Cuando el cerebro del abogado entra en modo supervivencia
La neurociencia del estrés jurídico y su impacto real en la redacción, la memoria y la toma de decisiones
(Imagen: E&J)
Cuando el cerebro del abogado entra en modo supervivencia
La neurociencia del estrés jurídico y su impacto real en la redacción, la memoria y la toma de decisiones
(Imagen: E&J)
El ejercicio de la abogacía se desarrolla en un entorno donde la presión no es excepcional, sino estructural. Plazos ajustados, conflictos de alto impacto económico o reputacional y una cultura profesional orientada al error cero generan niveles de estrés que rara vez se analizan desde una perspectiva científica. Sin embargo, la neurociencia del estrés jurídico ofrece claves esenciales para comprender cómo estas condiciones afectan directamente a la calidad del trabajo del abogado, especialmente en tres áreas críticas: la redacción, la memoria y la toma de decisiones.
Desde el punto de vista neurobiológico, el estrés activa mecanismos de supervivencia diseñados para situaciones de amenaza inmediata. El problema es que el cerebro no distingue entre un peligro físico y un plazo procesal inminente. Ante el estrés sostenido, el organismo libera cortisol y adrenalina, hormonas que, en el corto plazo, pueden aumentar la atención, pero que, mantenidas en el tiempo, deterioran funciones cognitivas complejas. En el ámbito jurídico, esto se traduce en un descenso progresivo de la calidad intelectual del trabajo.
La redacción jurídica es una de las primeras habilidades afectadas. Bajo estrés elevado, el cerebro prioriza la rapidez sobre la precisión. Aparecen textos más largos, menos estructurados y con menor capacidad de síntesis. Se repiten argumentos, se utilizan fórmulas rígidas y se reduce la creatividad en la construcción del discurso jurídico. No es falta de conocimiento, sino una limitación funcional: el estrés reduce la actividad de la corteza prefrontal, responsable del pensamiento analítico y del lenguaje elaborado.
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