85 páginas de un auto judicial que va “plus ultra”
El auto no se limita a imputar y atribuir delitos, sino que describe una arquitectura completa: la de una presunta red de tráfico de influencias
(Imagen: E&J)
85 páginas de un auto judicial que va “plus ultra”
El auto no se limita a imputar y atribuir delitos, sino que describe una arquitectura completa: la de una presunta red de tráfico de influencias
(Imagen: E&J)
Un auto que no se limita a imputar, sino que describe una arquitectura
El magistrado José Luis Calama Teixeira, titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, ha dictado un auto de imputación contra el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que ocupa 85 folios y que, por la densidad de su contenido y la ambición de su estructura, merece ser examinado con la atención que solo las resoluciones judiciales excepcionales reclaman.
No es un auto que se limite a enunciar unos indicios y a atribuir unos delitos. Es un auto que describe una arquitectura completa: la de una presunta red de tráfico de influencias que, según el instructor, operó desde marzo de 2020 con la finalidad de obtener para la aerolínea Plus Ultra una ayuda pública del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, y que después se ramificó hacia otras actividades de influencia en el extranjero y hacia un entramado de blanqueo de capitales articulado mediante sociedades instrumentales en España y en el extranjero.
La resolución ha provocado un seísmo político cuyas réplicas están lejos de agotarse, pero lo que aquí interesa no es la dimensión partidista del asunto, sino la arquitectura argumental que el instructor ha desplegado. Porque el auto de Calama es, ante todo, un ejercicio de técnica instructora que descompone el relato indiciario en tres planos diferenciados —los hechos que acreditan la existencia de la red, los que vinculan al expresidente con su dirección, y los que conectan los flujos económicos con él como beneficiario final— y que los engarza con una precisión que explica por qué políticos tan poco sospechosos de hostilidad hacia Zapatero, como Gabriel Rufián, han admitido, tras leerlo, que el auto es “jodido” de leer y que está muy bien escrito.

(Imagen: E&J)
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La red que se movió en dos direcciones convergentes
El primer plano del auto reconstruye la existencia de una red organizada que, desde marzo de 2020, articuló dos vías paralelas de influencia sobre la Administración. Una discurría a través de Koldo García y el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos. La otra se canalizaba a través del entorno de Zapatero.
El instructor detalla la cronología con una minuciosidad que no deja cabos sueltos: el 23 de marzo de 2020, Rodolfo Reyes contacta con un intermediario para llegar a Ábalos; el 30 de marzo, contacta con Ramón Gordils para llegar a quien en las comunicaciones intervenidas aparece designado como “ZP”. El 28 de abril, Reyes confirma haber conseguido el puente con Zapatero. El 29 de abril, Julio Martínez Sola se presenta ante Manuel Fajardo de parte de Gordils. El 30 de abril, Martínez Sola informa de haber hablado 11 minutos con el expresidente.
Ambas vías funcionaron de manera simultánea, pero fue la segunda, según el auto, la que adquirió un papel predominante y la que permitió a Plus Ultra alcanzar los objetivos perseguidos. La reunión del 22 de julio de 2020 en el Ministerio de Transportes con el secretario de Estado, Pedro Saura, es descrita por los propios directivos de la aerolínea como un encuentro al que se notaba que nos han recibido por altas recomendaciones. La respuesta de Reyes es la que cualquier instructor desearía encontrar en unas diligencias: «Nuestro pana Zapatero detrás».
El auto no se detiene en las gestiones ante la Administración española. Recoge también una segunda línea de influencia, desarrollada entre marzo y julio de 2021, ante el presidente del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela, para obtener autorizaciones de vuelo que Plus Ultra necesitaba. El instructor aprecia identidad de sujetos activos, homogeneidad típica y unidad de finalidad económica entre ambas líneas de actuación, lo que le permite considerarlas parte de un mismo delito continuado. Un mensaje remitido por un contacto registrado como “Z” en la agenda de Martínez Martínez —«En tiempo y forma. Exitosa gestión»— seguido del inmediato agradecimiento de este al responsable venezolano completa el cuadro probatorio de esta segunda vertiente.

(Imagen: Plus Ultra)
Los indicios que sitúan a Zapatero en el vértice
El segundo plano del auto es el que ha provocado el mayor impacto porque en él se concentran los elementos que vinculan específicamente al expresidente con la dirección de la red. El instructor no se apoya en conjeturas ni en atribuciones genéricas, sino en un haz de comunicaciones intervenidas, documentos y conductas que, valorados conjuntamente, dibujan la imagen de quien no ejecuta directamente, pero decide, impulsa y coordina.
Las conversaciones intervenidas que reproduce el auto hablan por sí solas. «Lo tiene Grupo Zapatero desde esta mañana. Ya estaban en ello», escribe Martínez Sola el 4 de julio de 2020. «Los de Gowair saben todo lo que hacemos, incluso que Zapa es nuestro contacto», se lee en otra comunicación de septiembre. «No sé si será bueno que le hagan un toque técnico desde arriba o que Zapatero hable con alguien en la SEPI», propone Roberto Roselli. «Lo que quiero es que hable con la SEPI, él o Zapatero, y saquen aunque sea de palabra que nos conceden la ayuda con un 100% de seguridad», insiste Martínez Sola el 22 de septiembre. Y el 29 de enero de 2021: «Mañana Zapatero interviene directamente. Va a intentar que nos den los permisos sin que tenga que intervenir la embajada de España».
El auto incorpora también un documento que el instructor considera prueba directa de la capacidad de mando del expresidente. El 25 de mayo de 2020 se crea en el ordenador de Roselli una carta al vicepresidente del Banco Santander en la que se indica expresamente que se actúa siguiendo instrucciones del presidente, don José Luis Rodríguez Zapatero, para solicitar ayuda en la obtención de un crédito ICO. La carta no es una minuta informal, sino un texto formal que invoca el nombre y el cargo del expresidente como aval de la solicitud.
A ello se suman otros indicios convergentes. El 7 de septiembre de 2020, mensajes intervenidos acreditan que Zapatero se reunió con el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, y que el mensaje fue transmitido a Ábalos a través de Koldo García. La agenda de Koldo confirma un almuerzo entre Ábalos y Zapatero. El 6 de julio de 2021, el expresidente envía personalmente a Martínez Martínez dos archivos con el listado de clientes de Análisis Relevante, archivos que no constituyen un simple listado sino una herramienta logística que, según el auto, refleja una cierta planificación previa. Y un chat grupal denominado AR, creado dos meses después de la constitución de Análisis Relevante, contaba con Zapatero como participante junto a Martínez Martínez y otros miembros del entramado.
Las conductas de ocultación refuerzan, a juicio del instructor, la hipótesis de la dirección consciente. Martínez Martínez elimina sistemáticamente mensajes dirigidos a Zapatero. La presencia del expresidente en la sala VIP del aeropuerto de Barajas habitualmente no se hace constar. Y las conversaciones con otros miembros de la red incluyen referencias al presidente cuyo destinatario final, a juicio del auto, es Zapatero.

(Imagen: Congreso de los Diputados)
La pirámide económica y el blanqueo
El tercer plano del auto describe la estructura económica que, siempre según la tesis del instructor, permitió canalizar los beneficios de la actividad ilícita hacia el expresidente y su entorno. La Oficina Nacional de Investigación del Fraude ha acreditado que Análisis Relevante transfirió a una cuenta cotitulada por Zapatero y su esposa 445.200 euros entre marzo de 2021 y junio de 2025, más 29.680 euros en tres transferencias de 2020, totalizando 490.780 euros. Gate Center, organización de la que Zapatero era presidente del consejo asesor, le remitió 352.980 euros. El grupo Thinking Heads abonó 681.318 euros adicionales. En conjunto, los fondos recibidos directamente por el expresidente superan el millón y medio de euros.
Sus hijas también recibieron transferencias desde Whathefav —la sociedad por ellas administrada— por importes que suman 247.191 euros para Laura Rodríguez Espinosa y 199.904 euros para Alba Rodríguez Espinosa. En ambas cuentas figura Zapatero como autorizado, lo que el instructor valora como conexión operativa entre los distintos actores del entramado.
El auto identifica tres capas diferenciadas en la estructura de blanqueo: una primera de entrada de fondos —Plus Ultra y otras entidades— que abona cantidades por servicios inexistentes; una segunda de distribución —Análisis Relevante, Whathefav, Gate Center— que los redistribuye; y una tercera de destino final —Zapatero, sus hijas, Martínez Martínez— que recibe el producto de la actividad ilícita.
La coincidencia temporal entre los pagos de Plus Ultra y los traspasos hacia el expresidente, la ausencia de actividad real en las sociedades intermedias y el uso de contratos y facturas consensuados previamente entre las partes son los elementos que el instructor considera constitutivos del tipo del artículo 301 del Código Penal.
Mención especial merece la constitución de Landside Dubai Fzco, sociedad en zona franca de Dubái participada al cien por cien por Idella Consulenza Strategica, que se crea 7 días después de que Idella firmara con Plus Ultra un contrato por 530.000 euros —el uno por ciento del rescate—, y sin que conste pago alguno en España en ejecución de dicho contrato. Para el instructor, la combinación de estos elementos apunta a que la sociedad de Dubái se constituyó específicamente para recibir ese cobro fuera del territorio español, eludiendo así los mecanismos de trazabilidad.

(Imagen: E&J)
La oficina de Ferraz como centro de coordinación
Un aspecto del auto que ha llamado especialmente la atención es la identificación de la oficina que Zapatero mantenía en la calle Ferraz como centro físico de coordinación de la red. Según el instructor, desde esa oficina se impartían instrucciones, se elaboraban documentos y se gestionaba la operativa financiera y societaria. Correos electrónicos intervenidos muestran que la secretaria María Gertrudis Alcázar consultaba a Cristóbal Cano si debía emitir una o varias facturas, qué conceptos incluir y si debía incrementar los importes. Cano respondía con instrucciones precisas. El instructor infiere que estas directrices partían de Zapatero, dado que su oficina era el centro neurálgico y que Alcázar actuaba bajo sus instrucciones directas.
La estructura piramidal descrita en el auto sitúa en el vértice al expresidente como núcleo decisor y estratégico, que opera sin exposición directa, a través de la dirección, la coordinación y la supervisión. En un segundo nivel se sitúan los lugartenientes —Martínez Martínez como figura visible y Fajardo como pieza específica para Venezuela—, descritos en las comunicaciones intervenidas con un lenguaje que el instructor se limita a transcribir. En un tercer nivel, el soporte administrativo se encarga de la cobertura documental, coordinando la emisión de facturas y consensuando conceptos e importes sin que exista prestación real de servicios.

(Imagen: RTVE)
Reflexiones finales sobre la fuerza de un auto que habla por sí mismo
El auto de Calama no necesita ser defendido ni atacado. Le basta con ser leído. Sus 85 páginas contienen un relato que, acertado o no en sus conclusiones últimas —la presunción de inocencia sigue amparando al expresidente—, posee una coherencia interna y una riqueza de detalle que explican por qué ha conseguido lo que pocos autos consiguen: que quienes lo leen modifiquen su posición, aunque sea a regañadientes.
Zapatero ha negado los hechos en un vídeo difundido tras conocerse la imputación, afirmando que jamás realizó gestión alguna en relación con el rescate de Plus Ultra y que toda su actividad se desarrolló con absoluto respeto a la legalidad. Su derecho de defensa está intacto, y la instrucción no ha hecho más que empezar. Pero el auto ha puesto sobre la mesa un material indiciario cuya contundencia será difícil desvirtuar sin algo más que desmentidos genéricos. Porque lo que el instructor ha construido no es un castillo de naipes, sino un edificio de tres plantas con cimientos documentales, columnas testificales y un entramado económico que la Agencia Tributaria ha desmenuzado con la paciencia de quien no tiene prisa pero sí método.
El caso Plus Ultra, que durante años fue una bandera política, ha encontrado por fin un cauce judicial que no depende de los titulares, sino de los autos. Y este auto, con sus 85 páginas, va “plus ultra”: va más allá, en el sentido literal de la expresión latina que da nombre a la aerolínea rescatada y que el escudo de España ostenta desde tiempos de Carlos V. Va más allá de las imputaciones genéricas, de las sospechas mediáticas y de las trincheras partidistas. Describe hechos, identifica personas, cuantifica flujos y propone una reconstrucción de lo ocurrido que, compartida o no, tiene la virtud de obligar a quien la lee a tomarse en serio lo que dice. Y en un tiempo en que la justicia se consume a menudo en titulares, esa virtud es, por sí sola, digna de nota.

