Connect with us

Artículos

Rebus sic Stantibus en la era Covid: grandes hitos jurisprudenciales

No se ha propiciado, como podría pensarse, la aplicación automática de la cláusula rebus sic stantibus al haber sido fuertemente criticada jurisprudencialmente

La controversia suscitada en torno a la reclamación por fuerza mayor en la pandemia ha marcado la agenda judicial (Foto: Economist & Jurist)

ABOGADA en [A] CODE Abogados

Tiempo de lectura: 8 min



Artículos

Rebus sic Stantibus en la era Covid: grandes hitos jurisprudenciales

No se ha propiciado, como podría pensarse, la aplicación automática de la cláusula rebus sic stantibus al haber sido fuertemente criticada jurisprudencialmente

La controversia suscitada en torno a la reclamación por fuerza mayor en la pandemia ha marcado la agenda judicial (Foto: Economist & Jurist)



La cláusula Rebus sic Stantibus se encuentra, actualmente, muy en boga como consecuencia de la alteración sobrevenida de las circunstancias provocadas por el Covid-19, ya que los colectivos más afectados se han visto en la necesidad de adaptar los contratos que en su día suscribieron con unas condiciones específicas, a las excepcionales e imprevisibles circunstancias que, a causa de la pandemia, vienen padeciendo.

No puede soslayarse que, ya el Tribunal Supremo comenzó a aplicar la cláusula rebus sic stantibusexpresión latina cuyo significado se traduce en “estando así las cosas”- como consecuencia del fenómeno provocado ya en 2008 por la “burbuja inmobiliaria” y la crisis que trajo consigo, la cual se ha venido prolongando en el tiempo hasta momentos previos a la crisis financiera, laboral y social provocada por la pandemia por el Covid-19.



«Determinados sectores económicos han visto radicalmente alteradas las circunstancias sobre las cuales se iniciaron las relaciones contractuales» (Foto: Economist & Jurist)

Con el fin de poder poner en situación el origen de la aplicación de la cláusula rebus, mencionaremos algunas Sentencia del Tribunal Supremo (en adelante TS), de las cuales es preciso partir, de forma ineludible, para analizar el conjunto de factores que han dado pie a reabrir la discusión sobre qué se entiende por fuerza mayor, carácter extraordinario e imprevisibilidad, entre ellas:

  • La Sentencia del TS n.º 822/2012 de 18 de enero de 2013, la cual supone ser un punto de inflexión en cuanto a la aplicación de la cláusula rebus, ya que con ella el TS pretendió “normalizar” su uso, siempre atendiendo a los criterios de prudencia, al cumplimiento de los requisitos de su aplicación, al razonamiento lógico, prudente y acreditativo de quien la invoca, así como a la interpretación del texto del contrato en cuestión.
  • Por su parte, la Sentencia del TS nº 333/2014 de 30 de Junio, dictada por el magistrado ponente D. Javier Orduña, pretendió flexibilizar la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus, calificando de tradicional su concepción y aplicación hasta la fecha, entendiendo necesario tener que “pasar a una configuración plenamente normalizada, en donde su prudente aplicación deriva de la exigencia de su específico y diferenciado fundamento técnico y de su concreción funcional en el marco de la eficacia causal del contrato”, tal y como se recoge en el fallo de dicha resolución.
  • Las Sentencias del TS nº 820/2013 de 17 de marzo, la nº 822/2012 de 18 de enero, la 782/2013 de 23 de mayo de 2014, la 591/2014 de 15 de octubre, la nº 455/2019 de 18 de Julio, las cuales crearon tendencia en cuanto a la observancia de la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus, como elemento meramente modificativo del contrato o del negocio jurídico que las partes hubieren suscrito, pero no con efectos extintivos de dicha relación contractual y, siempre en la necesidad de tener que adaptar las circunstancias económicas a la realidad social que se ha visto azotada por la recesión económica del momento.
  • Por último, la Sentencia del TS 5/2019 de 9 enero volvía a postularse más rígida e inflexible en lo que a la aplicación de la rebus se refiere, retrotrayéndose a la tesis más conservadora que ya tenía adoptada el Tribunal Supremo previo a las resoluciones de 30 de Junio de 15 de Octubre de 2014 dictadas por el magistrado Orduña Moreno, ya citadas.

Pese a la difícil situación económica y los efectos que han venido asolando el país como consecuencia de la crisis del año 2008 hasta el estallido de la pandemia causada por el Covid-19, no se ha propiciado, como podría pensarse, la aplicación automática de la cláusula rebus sic stantibus al haber sido fuertemente criticada jurisprudencialmente, negándose los efectos resolutorios o extintivos de los contratos, al entender que su aplicación quiebra todo principio de proporcionalidad entre las partes, así como el desequilibro de las prestaciones contenidas en estos contratos.

Lo cierto es que determinados sectores económicos han visto radicalmente alteradas las circunstancias sobre las cuales se iniciaron las relaciones contractuales que, en su momento, se establecieron y, ello como consecuencia de los cierres, las limitaciones de la movilidad, las limitaciones horarias, etc; decretados, con el fin de prevenir la expansión de la pandemia.

Por ello, vamos a analizar la transformación de la doctrina jurisprudencial desde el estallido de la pandemia, pasando por las resoluciones que se han pronunciado de manera categórica sobre la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus, así como sobre los requisitos que, necesariamente, deben sucederse para que la misma surta efectos de forma automática.

  • La primera de las resoluciones judiciales que se ha pronunciado sobre la aplicación de la cláusula rebus en pandemia, ha sido el Auto Civil de 25 de Septiembre nº 447/2020, del Juzgado de Primera Instancia de Madrid, Sección 81, Rec 473/2020, en virtud del cual se estimó la petición de la medida cautelar formulada por la parte arrendataria de un local de negocios, cuya actividad era la de ocio nocturno. En dicha resolución se toma plena consciencia de la palmaria existencia de situación de crisis sanitaria, que ha provocado unos efectos catastróficos en la economía de este sector, concediendo cautelarmente al solicitante de dicha medida, la reducción de la renta de alquiler cuando fuere permitida la reapertura del local, así como se estimó la suspensión del pago de la renta en tanto en cuanto no se permitiese la apertura del mismo.
  • Por su parte, el Auto de la Audiencia Provincial de Valencia de 10 de febrero de 2021 -Sección Octava-, ha sido considerado el indudable punto de partida de la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus, con unos marcados brotes antagónicos a la doctrina jurisprudencial del TS, pacífica en cuanto a su inflexibilidad para la aplicación de dicha cláusula. Y es que de la lectura de dicha resolución se desprende qua la misma ha sido inspirada por las Sentencias del TS dictadas por el magistrado D. Fco. Javier Orduña, toda vez que pretende adaptar la realidad económica y social a las devastadoras consecuencias que la actual crisis sanitaria ha provocado al sector hostelero y hotelero, más concretamente.

Las manifestaciones que la Audiencia Provincial de Valencia evoca, son cuanto menos esclarecedoras al respecto, subrayando en su Auto que “nunca antes los tribunales habían tenido que afrontar las consecuencias en el ámbito contractual de una situación sanitaria tan extraordinariamente grave y con efectos tan sumamente extendidos, tan negativos y tan devastadores en la economía -singularmente en el ámbito de la hostelería y el turismo- como la que ha supuesto la pandemia mundial causada por el COVID-19″.

Ciudad de la Justicia en Valencia (Foto: CJV)

Se constituye esta resolución como novedosa en cuanto a la modulación y/o adaptación del contenido del contrato que vincula a las partes, a la situación de imprevisibilidad y excepcionalidad económica que justifica la aplicación de la doctrina de la cláusula rebus sic stantibus.

  • En su caso, la Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 6 de Pamplona de 13 de Abril de 2021, se ha pronunciado por primera vez sobre la desproporción desmesurada que concurre entre las prestaciones de las partes contratantes, lo cual provoca la quiebra del equilibrio entre dichas prestaciones, y es que en el caso que se enjuicia, la parte arrendataria -que se dedicaba a la venta de pan, alimentación y degustación de café- dejó de abonar las rentas del alquiler correspondientes a dos meses, en los que todavía estaba en vigor las medidas del confinamiento, que limitaban la libertad de movimiento de las personas, siendo así que cuando dichas medidas se levantaron, la parte arrendataria abonó esas mensualidades dejando de abonar el resto de rentas hasta el efectivo desalojo del local. Así mismo, esta resolución dispuso que es de aplicación la cláusula rebus, cumpliéndose con todos los requisitos establecidos en la jurisprudencia para ello, habida cuenta que, dice literalmente “(…) la pandemia del coronavirus y sus consecuencias, eran imprevisibles a la hora de suscribir el contrato”.
  • Muy recientemente, la Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Leganés, de 13 de Septiembre del 2021, se ha postulado en pro de la aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus” respecto de un contrato de arrendamiento de local de negocio de hostelería que fue suscrito en febrero del año 2019. En este caso, el juzgador de instancia, de nuevo recurre a la indubitada alteración significativa de la relación de equivalencia entre las prestaciones de las partes, cumpliéndose con los requisitos jurisprudenciales para entender de aplicación dicha cláusula moderando o modulando las rentas del alquiler en el ámbito fundamentalmente de la hostelería, a causa del impacto que la situación de crisis sanitaria provocada por el Covid-19 ha causado en este sector por los cierres de negocios, limitaciones de horarios y reducciones de aforo .

Pero, ¿qué dicen los Tribunales sobre los efectos resolutorios que pudieren invocarse en aplicación de la cláusula rebus sic stantibus, como consecuencia de la pandemia del Covid-19?

Como hasta ahora hemos analizado, la jurisprudencia y la doctrina se han postulado de manera muy restrictiva al respecto, negando los efectos resolutorios o extintivos del contrato, aunque permitiéndose la modificación del mismo para poder compensar la posible desproporción o desequilibrio entre las pretensiones de las partes contratantes.

Pero, a la fecha, ni la Jurisprudencia ni la doctrina se ha manifestado sobre los efectos resolutorios de dicha cláusula, aunque sí la haya subsumido como elemento moderador o modificativo de los contratos para paliar los efectos de la pandemia, como hasta ahora hemos visto.

Podemos decir, que la cláusula rebus sic stantibus, tan inflexible y de muy difícil aplicación, tal y como así la ha calificado históricamente la doctrina y la jurisprudencia que sobre la misma se ha pronunciado, se ha abierto paso para, con las más que recientes resoluciones mentadas, adaptar y/o paliar de algún modo, los devastadores efectos económicos que para determinados sectores se han provocado, habiendo alterado de forma contumaz el orden económico del país.

Acorde a la realidad social que ha provocado la crisis de la pandemia por Covid-19, resulta razonable este cambio de criterio doctrinal, pudiendo concluirse que todas estas resoluciones tienen un común denominador, que se concreta en la concurrencia de los siguientes requisitos:

  • Imprevisibilidad de los efectos económicos provocados por la pandemia y su alcance en el negocio jurídico en cuestión.
  • Carácter extraordinario y falta de equilibrio entre las partes contratantes, de acuerdo a lo estipulado en el contrato, hasta el punto de producirse la quiebra de la base económica del contrato, en definitiva, la quiebra del fin para el que ambas partes suscribieron y pactaron los términos del contrato.
  • A los efectos de la aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus”, habrá de estarse al tipo de contrato suscrito en aquellas actividades económicas cuyos efectos económicos se vean perjudicados a corto, medio o largo plazo, así como la capacidad de asunción del riesgo de la parte contratante a quien se le hace excesivamente oneroso y de imposible cumplimiento, el objeto principal del contrato. Y es que no es lo mismo asumir el riesgo básico o “normal” que pudiere derivarse de cualquier contrato, que asumir un riesgo extremo, excepcional, y de tal entidad que provoque la ruptura o el quiebre del fin del contrato.
  • Es fundamental poder acreditar, como en todo procedimiento judicial, la imposibilidad de cumplir con el objeto del contrato, siendo imprescindible poder demostrar la buena fe de la parte que no puede cumplir -por ejemplo, a través de los intentos de cumplimiento de las obligaciones pactadas-, así como los efectos tan devastadores que, los cierres de actividad al inicio, y posteriormente, las limitaciones a la movilidad y aforo, han provocado para la actividad económica de determinados sectores.

En definitiva, se antoja muy necesaria la adaptación de la corriente doctrinal y jurisprudencial en cuanto a la aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus” a las inevitables circunstancias económicas y sociales provocadas por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, cuya excepcionalidad es indudablemente conocida y reconocida, si bien, resulta imprescindible estar al caso concreto con objeto de no generalizar su aplicación para modular el objeto de los contratos afectados, ya que no deben abandonarse los principios de justicia y equidad entre las partes, cuya ruptura, podrían suponer un peligro para la actividad económica de otros operadores.

Click para comentar
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments