La terrible eficacia de la violencia
“La violencia salvaje consigue con demasiada frecuencia su objetivo”
(Imagen: PSOE de Castilla y León)
La terrible eficacia de la violencia
“La violencia salvaje consigue con demasiada frecuencia su objetivo”
(Imagen: PSOE de Castilla y León)
En el año 2003, el presidente Aznar puso a España a tomar decisiones junto a las primeras democracias del mundo occidental, Estados Unidos y Reino Unido. Junto con el presidente republicano Bush y el primer ministro laborista Blair, Aznar decidió justificar la guerra de Irak.
Un año después de esta discutida decisión, y tres días antes de las elecciones españolas (elecciones que todos los analistas apuntaban ganaría el PP) un grupo terrorista de Al Qaeda colocó varias bombas en los trenes de Madrid y mató sin piedad a cientos de españoles inocentes.
No tardaron los contrincantes políticos en decir que ese atentado era consecuencia del apoyo del presidente Aznar a la guerra de Irak.
La conclusión que difundían tenía lógica. Al Qaeda se enfadó por el apoyo del presidente de España a Estados Unidos y por ello castigó a España con un atentado. En consecuencia era peligroso que ganara las elecciones el partido de Aznar, pues era un presidente que Al Qaeda consideraba enemigo.
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Los españoles aprendieron la lección y cambiaron la tendencia de voto que preveía la victoria del PP antes del atentado, para pasar a votar mayoritariamente al PSOE, que se oponía al apoyo de las posturas americanas en el conflicto de Irak.
No sabemos si los españoles mayoritariamente tomaron esa decisión por pragmatismo o por cobardía, pero nadie puede discutir y dejar de respetar que una madre o un padre de familia siempre priorice la seguridad de su familia por encima de todo.
En esos terribles e inolvidables días, se cometieron errores graves de comunicación por parte del Gobierno, falta de diligencia en la custodia de las pruebas del atentado y otros muchos errores, pero lo realmente trascendente e inolvidable fueron las muertes de personas y que los causantes de las mismas de alguna forma consiguieran su objetivo al provocar que España dejara de apoyar las posturas de Estados Unidos y Reino Unido, con independencia de que ese apoyo fuera más o menos oportuno.
Es triste, pero la violencia salvaje, como seguimos viendo desde hace tiempo, consigue con demasiada frecuencia sus objetivos.
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