Los primeros 60 segundos que deciden un encargo jurídico
Por qué el diseño del primer minuto de la reunión con el cliente condiciona toda la relación profesional
(Imagen: E&J)
Los primeros 60 segundos que deciden un encargo jurídico
Por qué el diseño del primer minuto de la reunión con el cliente condiciona toda la relación profesional
(Imagen: E&J)
En la práctica diaria del despacho, la primera reunión con un cliente suele abordarse desde una lógica técnica: recabar información, entender el problema jurídico y plantear posibles líneas de actuación. Sin embargo, antes de que todo eso ocurra, hay un espacio crítico que rara vez se diseña de forma consciente: el primer minuto. Lo que sucede en esos primeros 60 segundos establece el marco emocional, la percepción de competencia y el nivel de confianza que acompañarán todo el encargo, incluso cuando el trabajo jurídico sea impecable.
Desde que el cliente entra en la sala —física o virtual— comienza una evaluación silenciosa. El tono del saludo, la puntualidad, el orden del espacio, la mirada y la forma de iniciar la conversación envían mensajes que el cliente procesa de manera casi automática. En ese breve lapso no se evalúa aún la calidad jurídica, sino algo más primario: si está en el lugar adecuado y si la persona que tiene delante es digna de confianza para gestionar un asunto que, normalmente, implica riesgo, dinero o reputación.
El error más habitual del abogado es utilizar ese primer minuto para demostrar conocimiento técnico. Comenzar con preguntas cerradas, referencias legales o explicaciones complejas suele generar distancia y tensión. En cambio, un inicio bien diseñado prioriza la acogida, la claridad y la escucha. Un saludo calmado, una frase que sitúe el propósito de la reunión y una invitación abierta a que el cliente exponga su situación crean un entorno psicológico de seguridad que facilita todo lo que viene después.
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