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Editorial

Vale, lo del Boletín está bien, pero….¿ya está?



 

Cada vez que se produce una especie de catarsis precedida de un drama o de una huelga, o de ambas cosas a la vez, el legislador se pone manos a la obra para “solucionar” el eterno problema que aqueja a  la Justicia,  y esto suele traducirse irremediablemente en la publicación de  leyes nuevas en el Boletín Oficial del Estado. Para muestra, algunas de las que se anuncian en este número y en las que habrá ocasión de profundizar. Es pronto para valorar si estas leyes atinarán o no, habrá que otorgarles el beneficio de la duda, sin embargo…..¿ya está? ¿Se arreglará verdaderamente el estado de nuestra Justicia por el hecho de que se revolucione la oficina judicial y se descubra, de repente, que el Secretario Judicial también existe? Quiero decir, todavía queda mucho por hacer. Para empezar, habría que cambiar radicalmente la concepción del Poder Judicial y considerarlo de una vez por todas como lo que es, uno de los tres Poderes del Estado, equiparando honores, tratamientos y retribuciones. Además, se olvida el gobernante de turno  de que somos el país de Europa que tiene la ratio de jueces por habitante más bajo y que sería necesario, según los expertos, duplicar la planta judicial para que el ciudadano tenga una Justicia de calidad y el derecho a la tutela judicial efectiva no sea, como en muchos casos, una entelequia. ¿Piensa el legislador, de verdad, en esto cuando hace las leyes? O ¿ se trata simplemente de acallar  voces para apaciguar ánimos y conciencias y, sobre todo, erigirse como el gran “salvador”? ¿Se plasma en los proyectos legislativos el sentir de los profesionales implicados directamente en esto de la Justicia? O, por el contrario, se legisla de espaldas a la rutina diaria de lo que acontece en los Juzgados españoles?  Espero equivocarme pero visto lo visto………..
¿Y los abogados, qué? No hay más que pensar en  los abogados del turno de oficio, que luchan por cobrar sus retribuciones para darse cuenta de que no interesa lo más mínimo este colectivo; que se ponen en huelga o amenazan con hacerlo, se anuncia que se abonarán los atrasos; que se paran las movilizaciones pensando que hay cierta voluntad política, se vuelven a olvidar de la importante función social de los abogados del turno,( la misma de la que se acuerdan cuando conviene) y vuelven a incurrir en mora; resultado: abogados exigiendo pagos una y otra vez. O lo que es lo mismo, profesionales teniendo que exigir sus derechos más elementales.
Eso sí, con la reforma de los últimos días, Graduados Sociales y Procuradores están un poco más contentos. Menos mal que alguien, por lo menos de momento, puede respirar tranquilo, gracias a la labor de sus órganos rectores.









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