Una de las tensiones más habituales —y menos visibles— en la práctica jurídica no tiene que ver con el fondo del asunto, sino con el tiempo. El cliente suele vivir el problema desde la urgencia: quiere respuestas inmediatas, avances constantes y soluciones rápidas. El derecho, en cambio, funciona bajo otra lógica. Procedimientos, plazos procesales, tiempos […]