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Artículos jurídicos

Las diez claves de un conocimiento estratégico del lenguaje no verbal



Julio García Ramírez. Director de www.abogaciaenpositivo.es. Fundador de la Escuela de Abogados Lawyer Training

 





EN BREVE: Te invito a observar la imagen que tienes a continuación. El consejo es claro: si a la hora de comunicarte con los demás piensas en qué decir para acertar en tu estrategia de comunicación, empieza mejor por pensar en cómo decirlo y la postura corporal que vas a adoptar para demostrar predisposición hacia tu audiencia, ya sea una persona o varias, y así conseguir causar una buena primera impresión y saber mantenerla durante tu interacción con la misma.





Pero ¿por qué suele ser más importante el cómo decimos el mensaje y nuestra postura que nuestras palabras? Pues, porque nuestro hemisferio derecho del cerebro capta mucho más rápido que el izquierdo (parte encargada de la comprensión del lenguaje) nuestro tono y nuestra postura y, por tanto, al centro logístico del cerebro de nuestro interlocutor, es decir, al cerebro que se encarga de descifrar los mensajes (cerebro límbico o emocional), llega antes la imagen y nuestra tonalidad que las palabras, por lo que se habrá hecho una idea de nuestras intenciones antes de valorar nuestro mensaje verbal textualmente.

El lenguaje no verbal es el ADN de nuestra comunicación, ya que en un porcentaje increíblemente elevado, descubre lo que de verdad sentimos o queremos decir, por lo que saber interpretarlo y conocer sus claves para dominarlo con estrategia, supone una ventaja comunicativa de incalculable importancia, cuando están en juego nuestras relaciones personales, profesionales y nuestros objetivos.

A continuación expondré algunas de las mejores claves para entender y dominar el lenguaje no verbal de una manera estratégica que nos ayude a la consecución de nuestros fines.

Un buen estratega del lenguaje no verbal: 

1.-  Sabe que lo importante en materia de comunicación no es lo que queremos decir, sino la percepción que tiene nuestro interlocutor de lo que decimos: La mayoría de los problemas entre personas se deben a un problema de falta o deficiente comunicación. Y lo anterior, no es otra cosa que en muchas ocasiones, una falta de concordancia entre lo que queremos decir y lo que nuestro interlocutor percibe de lo que hemos dicho. No solo se trata de escuchar, se trata de que nuestro cuerpo muestre un interés, es decir, que se dirija hacia la persona con la que estamos interactuando, que no miremos el reloj, que no apartemos la mirada de su cara y que interactuemos constantemente imitando parte de sus gestos más representativos, para que nos vea interesados en la conversación. 

2.- Tiene claro que el contexto manda sobre los gestos: un especialista en lenguaje no verbal busca constantes refuerzos en el análisis de cada gesto dentro del contexto en el que se está produciendo la interactuación. Que los brazos están cruzados ¿hará frío en la sala?;  que no nos mira y baja la mirada ¿estará preocupado por alguna cuestión?; que nos mira con cara de malos amigos, ¿es por algo puntual que hemos dicho o lo hace desde el inicio?; que la mayoría del auditorio está muy bajo de ánimos y de predisposición ¿estaban obligados a ir a la conferencia? No juzgues antes de tiempo y refuerza constantemente tus primeras impresiones, quizás te lleves alguna sorpresa que no esperabas.

3.- Adopta una postura de poder para ganar más confianza en el caso de que necesites hablar con autoridad: La investigación realizada en las Escuelas de Negocio de Harvard y Columbia mostraron que simplemente adoptando una posición expansiva de “poder”, como estar de pie con las piernas y brazos ligeramente abiertos durante unos minutos, estimula la liberación de mayores niveles de testosterona –la hormona vinculada al poder y la dominancia- y menores niveles de cortisol, la hormona del estrés, por lo que estaremos más tranquilos y mucho más confiados consiguiendo potenciar la persuasión de nuestros mensajes. Pero cuidado con confundir seguridad con arrogancia. Un gesto seguro con una mirada de amabilidad es lo mejor para causar una mejor impresión.

4. Elimina barreras para potenciar la comunicación: Los obstáculos físicos son especialmente perjudiciales para los esfuerzos de colaboración que queramos obtener de nuestros interlocutores. Os aconsejo quitar cualquier cosa que obstruya su visión o cualquier barrera que haya entre vosotros y ellos. 

5. Estimula los sentimientos positivos sonriendo de manera sincera: Tal y como señala Carol Kinsey Goman, autora del libro “The Nonverbal Advantage: Secrets and Science of Body Language at Work” y del libro “The Silent Language of Leaders”, una sonrisa genuina no sólo estimula su propio bienestar, sino que también transmite a aquellos que están a su alrededor que somos accesibles, cooperativos/as y dignos/as de confianza. Una sonrisa genuina se produce lentamente, arruga los ojos, ilumina la cara y desaparece lentamente. Lo más importante es que sonreír influye de forma directa en cómo nos responden las personas. Cuando sonreímos a alguien, casi siempre nos devuelve la sonrisa y, como las expresiones faciales desencadenan los sentimientos asociados, la sonrisa que nos devuelve cambia positivamente el estado emocional de la persona que la hace.

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