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Economía

Sanciones a Rusia podrían volverse en contra de la UE

El 26% del petróleo consumido por Europa y el 40% del gas procede de ese país

Sede de la Comisión Europea en Bruselas (Foto: E&J)

Tiempo de lectura: 4 min



Economía

Sanciones a Rusia podrían volverse en contra de la UE

El 26% del petróleo consumido por Europa y el 40% del gas procede de ese país

Sede de la Comisión Europea en Bruselas (Foto: E&J)



En 2014, Rusia inició una serie de movimientos de acoso en las provincias ucranianas del Donbás que terminaron con la anexión rusa de Crimea. Esto llevó a Estados Unidos y la Unión Europea a establecer una serie de sanciones diplomáticas y económicas contra intereses rusos y contra algunos ciudadanos de ese país. Ocho años después, Europa se encuentra en la misma tesitura.

La Unión Europea, en coordinación con Estados Unidos y Reino Unido, tiene preparadas una serie de sanciones contra Rusia si este país decide invadir Ucrania. Está previsto que los detalles de este plan sean abordados hoy lunes en una reunión a puerta cerrada de los ministros de Exteriores de la UE. En el encuentro va a participar por videoconferencia Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos.



Paralelamente, la Comisión Europea ha propuesto un «macropaquete» de 1.200 millones de euros para ayudar a Ucrania a afrontar las necesidades que provienen del conflicto con Rusia. Así lo ha anunciado este lunes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en declaraciones previas a una reunión en Bruselas con los ministros de relaciones exteriores de los 27 para discutir la respuesta europea ante la crisis diplomática. La presidenta del ejecutivo comunitario ha enfatizado que Ucrania «es un país soberano que toma sus propias decisiones» y que la Unión Europea los respalda.

Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. (Foto: CE)

Aunque las medidas de castigo a Rusia no van a ser aprobadas hoy, ya se han perfilado algunas de las sanciones a las que se sometería a la economía rusa. Una de las cuestiones que se podrían poner en marcha es imposibilitar que las empresas y bancos rusos puedan acudir a los mercados europeos de capital. En este sentido, no se descarta la ruptura de lazos financieros con la economía rusa.

Además, no se descartan restricciones a la exportación de materiales o servicios imprescindibles para sectores clave de la economía rusa, como el energético, el minero o la industria pesada. Incluso no se descarta restringir la compra de petróleo y gas ruso, una decisión que puede volverse en contra de la Unión Europea.

La UE sancionará a Rusia si invade Ucrania. (Foto: Google)

El 26% del petróleo consumido por Europa y el 40% del gas procede de Rusia. La dependencia energética de los rusos es incuestionable. El cierre del mercado europeo a los hidrocarburos rusos supone que haya que buscar alternativas, y eso no es fácil. Es cierto que en los últimos años ha habido un gran avance en el desarrollo de las energías renovables, lo que podría compensar la falta de combustible ruso. Sin embargo, en muchos países no se están dando las circunstancias que propicien la producción de renovables por lo que, al menos en el corto plazo, no parece que estas fuentes de energía puedan suplir el gas ruso.

Otra de las soluciones podría ser la importación de gas licuado desde Noruega o Argelia. Las ventas de gas del país escandinavo están alcanzando máximos históricos, pero Noruega no tiene capacidad de producción de gas que permita cubrir las necesidades europeas. Por lo que respecta a Argelia, y aún cuando sus ventas a Europa también están en máximos, sus problemas políticos con Marruecos hacen que no sea una fuente de suministro muy fiable.

El gaseoducto Nord Stream 2 iba a paliar las carencias de gas europeas. (Foto: Google)

En este contexto, y según los datos recopilados por el centro de estudios Bruegel, ya se han reducido las importaciones de gas ruso, que han caído desde los 3.250 millones de metros cúbicos a principios de 2021 a 1.700 millones en la primera semana de este año. Este descenso no está relacionado con posibles sanciones a Rusia, sino que tiene otras explicaciones. Los gaseoductos que pasan por Polonia y Ucrania han reducido el suministro, el que llega a Europa a través de Turquía tiene altibajos en su funcionamiento y solo el Nord Stream, que conecta directamente con Alemania a través del Báltico, opera al mismo nivel que el año pasado.

Aunque terminado, el segundo gasoducto del Báltico, Nord Stream 2 aún no ha comenzado a bombear gas por falta de autorización europea, y eso a pesar de que se consideraba que esta infraestructura iba a ser un gran alivio para subsanar la situación de carestía de gas que vive Europa y que está haciendo que los precios del combustible estén por los aires.

Hay que tener en cuenta, además, que el aumento del precio del gas, junto al del mercado de emisiones de CO2, están haciendo que se dispare el precio de la electricidad. El gran incremento del coste de la electricidad presiona a los precios al alza, lo que está situando el IPC en niveles desconocidos desde hace décadas. Esta subida de precios, a su vez, pone en peligro la recuperación económica post pandemia.

A priori, puede parecer que las sanciones económicas a Rusia tienen un importante componente de riesgo para Europa a corto plazo. Sin embargo, aun cuando unas sanciones a Rusia pueden dañar la economía de la Unión Europea, lo cierto es que, a tenor de los datos de comercio e inversión, Rusia tendría mucho más que perder. La UE es el mayor socio comercial de Rusia y el destino del 38% de sus exportaciones. El mercado ruso, en cambio, solo absorbe el 4,1% de las exportaciones europeas, según datos de la Comisión Europea.

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