Durante generaciones, el negocio de los grandes despachos ha seguido una fórmula conocida: contratar a los mejores abogados, atraer a los clientes más importantes y cobrar honorarios elevados por su asesoramiento. Freshfields está planteándose ahora algo radicalmente distinto: que una parte sustancial de su futuro valor no proceda directamente del ejercicio de la abogacía. Según […]