de este artículo daba a elegir a la jueza entre ordenar la puesta en libertad de Assange, o aplazar la audiencia de extradición hasta que mejorara su salud mental.

Dos de los tres expertos psiquiatras (Porfessor Kopelman y Dr. Deeley) aseguraron en juicio que había posibilidades de que Assange acabase suicidándose si se le entregaba a Estados Unidos. La jueza les dio la razón y, actuando de conformidad con el artículo 91.3 de la Extradition Act, ordenó liberar a Assange.

A su vez, la jueza Baraitser aseguró que, entre otros motivos, no se podía llevar a cabo dicha entrega ya que el Tratado de Extradición entre Estados Unidos y el Reino Unido prohíbe la extradición por delitos políticos (artículo 4.1).

Jueza Vanessa Baraitser. (Foto: Twitter)

El gobierno de Estados Unidos recurrió esta decisión a la High Court, en base al artículo 105 de la Extradition Act, aduciendo que el tribunal inferior había cometido errores de derecho a la hora de aplicar el referido artículo 91; que había otorgado veracidad al testimonio del psiquiatra Kopelman, solicitado por los abogados de Assange y carente de fiabilidad; que se tendría que haber otorgado a los Estados Unidos la oportunidad de ofrecer garantías que asegurasen la seguridad de Assange en su territorio, entre otros motivos.

Del mismo modo, Washington aportó en la apelación una nota diplomática, fechada el 19 de octubre de 2021, refiriéndose a la larga y fiel historia de cooperación en materia de extradición entre este país y el Reino Unido:

“Estados Unidos ha dado garantías al Reino Unido en relación con las solicitudes de extradición en innumerables ocasiones en el pasado. En todas estas situaciones, los Estados Unidos han cumplido las garantías que ofrecieron”.

La High Court acaba validando los motivos expuestos en el recurso presentado por los Estados Unidos y determina que la jueza Baraitser juzgó en este asunto sin permitir a esta parte poder aportar garantías y, de haber admitido esta posibilidad, habría decidido de forma distinta sobre la previsible «opresión» en la salud mental de Assange.

Por lo tanto, en el fallo emitido por la High Court se aceptaba extraditar al activista australiano a Estados Unidos siempre y cuando se cumplieran las siguientes garantías:

  • Que Assange no fuera sometido a “medidas administrativas especiales”, ni fuera retenido en un centro de máxima seguridad ni antes del juicio ni después del fallo judicial.
  • En caso de que la Justicia estadounidense condenase finalmente a Assange, que este cumpliese tal condena en Australia.
  • Que Assange recibiera, durante su detención en EE.UU., un tratamiento clínico y psicológico a través de un profesional cualificado.

Sala de la Supreme Court. (Foto: Wikipedia)

Ahora, la High Court recula y deja la pelota en el tejado de la Supreme Court que decidirá, entre otras cuestiones, si Washington tuvo que presentar las garantías en su escrito inicial ante la jueza Baraitser.

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