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Artículos

La (in)existente necesidad de regular delitos cometidos con inteligencia artificial

"Es necesario regular el uso de la IA"

(Imagen: Archivo)

Diego Fierro Rodríguez

Letrado de la Administración de Justicia




Tiempo de lectura: 13 min

Publicado




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La (in)existente necesidad de regular delitos cometidos con inteligencia artificial

"Es necesario regular el uso de la IA"

(Imagen: Archivo)



La interacción entre la Inteligencia Artificial (en adelante, IA) y el ordenamiento jurídico es un terreno novedoso y complicado que enfrenta importantes retos para los sistemas jurídicos a nivel global. En este sentido, se plantea una discusión relevante sobre la integración de delitos específicos relacionados con la IA en el Código Penal. Por un lado, se argumenta que abordar comportamientos ilícitos que implican esta tecnología mediante medidas legales específicas es lógico. Sin embargo, también se destaca la necesidad de una legislación adaptable que pueda ajustarse a los rápidos progresos tecnológicos y a circunstancias imprevistas.

Debe tenerse presente que la IA ha demostrado ser una herramienta poderosa con una amplia gama de aplicaciones en diversas áreas, desde la medicina hasta las finanzas y la seguridad. No obstante, al igual que cualquier herramienta, puede ser utilizada de manera inapropiada para cometer delitos o llevar a cabo acciones perjudiciales. Por ejemplo, la utilización de algoritmos para perpetrar fraudes financieros, manipular información o incluso para desarrollar armamento autónomo plantea serias preocupaciones éticas y jurídicas.



Primeramente, es importante comprender la naturaleza de la inteligencia artificial y cómo se utiliza en diferentes contextos. La IA se refiere a sistemas computacionales que pueden realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, el razonamiento y la toma de decisiones. Estos sistemas pueden ser utilizados en una amplia gama de áreas, incluyendo la medicina, el transporte, la seguridad, la justicia y la administración pública. Sin embargo, su uso también plantea riesgos, especialmente en lo que respecta a la privacidad, la seguridad y la equidad.

Uno de los principales desafíos jurídicos asociados con la IA es la atribución de responsabilidad en caso de que un sistema de IA cause daños o cometa un delito. A diferencia de los seres humanos, los sistemas de IA no tienen conciencia ni intención, lo que dificulta determinar quién es el responsable en caso de que ocurra un incidente. Ello plantea preguntas importantes sobre la responsabilidad legal y la necesidad de establecer normas claras en cuanto a quién es responsable en diferentes escenarios.



Inteligencia artificial (Foto: Freepik)



Además, la IA puede ser utilizada para cometer delitos de nuevas maneras o para amplificar los efectos de los delitos existentes. Por ejemplo, los sistemas de IA pueden ser utilizados para generar contenido falso, como noticias o imágenes manipuladas, con el fin de difundir desinformación o causar daño a individuos o instituciones. Del mismo modo, la IA también puede ser utilizada para automatizar ataques cibernéticos, como el phishing o el malware, lo que plantea debates adicionales para la aplicación de la ley y la ciberseguridad.

En respuesta a estos desafíos, algunos juristas han abogado por la inclusión de delitos específicos relacionados con la IA en el Código Penal, como ya se ha hecho en Italia. Ello podría implicar la creación de nuevas leyes para abordar los comportamientos delictivos que involucran la IA, así como la modificación de leyes existentes para tener en cuenta las implicaciones de esta tecnología. Por ejemplo, se podrían introducir disposiciones que penalizan el uso indebido de la IA para cometer fraudes, ataques cibernéticos o violaciones de la privacidad. Sin embargo, la inclusión de tales delitos en el Código Penal plantea una serie de controversias.

La complejidad de regular la inteligencia artificial en el ámbito penal

Resulta crucial comprender que la inteligencia artificial es, en esencia, una herramienta creada por seres humanos para llevar a cabo una amplia gama de tareas. Desde la automatización de procesos hasta la toma de decisiones complejas, la IA ha demostrado su capacidad para transformar industrias enteras y optimizar procesos en diversos sectores.

No obstante, esta misma versatilidad y capacidad de adaptación presentan conflictos significativos cuando se trata de regular su uso en el ámbito legal. La rapidez con la que evoluciona la tecnología de IA dificulta la redacción de leyes específicas que aborden todas las posibles implicaciones y aplicaciones de esta tecnología en el ámbito penal.

En primer lugar, existe la cuestión de cómo definir y clasificar los delitos relacionados con la IA. Dado que es una tecnología en constante evolución, puede resultar difícil mantener al día las leyes para abordar todos los posibles usos indebidos de esta tecnología. Además, existe el riesgo de que las leyes mal redactadas puedan tener consecuencias no deseadas o limitar la innovación en el campo de la IA.

Otro desafío es garantizar que las leyes relacionadas con la IA sean proporcionales. Dado que la IA puede ser utilizada de manera diferente en diferentes contextos, es importante que las leyes no sean demasiado amplias o restrictivas en su alcance. Por ejemplo, penalizar el uso de la IA en la investigación sanitaria podría limitar el progreso científico, mientras que no hacerlo podría permitir abusos éticos. En este sentido, es crucial encontrar un equilibrio entre proteger contra los posibles abusos de la IA y fomentar la innovación y el progreso.

(IMAGEN: E&J)

Además, la aplicación efectiva de las leyes relacionadas con la IA puede ser difícil debido a la naturaleza compleja y abstracta de esta tecnología. La identificación de la responsabilidad puede ser especialmente complicada en casos en los que múltiples actores están involucrados en el desarrollo, implementación y uso de sistemas de IA, existiendo un grave riesgo de lagunas de punibilidad. Por lo tanto, es necesario contar con expertos en IA y en Derecho para garantizar que las leyes sean aplicables y efectivas en la práctica.

También es importante considerar las implicaciones éticas de incluir delitos relacionados con la IA en el Código Penal. Por ejemplo, algunas personas argumentan que la criminalización de ciertos usos de la tecnología podría limitar la libertad de expresión o la libertad de investigación, lo que podría tener un impacto negativo en la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, es necesario tener en cuenta no solo los aspectos legales y técnicos, sino también los valores éticos y los derechos humanos al diseñar leyes vinculadas con la IA.

Por otro lado, la falta de regulación específica en torno a los delitos relacionados con la IA también plantea riesgos. Sin leyes claras y aplicables, existe el peligro de que los abusos cometidos con la IA puedan impunes o de que las víctimas no reciban la protección adecuada. Por lo tanto, es importante encontrar un equilibrio entre proteger contra los posibles abusos de la IA y garantizar que las leyes no sean excesivamente restrictivas o injustas.

En última instancia, abordar los delitos relacionados con la IA de manera efectiva requiere un enfoque multidisciplinario que combine el conocimiento técnico, jurídico, ético y social. Ello puede implicar la colaboración entre expertos en IA, abogados, legisladores, académicos y miembros de la sociedad civil para desarrollar leyes y políticas que aborden de manera efectiva los desafíos asociados con esta tecnología emergente.

La importancia de la flexibilidad normativa

La inclusión de disposiciones específicas relacionadas con la IA en el Código Penal plantea una serie de consideraciones importantes. En primer lugar, la tecnología de IA está en constante evolución, lo que significa que las formas en que se utiliza y se abusa de ella también están cambiando rápidamente. Una legislación demasiado rígida y específica podría volverse obsoleta en poco tiempo y resultar inadecuada para abordar nuevas formas de delitos relacionados con la IA.

Además, la regulación excesivamente restrictiva podría obstaculizar la innovación y el desarrollo de la IA al imponer barreras legales y burocráticas a las empresas y los investigadores que trabajan en este campo. Ello podría tener consecuencias negativas para el progreso tecnológico y la competitividad económica en un mundo cada vez más impulsado por la innovación digital.

Por presentar un ejemplo, si se imponen reglas demasiado estrictas sobre el uso de algoritmos de IA en la toma de decisiones empresariales, ello podría limitar la capacidad de las empresas para implementar sistemas automatizados que mejoren la eficiencia y la productividad. Del mismo modo, si se imponen restricciones demasiado severas sobre la recopilación y el uso de datos para entrenar modelos de IA, ello podría dificultar la investigación en áreas como el aprendizaje automático y la inteligencia artificial.

Además, la inclusión de disposiciones específicas relacionadas con la IA en el Código Penal plantea problemas adicionales en términos de aplicación y cumplimiento. La identificación y la atribución de delitos relacionados con la IA pueden ser particularmente difíciles debido a la naturaleza opaca y compleja de muchos sistemas de IA. Ello podría dificultar la investigación y la recolección de pruebas, lo que a su vez podría dificultar la aplicación efectiva de la normativa.

(Foto: E&J)

Por lo tanto, si bien es importante abordar los desafíos éticos y jurídicos que plantea la IA, también es crucial hacerlo de manera cuidadosa y equilibrada. En lugar de imponer regulaciones específicas y rígidas de manera precipitada, es necesario realizar un análisis detenido y basado en evidencia de los riesgos y beneficios asociados con la inclusión de disposiciones específicas relacionadas con la IA en el Código Penal. Por ejemplo, podría ser de gran utilidad sancionar penalmente la elaboración de ciertas imágenes creadas con IA, llamadas deepfakes, con un tipo penal especial dentro de los delitos contra la intimidad o el honor cuando afecten a menores de edad o personas con discapacidad, si bien es cierto que la regulación debería ser instalada cuidadosamente.

Ello podría implicar la consulta con expertos en tecnología, ética y Derecho, así como la realización de estudios de impacto para evaluar las posibles consecuencias de cualquier medida legislativa propuesta. Además, es importante que cualquier legislación relacionada con la IA se base en principios fundamentales como la transparencia, la equidad y la responsabilidad, y que se diseñe de manera que fomente la innovación y el desarrollo tecnológico responsable.

La necesidad de actualizar y reforzar los medios policiales y judiciales

Como puede inferirse de lo ya expuesto, el avance de la IA puede generar cierta consternación. La rápida evolución de esta tecnología ha planteado interrogantes sobre cómo abordar los delitos que involucran inteligencia artificial, así como la forma en que las autoridades pueden adaptarse y responder de manera efectiva a estas nuevas formas de infracciones. En lugar de centrarse exclusivamente en la creación de delitos específicos relacionados con la IA, una estrategia más efectiva podría ser revisar y actualizar los medios y mecanismos policiales y judiciales existentes para abordar mejor estos asuntos.

Para comprender la eficacia de este enfoque, es importante analizar los diferentes aspectos que lo componen, desde la capacitación de las autoridades hasta la actualización de las leyes y protocolos pertinentes.

Uno de los primeros pasos para mejorar la capacidad de las autoridades en la investigación y procesamiento de delitos relacionados con la IA es proporcionarles la formación adecuada. Ello implica familiarizar a los agentes de policía, investigadores y fiscales con los conceptos básicos de la IA, así como con las técnicas y herramientas utilizadas en su desarrollo y aplicación. La comprensión de la IA es fundamental para identificar y analizar evidencia digital, como algoritmos, datos y modelos, que pueden estar involucrados en la comisión de un delito. Además, la capacitación en ética de IA puede ayudar a los profesionales a evaluar adecuadamente las implicaciones éticas de la utilización de esta tecnología en actividades delictivas.

(IMAGEN: E&J)

Las autoridades también necesitan acceso a herramientas y recursos tecnológicos adecuados para investigar y procesar delitos relacionados con la IA. Ello puede incluir software de análisis forense digital especializado en identificar y rastrear el uso de algoritmos maliciosos o manipulación de datos. Además, se necesitan expertos en tecnología de la información que puedan colaborar con las fuerzas del orden en la recopilación y análisis de evidencia digital. La colaboración con la industria tecnológica también puede ser beneficiosa para desarrollar herramientas específicas que faciliten la detección y prevención de delitos relacionados con la IA.

Asimismo, dado que los delitos relacionados con la IA pueden trascender las fronteras nacionales, la cooperación internacional es fundamental para abordar este problema de manera efectiva. Las autoridades policiales y judiciales de diferentes países deben colaborar y compartir información para investigar y procesar delitos transnacionales relacionados con la IA. Ello puede implicar la firma de acuerdos de cooperación y la creación de mecanismos de intercambio de información para facilitar la colaboración entre países en la lucha contra el cibercrimen y otros delitos relacionados con la tecnología.

Además de investigar y procesar delitos relacionados con la IA, también es importante adoptar medidas preventivas para mitigar los riesgos asociados con esta tecnología. Ello puede incluir la promoción de buenas prácticas de ciberseguridad, la sensibilización sobre los posibles peligros de la manipulación de algoritmos y datos, y la implementación de medidas de seguridad robustas en los sistemas de IA para evitar su uso indebido o malicioso. La educación pública sobre los riesgos y beneficios de la IA también puede ayudar a reducir la incidencia de delitos relacionados con esta tecnología.

Lo anterior no es incompatible con la tarea legislativa de ir puliendo la legislación penal cuando sea estrictamente necesario. A tal fin, debe actuarse con prudencia y fríamente, a fin de evitar torrentes legislativos que generen más problemas de los que puedan solventar.

Es fácil deducir que, en lugar de centrarse exclusivamente en la creación de delitos específicos relacionados con la IA, resulta más efectivo revisar y actualizar los medios y mecanismos policiales y judiciales existentes para abordar mejor los temas planteados por esta tecnología en el esclarecimiento y detección de infracciones penales. Ello implica proporcionar a las autoridades herramientas y recursos adecuados, capacitar a los profesionales del derecho y actualizar las leyes y políticas pertinentes para adaptarse a la evolución de la tecnología y los nuevos tipos de delitos que puedan surgir. La cooperación internacional y el énfasis en la prevención también son fundamentales para abordar de manera efectiva los delitos relacionados con la IA y proteger la seguridad y el bienestar de la sociedad.

La importancia de la regulación en áreas complementarias

La creciente presencia y el avance acelerado de la IA en diversas esferas de la sociedad plantean desafíos significativos para la regulación legal. La regulación de la IA no debe poner el foco en el ámbito penal. Más bien, debe centrarse en abarcar otras áreas jurídicas, incluidas la propiedad intelectual, la privacidad, la responsabilidad civil y otras áreas pertinentes. Es esencial revisar y, si es necesario, modificar las leyes existentes para garantizar que el marco legal sea adecuado para regular el uso y desarrollo de la IA de manera ética y responsable.

En primer lugar, la propiedad intelectual es un área fundamental que requiere atención en el contexto de la regulación de la IA. La capacidad de la referida tecnología para generar resultados creativos y originales plantea interrogantes sobre quién debe tener derechos sobre esas creaciones. Es necesario revisar las leyes de derechos de autor y patentes para determinar cómo se pueden aplicar a los productos generados por sistemas de IA. Además, se deben considerar cuestiones relacionadas con la atribución de la autoría y la responsabilidad en casos en los que el uso de algoritmos contribuye significativamente a la creación de obras protegidas por derechos de autor o patentes.

En segundo lugar, la recopilación masiva de datos y el uso de algoritmos de IA para analizar y procesar esta información plantean serias preocupaciones en términos de privacidad. Es fundamental revisar y fortalecer las leyes de protección de datos para garantizar que los derechos de privacidad de los individuos sean protegidos en un entorno digital impulsado por la IA. Ello puede incluir la imposición de mayores estándares de transparencia en el uso de algoritmos, así como la implementación de mecanismos de consentimiento informado para la recopilación y procesamiento de datos personales.

(Foto: E&J)

En tercer lugar, la asignación de responsabilidad por los daños causados por sistemas de IA es otro aspecto crucial que debe abordarse en la regulación legal. En muchos casos, es difícil determinar quién es responsable cuando un sistema de esta tecnología comete un error o causa un daño. Se deben revisar las leyes de responsabilidad civil para establecer claramente las responsabilidades de los fabricantes, desarrolladores y usuarios de sistemas de IA en supuestos de daños o lesiones causadas por el mal funcionamiento de estos sistemas. Además, es necesario considerar la posibilidad de establecer un seguro de responsabilidad civil específico para la IA a fin de proteger a las partes afectadas por posibles daños.

En cuarto lugar, la regulación de la IA también debe abarcar cuestiones éticas y de derechos humanos relacionados con su desarrollo y uso. Ello puede incluir la prohibición o regulación de aplicaciones de IA que puedan ser discriminatorias o que violen los derechos humanos fundamentales. Además, es importante establecer estándares éticos para la investigación y desarrollo de sistemas de IA, así como mecanismos de supervisión y cumplimiento para garantizar el cumplimiento de estos estándares.

Finalmente, la regulación de la IA debe promover la transparencia y la rendición de cuentas en el desarrollo y uso de sistemas de IA. Ello puede incluir la obligación de divulgar información sobre cómo se entrenan y operan los algoritmos de IA, así como mecanismos para seguir y auditar el uso de estos sistemas en diferentes contextos. Además, es fundamental establecer procesos claros para investigar y abordar quejas o denuncias relacionadas con el uso indebido o abusivo de la IA.

Conclusiones

La regulación de los delitos relacionados con la IA plantea un desafío complejo que requiere un enfoque equilibrado y holístico. Si bien la inclusión de delitos específicos relacionados con la IA en el Código Penal puede ser considerada en ciertos casos, adoptar un enfoque exclusivamente punitivo puede resultar insuficiente para abordar los desafíos emergentes en este campo. Precisamente, por esa razón resulta crucial combinar la adaptabilidad legal con la actualización de los medios policiales y judiciales existentes para enfrentar eficazmente estos escenarios.

Debe tenerse presente que la rapidez con la que evoluciona la tecnología de la IA implica que las leyes y regulaciones también deben ser adaptables y flexibles. La inclusión de delitos específicos relacionados con la IA en el Código Penal puede ser una medida necesaria en algunos casos para garantizar que las conductas delictivas asociadas con esta tecnología sean adecuadamente sancionadas. Sin embargo, es importante no limitarse a enfoques estáticos y predefinidos, ya que estos podrían quedar obsoletos rápidamente debido al rápido avance tecnológico. Es fundamental que las leyes sean lo suficientemente amplias y flexibles para abarcar una amplia gama de conductas delictivas relacionadas con la IA, incluso aquellas que aún no han surgido.

Además de pensar en establecer nuevas leyes y delitos relacionados con la IA, es esencial actualizar los medios policiales y judiciales existentes para abordar de manera efectiva estos casos. Ello implica proporcionar a las autoridades herramientas y recursos tecnológicos adecuados para investigar y procesar delitos relacionados con la IA, así como capacitar a los profesionales del derecho para comprender las complejidades técnicas asociadas con estos casos. La colaboración con expertos en tecnología de la información y la ciberseguridad puede ser crucial para mejorar la capacidad de las fuerzas del orden para enfrentar los desafíos planteados por la IA.

Inteligencia artificial (Foto: Freepik)

Igualmente, es necesario considerar la regulación en áreas complementarias para garantizar un marco legal completo y adecuado para regular el uso de la IA en la sociedad actual. Ello incluye la regulación de la propiedad intelectual, la privacidad, la responsabilidad civil y otros aspectos éticos y jurídicos relacionados con el desarrollo y uso de sistemas de IA. Abordar estos aspectos en conjunto puede ayudar a garantizar que la regulación de la IA sea integral y efectiva en la protección de los derechos y la seguridad de los individuos y la sociedad en su conjunto.

Dado que la IA y sus implicaciones delictivas pueden trascender las fronteras nacionales, la cooperación internacional es fundamental para abordar este problema de manera efectiva. Las autoridades policiales y judiciales de diferentes países deben colaborar y compartir información para investigar y procesar delitos relacionados con la IA que tengan un alcance transnacional. Ello puede implicar la armonización de leyes y regulaciones a nivel internacional, así como la creación de mecanismos de intercambio de información y colaboración en la lucha contra el cibercrimen y otros delitos relacionados con la tecnología.

En definitiva, si bien la inclusión de delitos específicos relacionados con la IA en el Código Penal puede ser necesaria en algún tipo de casos, es crucial adoptar un enfoque equilibrado que combine la adaptabilidad legal con la actualización de los medios policiales y judiciales existentes. Además, es necesario considerar la regulación en áreas complementarias para garantizar un marco legal completo y adecuado para regular el uso de la IA en la sociedad actual. La coordinación internacional también es fundamental para abordar eficazmente los escenarios globales asociados con la IA y el cibercrimen.

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