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Grabar conversaciones a tu jefe o a tus compañeros puede ser totalmente legal

"Con el fin de demostrar un despido improcedente o determinada situación laboral, la grabación de una conversación con tu jefe o compañeros puede resultar clave como valor probatorio"

(Foto: E&J)

Tiempo de lectura: 4 min



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Grabar conversaciones a tu jefe o a tus compañeros puede ser totalmente legal

"Con el fin de demostrar un despido improcedente o determinada situación laboral, la grabación de una conversación con tu jefe o compañeros puede resultar clave como valor probatorio"

(Foto: E&J)



Me van a despedir y considero que se debe a razones netamente improcedentes. ¿Podría grabar la conversación con mi jefe para aportarla posteriormente como prueba? La grabación de conversaciones puede resultar muy útil en este sentido e, incluso, en el ámbito penal para la inculpación de determinado tipo de delitos. El artículo 90 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social recoge la admisibilidad de estos elementos como medio de prueba para acreditar los hechos controvertidos.

No obstante, la forma en la que adquirimos estas grabaciones debe ser extremadamente rigurosa con el respeto a los derechos fundamentales si no queremos que la prueba sea considerada ilícita. Así lo recogen el apartado segundo del precepto recién mencionado, el artículo 11.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y el mismo Tribunal Constitucional en su importante y pionera STC 114/1984, de 29 de noviembre, al establecer que no se admitirán pruebas que tuvieran su origen o se hubieran obtenido vulnerando, directa o indirectamente, los derechos fundamentales.



Lo primero que debemos tener en cuenta es nuestra participación en la conversación objeto de grabación. Aquí es donde entra la diferencia entre grabar las conversaciones de otros o con otros. Desde la STC 114/1984, de 29 de noviembre, se señala meridianamente que grabar conversaciones en las que somos interlocutores en modo alguno puede suponer la vulneración del artículo 18.3 CE. “El derecho al «secreto de las comunicaciones… salvo resolución judicial» no puede oponerse, sin quebrar su sentido constitucional, frente a quien tomó parte en la comunicación misma así protegida”.

«Lo primero que debemos tener en cuenta es nuestra participación en la conversación objeto de grabación» (Foto: E&J)

Otra de las cuestiones diferenciales es lo referente al contenido y lugar de la conversación laboral. Las conversaciones que se dan en el centro de trabajo pueden también verse amparadas en el derecho a la intimidad del artículo 18.1CE. En los lugares de trabajo, como ha reiterado en numerosas ocasiones el Tribunal Constitucional y el TEDH, los individuos pueden considerar que tienen esa “expectativa razonable de intimidad” de no ser escuchados u observados por otras personas (STC 12/2012, de 30 de enero, SSTEDH de 16 de diciembre de 1992, Niemietz c.Alemania, y de 4 de mayo de 2000, Rotaru c. Rumanía).

Por consiguiente, en la grabación de una conversación en lugares de trabajo debemos ser muy conscientes del tema que se va a tratar en ella, ya que de tratarse de una conversación sobre temas íntimos o personales podríamos estar ante la vulneración del derecho a la intimidad del otro interlocutor. De este modo, para que esto no ocurra, la grabación debe tratar estrictamente sobre temas relacionados con el ámbito laboral. En este sentido, la STS 678/2014, de 20 de noviembre, relativa a la grabación de una conversación por parte de un trabajador a su jefe en virtud de su despido, concluye que «Aunque la conversación se mantuviera en la puerta del centro de trabajo y se refiriese a cuestiones laborales, ámbito en el que según la doctrina del Tribunal Constitucional se puede desarrollar también la intimidad protegida por el art. 18.1 de la Constitución , tampoco puede considerarse que hubiera por ello una intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad personal del demandante pues de su contenido se deduce que este está actuando en su condición de representante de la empresa para la que trabajaba la demandada y en el ejercicio de facultades disciplinarias respecto de esta, sin que eso suponga una manifestación de su intimidad”.

Por último, una vez realizadas las correspondientes grabaciones, debemos andarnos con pies de plomo en cuanto a qué hacemos con ellas. Los requisitos para su admisibilidad como prueba ya han quedado pormenorizados. Sin embargo, en caso de que difundamos dichas grabaciones, podríamos incurrir en un delito de descubrimiento y revelación de secretos del artículo 197 y siguientes del Código Penal, aunque la grabación haya sido adquirida legalmente. En este sentido, la ya mencionada STC 114/1984 determina que “Este acto no conculca secreto alguno impuesto por el art. 18.3 y tan sólo, acaso, podría concebirse como conducta preparatoria para la ulterior difusión de lo grabado. Por lo que a esta última dimensión del comportamiento considerado se refiere, es también claro que la contravención constitucional sólo podría entenderse materializada por el hecho mismo de la difusión”.

En definitiva, con el fin de demostrar un despido improcedente o determinada situación laboral, la grabación de una conversación con tu jefe o compañeros puede resultar clave como valor probatorio. Para ello, se debe tener especial atención en no conculcar los derechos fundamentales al secreto de las comunicaciones y la intimidad personal. Esto no ocurrirá principalmente cuando participemos en la conversación activamente como interlocutor, y la propia conversación no verse sobre temas ajenos a lo estrictamente laboral, teniendo especial precaución con los temas íntimos y personales que nos pueda transmitir el otro interlocutor.

«Se debe tener especial atención en no conculcar los derechos fundamentales al secreto de las comunicaciones y la intimidad personal» (Foto: E&J)

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