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Editorial

El mundo al revés



 

Decididamente, valga la expresión un tanto derrotista, parece que siempre gana la mediocridad. No sé qué es lo tendría que pasar para que todo se colocara exactamente en su sitio: para que los abogados del turno de oficio no tuvieran que reclamar continuamente sus honorarios; para que en el seno de la abogacía protegieran el secreto profesional por encima de cualquier otro interés, sin fisuras y sin movimientos timoratos; para que los Jueces no tuvieran que reclamar que se les dote de lo necesario, lo elemental, para hacer dignamente su trabajo y no se sientan absolutamente desposeidos de la dignidad que corresponde a la función jurisdiccional; para que el empleado honesto y capacitado no tuviera que reivindicarse continuamente frente al vago, medallista o tramposo, más que con su propio trabajo; para que la crisis económica no la tuvieran que pagar los de siempre, los más desfavorecidos mientras quienes la provocaron o se beneficiaron de ella, la instrumentalizan porque viene bastante bien para según qué cosas; para, para, para……..





Desde que el mundo es mundo, sospecho que hay una tendencia clara a que la Justicia no sea más que una entelequia, una quimera irrealizable, que todo el mundo dice buscar pero que nadie encuentra, quizás porque en el fondo no se busca tanto, porque al final importa más quedar bien, (no se vaya a molestar), que actuar en consecuencia. O porque, sencillamente, en una interpretación más benigna, todo es relativo a la par que subjetivo. Y es que no hay peor desmán operativo que el de hacer y el deshacer, el decir pero no decir, el vivir en la continua estrategia del despiste que, combinado con talante, conducen al estado del casi todo vale, pero eso sí, sin perder las formas. En ese contexto, los verdaderamente implicados, rendidos a la más absoluta desmotivación y resignación. Algunos en el paro.





Puedo estar equivocada pero me da la sensación de que sobra frivolidad en ciertos planteamientos y decisiones, (lejanos y no tan lejanos, mediáticos y cotidianos). Menos mal que el tiempo suele recomponer las cosas (pudiera parecerse esto a eso que llaman justicia) ………y las piezas del puzzle se recolocan en otros menesteres, esperemos que definitivos.

HASTA SIEMPRE. HA SIDO UN PLACER.

Soraya Callejo.

Directora Economist & Jurist.

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