El coste oculto de no equivocarse: el miedo del abogado a fallar en público
Cómo la aversión al error visible limita la innovación, refuerza decisiones conservadoras y condiciona el desarrollo del despacho
(Imagen: E&J)
El coste oculto de no equivocarse: el miedo del abogado a fallar en público
Cómo la aversión al error visible limita la innovación, refuerza decisiones conservadoras y condiciona el desarrollo del despacho
(Imagen: E&J)
En la abogacía, la credibilidad es uno de los activos más valiosos. El abogado construye su reputación sobre la confianza que transmite a clientes, tribunales y colegas. En este contexto, el error —especialmente cuando es visible— adquiere un peso significativo. No se percibe únicamente como una equivocación puntual, sino como un potencial cuestionamiento de la competencia profesional. Este fenómeno explica por qué el miedo del abogado a equivocarse públicamente sigue siendo uno de los factores menos analizados, pero más influyentes, en la toma de decisiones jurídicas.
La formación jurídica refuerza esta aversión al error. Desde las primeras etapas, se enfatiza la precisión, la corrección técnica y la minimización de fallos. Este enfoque es necesario para garantizar la calidad del trabajo, pero también puede generar una cultura donde el error se percibe como algo que debe evitarse a toda costa. Con el tiempo, esta mentalidad se traslada al ejercicio profesional, donde la visibilidad del fallo añade una dimensión reputacional.
El problema no es el miedo en sí, sino sus consecuencias. Una de las más evidentes es el exceso de prudencia. El abogado puede optar por estrategias más conservadoras no porque sean las más adecuadas, sino porque implican menor exposición al error. Esta tendencia reduce la capacidad de explorar soluciones alternativas o enfoques innovadores que podrían aportar mayor valor al cliente.
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