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Derecho inteligente

Recomendaciones en la situación actual para conservar el patrimonio desde una perspectiva tributaria

AUTOR
Andrés Jiménez
Tiempo de lectura: 3 min

Publicado





El país amaneció el pasado jueves con un desplome del 5,2 por ciento del PIB en el primer trimestre de 2020, el peor dato registrado en los últimos cincuenta años, y con la predicción de que el siguiente trimestre aun empeorará. Recientemente hemos conocido que el paro se dispara un 8% y alcanza los 3,8 millones, en el mayor repunte de la serie para el mes de abril. Por lo que, con seguridad, en la mesa de reconstrucción del Congreso, un tema fundamental será la repetida “reforma fiscal”.

Los profesionales que llevamos unos años trabajando en el área fiscal somos escépticos con las posibles medidas que puedan adoptarse en esta materia por el gobierno actual. Los avances y noticias filtrados, intencionadamente, atisban un horizonte lleno de tormentas en cuanto a la conservación del patrimonio personal y familiar.

Las noticias de la semana pasada apuntaban a que Unidas Podemos planteará al PSOE elevar la presión fiscal para afrontar el declive económico de la España poscoronavirus. Unidas Podemos ya habla abiertamente de un impuesto a la riqueza, de hacer que tributen más los rendimientos de capital en el IRPF o de impulsar un impuesto de las transacciones financieras o a la banca. Pero la ahora famosa “tasa covid” solo es la punta del iceberg. Las fuentes apuntan a que Unidas Podemos no solo pretende subir el IRPF y la imposición sobre el patrimonio, sino también el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, Sociedades e incluso gravar los depósitos, esto es, atacar el patrimonio personal y familiar.





Advirtiendo una posible hiperregulación en materia tributaria, que incremente la presión fiscal sobre los contribuyentes, en consonancia con lo que ya venía apuntando el Gobierno desde principios de año, es buen momento para replantearse la conservación del patrimonio personal y empresarial, con especial énfasis en el patrimonio familiar.

La planificación fiscal realizada tiempo atrás, ha dejado paso a los planes de contingencia, que permiten anticipar y prever situaciones que se pueden plantear y que, en una circunstancia como la actual, permitirían conservar el patrimonio personal y familiar.

En la actual coyuntura, y ante la incertidumbre tributaria, todas las medidas que deberían contener estos planes de contingencia pasarían por verificar en primer lugar las circunstancias que permitan acreditar la residencia fiscal, tanto dentro de España (en cada Comunidad Autónoma) como en el extranjero, para determinar las normas particulares aplicables a cada situación. Esta comprobación, servirá como punto de partida para el análisis posterior y permitirá, tanto al contribuyente como al profesional que asesora en esta materia, poder proporcionar las alternativas que, dentro del amplio espectro normativo, permita optimizar la tributación futura del patrimonio personal y familiar.

Establecido el marco normativo y, como primera recomendación para paliar el efecto que pudiera tener la recuperación y homogenización en todo el territorio español de la tributación en el Impuesto sobre Sucesiones y el Impuesto sobre Patrimonio (prevista para solventar la disparidad impositiva existente en la actualidad en lo que a se refiere a unas y otras Comunidades Autónomas), debe revisarse el cumplimiento de los requisitos que permiten acceder a las ventajas de las empresas familiares, tanto en el Impuesto sobre Patrimonio como en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. En este punto, a la luz de la nueva doctrina administrativa y jurisprudencial aplicable, sería interesante también analizar la posibilidad de tratar de incrementar el porcentaje de afectación a actividades económicas de los activos de la empresa familiar.

Otra posible recomendación sería la anticipación de donaciones hacia los descendientes. Las donaciones dinerarias, formalizadas en escritura pública, tendrán como norma general un menor impacto tributario, no obstante, en la situación actual, cabría la posibilidad de plantear la donación de bienes inmuebles a favor de descendientes, conservando el donante el usufructo vitalicio, pues podría sorprender el coste tributario de la realización de estas operaciones. En el ámbito de las empresas familiares, pueden igualmente valorarse donaciones a favor de descendientes de la nuda propiedad de las participaciones en la entidad, conservando el actual titular el usufructo de las mismas, manteniendo así el derecho a recibir los dividendos correspondientes a dichas participaciones.

Por último, debe plantearse la necesidad de la diversificación del patrimonio y el estudio de los diversos productos financieros al alcance del contribuyente que le permitan mantener su patrimonio personal y familiar. De entre todos, destacan los seguros de vida unit linked por su versatilidad a la hora de planificar una sucesión y su tratamiento a efectos tributarios. No obstante, es conocido por todo el mercado la intención del Gobierno de cambiar la regulación de estos seguros, ya lo intentaron a finales de 2018 pero el clima político no fue propicio, pero no debe descartarse que volverán, más pronto que tarde, a la carga con la modificación incluida ya en el anteproyecto de ley.

Todas estas recomendaciones, analizadas de forma individualizada y responsable, teniendo en consideración el deseo e intención del contribuyente, permitirán conservar el patrimonio personal y familiar, secuenciando una transición ordenada, ágil y cuyo impacto tributario sea asumible.

Sobre el autor: Andrés Jiménez, socio de Lexpal Abogados.

 

 

 

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