La falsa sensación de control en el ejercicio del derecho
Por qué el abogado maduro no intenta dominar el resultado, sino gestionar la incertidumbre que lo rodea
(Imagen: E&J)
La falsa sensación de control en el ejercicio del derecho
Por qué el abogado maduro no intenta dominar el resultado, sino gestionar la incertidumbre que lo rodea
(Imagen: E&J)
En el ejercicio de la abogacía existe una creencia profundamente arraigada: quien domina la norma, domina el resultado. Esta idea, intuitiva y en apariencia lógica, ha acompañado a generaciones de profesionales formados en el rigor técnico y la precisión jurídica. Sin embargo, la práctica demuestra que esta percepción es, en gran medida, una ilusión. La llamada ilusión de control —la tendencia a creer que se puede influir en resultados que en realidad dependen de múltiples factores externos — también está presente en el ámbito jurídico.
El conocimiento técnico es indispensable, pero no suficiente para garantizar un resultado determinado. En cualquier procedimiento intervienen variables que escapan al control del abogado: el criterio del juez, el contexto del caso, el momento procesal o incluso factores imprevisibles que alteran el curso de una decisión. La propia teoría jurídica reconoce que el derecho opera en condiciones de incertidumbre inherente, donde las decisiones no siempre son plenamente previsibles.
A pesar de esta realidad, muchos abogados desarrollan una sensación de dominio basada en su capacidad técnica. Esta percepción puede resultar útil en términos de confianza profesional, pero también puede generar un sesgo peligroso: la sobreestimación del control real sobre el resultado. En psicología de la decisión, este fenómeno se vincula con la superconfianza, donde los individuos atribuyen mayor certeza a sus decisiones de la que realmente tienen.
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