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Sala 2.0

Determinación de contingencia. Enfermedad profesional



  1. El caso. Supuesto fáctico.

Jacinto presta servicios en el sector de limpieza de edificios y locales desde el año 2001.

Durante el proceso de limpieza utiliza productos que suponen mezclas de diferentes sustancias químicas que contienen uno o varios componentes activos y aditivos. Entre las sustancias agresivas de uso más frecuente se encuentran la lejía, el agua fuerte, productos a base de sosa, limpiadores antical y los decapantes.

El 5 de febrero de 2016, durante la limpieza de espacios de almacenaje, se encontraba trabajando con este tipo de productos de limpieza, en concreto, abrillantadores, cristalizadores o desincrustantes que contienen isopropanol, mezclas de hidrocarburos derivados del petróleo, heptano, White spirit, ácido ortofosfórico y otra serie de productos que le exponen, por vía inhalatoria y dérmica, a agentes químicos presentes en su composición.





Durante la utilización de estos productos comenzó a notar aturdimiento, debilidad, un cuadro de cefalea, sequedad, presión ocular, hinchazón de lengua e irritación broncopulmonar con sensación de quemazón en la garganta, acompañada de molestias abdominales, así como opresión torácica.





Trató de descansar durante unas horas y volvió a su puesto de trabajo donde, de nuevo, refirió esta sintomatología, por lo que decidió acudir a la Mutua desde donde se le remitió al Servicio de  alergología y neumología. Y mientras tanto, siguió prestando servicios con un sistema de protección individual proporcionado por la empresa, pese a lo cual volvió a sufrir un nuevo episodio de crisis.

Nuevamente, acudió a la Mutua y fue remitido al servicio de urgencias, donde, tras valorar el episodio, lo calificaron como “Efecto tóxico.”

Tras el nuevo episodio, la empresa de limpieza procedió a cambiarle de puesto de trabajo y pasó a desempeñar tareas de gestión de personal y administrativas. Si bien notó cierta mejoría, al estar en contacto con compañeros expuestas a estos productos, se le reproducía la sintomatología nuevamente.

Desde la fecha del accidente el 5 de febrero de 2016, el trabajador viene refiriendo los mismos episodios de malestar, ya no sólo en relación a su puesto de trabajo, sino en cualquiera de los departamentos de la empresa y siempre que contacta con compañeros expuestos a las sustancias químicas. Motivo por el que finalmente causó baja el 12 de junio de 2016, siendo calificado por la mutua como accidente laboral por una “alergia no específica”.

Tras las pruebas practicadas en el Hospital y por diversos especialistas se descartó que su origen fuera alérgico como determinó la Mutua, sino que el cuadro apareció catalogado como Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (SQM, en adelante).

En todos los informes clínicos que aporta D. Jacinto se descarta la existencia de patologías previas que puedan relacionarse con el Síndrome que sufre en la actualidad y se recomienda expresamente lo siguiente: “Se trata de una enfermedad crónica que empeora al repetir mínimas re-exposiciones. Es imprescindible no re-exponerse a cualquiera de estos agentes químicos.”

Se trata de un trastorno caracterizado por síntomas recurrentes que se presentan como respuesta a la exposición a muchos compuestos que previamente han sido tolerados. La inhalación continuada actúa como gatillo desencadenando la cascada clínica posterior. La información llega al sistema a través de la estimulación olfativa y, a partir de un momento determinado, el sistema empieza a reducir su umbral de sensibilidad y a responder como si la estimulación fuese alta, con lo que se inician los síntomas de SQM. Es decir, el individuo pierde su capacidad de respuesta inmunológica adaptativa que todos tenemos y comienza a producir respuestas en un ámbito ya de hipersensibilidad.

Actualmente, D. Jacinto no es capaz de realizar con normalidad las más elementales tareas cotidianas de aseo, limpieza del hogar, etc. que implicaban el uso de determinados productos químicos.

Sin embargo, se ha interpuesto por la Mutua demanda en materia de determinación de contingencia por entender que los síntomas padecidos por D. Jacinto no tienen relación alguna con el desarrollo de sus funciones habituales al haber sido cambiado de puesto de trabajo y persistir con las dolencias.

Se plantea en este supuesto si la contingencia ha de calificarse como profesional o si, por el contrario, se trata de una enfermedad común que no guarda relación con su actividad laboral.

  1. Consideraciones jurídicas.

Primera.- Previsiones en materia de riesgos laborales ocasionados por la exposición a agentes químicos durante el trabajo.

Real Decreto 374/2001. Establece las disposiciones mínimas para la protección de los trabajadores contra los riesgos derivados o que puedan derivarse de la presencia de agentes químicos en el lugar de trabajo o de cualquier actividad con agentes químicos, y entiende que el peligro reside en la capacidad intrínseca del agente químico para causar daño, definiendo como exposición al agente la mera presencia en el lugar de trabajo que implique el contacto por inhalación o por vía dérmica.

Nota Técnica de Prevención 557 referida a la Sensibilidad Química Múltiple. Hace una breve revisión general de todos los aspectos implicados, al tiempo que comenta algunos de los avances más recientes y se admite que existe una relación entre una exposición y una enfermedad (si se considera que realmente lo es) aunque no exista una clara relación exposición-respuesta (dosis-respuesta). Los criterios de consenso adoptados para el diagnóstico de la SQM son:

  1. Los síntomas son reproducibles con la exposición (química repetida).
  2. La condición es crónica.
  3. Niveles bajos de exposición ocasionan manifestaciones del síndrome (dichos niveles son más bajos que los usual o previamente tolerados).
  4. Los síntomas mejoran o se resuelven cuando los incitantes son eliminados.
  5. Las respuestas se presentan a múltiples sustancias sin relación química.
  6. Los síntomas implican múltiples sistemas orgánicos.

Documento de Consenso por la SQM de 2011 del Ministerio de Sanidad. El 4 de febrero de 2010, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, reunido con una amplia representación de asociaciones de personas afectadas por Sensibilidad Química Múltiple (SQM), decidió crear un Grupo experto de trabajo que estudiara este problema de salud y su atención sanitaria, dada la necesidad expresada de mejorar el nivel de conocimiento científico actualizado sobre este proceso, su diagnóstico, tratamiento y otros aspectos relacionados con el mismo. El documento dispone que, en muchos casos, las personas afectadas declaran la aparición de los primeros síntomas tras una exposición aguda importante, en ocasiones relacionada con una sustancia química olorosa (un evento desencadenante). Más tarde, la aparición de síntomas similares o nueva sintomatología ocurre tras exposiciones a niveles bajos, casi despreciables, de sustancias químicas tan variadas como las contenidas en perfumes, pinturas, productos de limpieza, tintas, moquetas y otros compuestos orgánicos (desencadenantes en bajas dosis).

Segunda.- Consecuencias derivadas de la exposición a agentes químicos. El Síndrome de la Sensibilidad Química Múltiple.

El cuadro clínico padecido por D. Jacinto aparece catalogado como Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple. Este Síndrome es definido por la Guía de Actualización en la valoración de la fatiga crónica, sensibilidad química múltiple y electrosensibilidad, como un trastorno caracterizado por síntomas recurrentes, referidos a múltiples sistemas orgánicos, que se presentan como respuesta a la exposición a muchos  compuestos que previamente eran bien tolerados, que no tienen relación química entre sí y a dosis muy por debajo de las que se han establecido como causantes de efectos perjudiciales en la población general.

El origen de esta enfermedad es discutido en la actualidad. Existen teorías etiopatogénicas que postulan un origen tóxico y otras que acuden a la psicopatología de la enfermedad. No obstante, lo cierto es que se trata de un trastorno que se caracteriza por síntomas recurrentes que se presentan como respuesta a la exposición a muchos compuestos que previamente han sido tolerados. La inhalación continuada actúa como gatillo desencadenando la cascada clínica posterior. La información llega al sistema a través de la estimulación olfativa y, a partir de un momento determinado, el sistema empieza a reducir su umbral de sensibilidad y a responder como si la estimulación fuese alta, con lo que se inician los síntomas de SQM. Es decir, el individuo pierde su capacidad de respuesta inmunológica adaptativa que todos tenemos y comienza a producir respuestas en un ámbito ya de hipersensibilidad.

El perfil de síntomas es muy amplio, con una extremada variedad de manifestaciones que compromete a diferentes sistemas y órganos. Abarcan el sistema nervioso central y periférico, los órganos sensoriales, el aparato respiratorio, el sistema cardiovascular, el musculoesquelético, aparato gastrointestinal, sistema endocrino, aparato reproductor, la piel, e incluso síntomas de tipo afectivo.

El inicio de los síntomas puede ser súbito o paulatino.

A falta de biomarcadores específicos de Sensibilidad Química Múltiple, se ha desarrollado un cuestionario de evaluación (Miller y Prihoda, 1999.) de la gravedad e impacto de la enfermedad, el Quick Environmental Exposure and Sensivity Inventory, 2013, QEESI. Mide 5 aspectos:

  1. Intolerancias inhaladas a sustancias químicas.
  2. Intolerancias no ambientales.
  3. Severidad de los síntomas.
  4. Exposiciones encubiertas.
  5. Impacto sobre las actividades de la vida diaria.

Sin embargo, su validez científica queda muy limitada, al basarse en apreciaciones subjetivas del paciente.

Tercera.- Consecuencias del no reconocimiento del Síndrome como enfermedad por la OMS.

A la hora de plantear el posible reconocimiento de una situación de Incapacidad Permanente, cabe considerar el art. 196 de la Ley General de la Seguridad Social que la define como la situación del trabajador que, después de haber estado sentido al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral.

El problema en este tipo de enfermedad se presenta en relación a la falta de reconocimiento por la OMS de la Sensibilidad Química Múltiple como enfermedad por no tener unos criterios de diagnóstico basados en parámetros objetivos, ni tratamiento validado, sin que exista protocolo terapéutico validado por la comunidad científica. Motivos por los que mayoritariamente se entiende que no es posible la objetivación de la severidad de los síntomas de los pacientes y su repercusión sobre la capacidad laboral.

Así las cosas, el Síndrome se reconoce por el Ministerio de Sanidad desde noviembre de 2015 con el código CIE-9 995.3.

Por otra parte, tampoco se recoge en el cuadro de enfermedades profesionales del sistema de la Seguridad Social, lo que necesariamente nos lleva a la aplicación del art. 156.2, e) de la LGSS que dispone que: “e) Las enfermedades, no incluidas en el artículo siguiente, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo.”

Y ello porque la no consideración por la OMS de dicho Síndrome como enfermedad no puede llevar al negacionismo y a la psiquiatrización de este tipo de pacientes. La consecuencia directa de esta situación es que la necesaria relación de causalidad deberá determinarse judicialmente, atendiendo a la casuística de cada supuesto.

Cuarta.- Del procedimiento de determinación de contingencia.

El RD 1430/2009, de 11 de septiembre, por el que se desarrolla reglamentariamente la Ley 40/2007, de 4 de diciembre, de medidas en materia de Seguridad Social, en relación con la prestación de incapacidad temporal, establece en su artículo 6 el procedimiento administrativo de determinación de la contingencia causante de los procesos de incapacidad temporal.

En este sentido, dispone que el procedimiento para la determinación de la contingencia causante de los procesos de incapacidad temporal se puede iniciar, a partir de la fecha de emisión del parte de baja médica:

  1. De oficio, por propia iniciativa del INSS, o como consecuencia de petición motivada de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, del servicio público de salud competente para gestionar la asistencia sanitaria de la Seguridad Social, o a propuesta del Instituto Social de la Marina.
  2. A instancia del trabajador o su representante legal.
  3. A instancia de las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social o de las empresas colaboradoras, en aquellos asuntos que les afecten directamente.

Posteriormente, el INSS comunicará la iniciación del procedimiento al servicio público de salud competente, a la mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social o a la empresa colaboradora, según corresponda, cuando el procedimiento no se hubiera iniciado a su instancia y en aquellos asuntos que les afecten, para que, en el plazo improrrogable de 4 días hábiles, aporten los antecedentes relacionados con el caso de que dispongan e informen sobre la contingencia de la que consideran que deriva el proceso patológico y los motivos del mismo.

También se dará traslado al trabajador de la iniciación del procedimiento, cuando no hubiera sido a instancia suya, comunicándole que dispone de un plazo de 10 días hábiles para aportar la documentación y hacer las alegaciones que estime oportunas.

El Equipo de Valoración de Incapacidades emitirá un informe preceptivo, que elevará al director provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social, en el que se pronunciará sobre la contingencia que ha originado el proceso de dicha incapacidad.

La Dirección Provincial competente del INSS dictará la resolución que corresponda, en el plazo máximo de 15 días hábiles a contar desde la aportación de la documentación por las partes interesadas.

La Resolución deberá pronunciarse sobre los siguientes extremos:

  1. a) Determinación de la contingencia, común o profesional, de la que derive la situación de incapacidad temporal y si el proceso es o no recaída de otro anterior.
  2. b) Efectos que correspondan, en el proceso de incapacidad temporal.
  3. c) Sujeto responsable de las prestaciones económicas y sanitarias.

La resolución será comunicada al interesado, a la empresa, a la mutua y al servicio público de salud y podrá considerarse dictada con los efectos atribuidos a la Resolución de una reclamación previa, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 71 de la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social.

La demanda habrá de formularse en el plazo de 30 días a contar desde la fecha de Resolución.

  1. Conclusiones.

  2. Existe una presunción legal en favor de la calificación del accidente como laboral al haberse producido el hecho desencadenante en tiempo y lugar de trabajo. Por lo que, salvo prueba en contrario, se produce una inversión en la carga probatoria, que traslada a la entidad aseguradora la prueba de que no existe relación alguna con el trabajo.
  3. La patología de D. Jacinto, catalogada por los todos los Informes médicos como Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, tuvo un desencadenante de origen laboral, es decir, se produjo debido a la exposición continuada a los agentes químicos inherentes a los productos de limpieza durante casi 25 años de ejercicio como personal de limpieza de edificios y locales.
  4. Sin embargo, la OMS no reconoce este Síndrome como enfermedad. Por lo que debe acudirse a lo dispuesto en el art. 156.2, e) de la Ley General de la Seguridad Social que califica como laborales aquellas enfermedades no incluidas que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo.
  5. Así pues, en el presente caso se dan los 3 supuestos necesarios:

1º.- Se ha verificado la existencia de agentes químicos en el lugar de trabajo a los que el trabajador ha sido expuesto durante años a través de inhalación y, en ocasiones, vía dérmica.

2º.- Los Informes médicos acreditan que el cuadro sufrido por D. Jacinto se debe al Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple y que no existía sintomatología previa a la exposición laboral.

3º.- Constatación por los médicos especialistas en la materia de la relación causal entre la exposición en el trabajo y la patología que sufre.

Por lo que, necesariamente, estas premisas han de llevar a la aplicación de lo dispuesto en art. 156 de la Ley General de la Seguridad Social. Es decir, a corroborar que la patología sufrida por D. Jacinto debe calificarse como profesional por aplicación del art. 156.2, e) LGSS, esto es, por tratarse de una enfermedad no reconocida que contrae el trabajador con motivo de la realización de su trabajo.

Sobre los autores: Dirección Jurídica: José Domingo Monforte. Programa formativo ‘Festina lente’. DOMINGO MONFORTE ABOGADOS ASOCIADOS.