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Editorial

TURNO DE OFICIO y 11-M ¿INTERES ECONOMICO?

AUTOR
Redacción editorial
Tiempo de lectura: 2 min

Publicado

Cuantas veces hemos oído aquello de –necesito unas vacaciones como el comer– . SÍ, es cierto,  a estas alturas del año, dicha sensación es real pero va aumentando proporcionalmente a medida que se acercan las ansiadas vacaciones. Llega el momento de hacer un primer balance  y echar la vista atrás en un intento por calibrar los éxitos y los errores, los aciertos y los desaciertos. ¿Pero qué o quien marca el acierto o el desacierto? Estamos sometidos constantemente a la tiranía de los resultados, especialmente frente al cliente; si esos resultados acompañan, no cuestionará un planteamiento determinado o la forma de enfocar un caso. Por el contrario, si es al revés, y porque a veces el desconocimiento es muy osado, tendremos que dar de nuevo alguna que otra explicación para convencer al cliente ofuscado que su asunto era defendible pero que seguro en esta vida no hay nada, o casi nada.

Peor es la llamada –tiranía– que impone la insuficiencia de medios y recursos. Recientemente, hemos podido saber que abogados del turno de oficio que llevan las defensas de 21 procesados en el 11-M han reclamado una mejora en las dotaciones económicas dada la complejidad del sumario, con la consiguiente inversión de tiempo que conllevará y porque, sin duda,  es necesario para dar cumplida satisfacción del derecho de defensa que asiste a todo imputado en un proceso. Enseguida, de forma demagógica se alzan voces tendentes a resaltar el interés económico que mueve a  estos abogados como si en general cualquier colectivo trabajase por amor al arte. Suponer que el interés puesto en un expediente es directamente proporcional a la cuantía de la minuta o de lo honorarios es cuanto menos hiriente pero justificar la escasez de la dotaciones con la gravedad de los hechos delictivos cometidos por los defendidos, es todavía más censurable, lo haga quien lo haga, incluso si es el mismísimo Ministro de Justicia. Dedicarse al Turno de oficio no es obligatorio. Quienes se adscriben al mismo, lo hacen guiados por una intensa vocación y por un elevado sentido del servicio público. Si esto queda disfrazado intencionadamente como si de tema económico se tratara habremos de pensar que el problema no lo tiene el cuestionado sino quien cuestiona. Vayámonos de vacaciones y descansemos. Falta hace. Igual alguien reflexiona.

 





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