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La firma

Digitalizar trámites no significa sustituir a las personas

"La seguridad jurídica no desaparece porque el trámite sea digital"

(Imagen: E&J)

Estrella Álvarez

CEO de Medalva – Asesoramiento empresarial




Tiempo de lectura: 4 min

Publicado




La firma

Digitalizar trámites no significa sustituir a las personas

"La seguridad jurídica no desaparece porque el trámite sea digital"

(Imagen: E&J)

¿Te imaginas firmar la póliza de crédito de tu negocio sin moverte de él? ¿Formalizar un leasing sin bajarte del camión? ¿Otorgar un poder desde la habitación de un hospital? Lo que hasta hace poco parecía impensable empieza a ser una realidad. Y tiene nombre: GENOE. Se trata de la plataforma que conecta a notarios y gestores administrativos colegiados para que determinados actos jurídicos que antes exigían presencia física puedan realizarse a distancia con plena validez legal. Y esta última parte conviene subrayarla: con plena validez legal. Porque el verdadero avance no está solo en poder firmar desde otro lugar, sino en hacerlo con las mismas garantías jurídicas.

La noticia puede leerse como un avance tecnológico, que lo es, pero quedarse ahí sería mirar solo una parte del cambio. GENOE es una forma distinta de entender el acceso a determinados trámites. La tecnología es el medio; lo importante es a quién llega, qué barreras elimina y qué problemas reales resuelve.

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La tecnología agiliza los trámites, pero no sustituye el acompañamiento profesional

Para una gran empresa, acudir a una notaría puede ser una gestión más asumible. Para un autónomo, una micropyme o una pequeña empresa, no siempre es tan sencillo. Ir a firmar significa cerrar el negocio durante unas horas, reorganizar citas, coger el coche, esperar, volver y asumir el coste de ese tiempo. En una empresa pequeña, el tiempo rara vez sobra. Cada hora que no se pierde en un desplazamiento puede dedicarse a atender clientes, facturar, conducir, producir o resolver el día a día.

Lo vemos de forma muy clara en sectores como el transporte. Muchos profesionales viven literalmente en la carretera. Para ellos, detenerse para realizar una gestión presencial no es una simple incomodidad: puede significar dejar de ingresar, alterar una ruta o perder una jornada de trabajo. Por eso, una frase tan sencilla como “firmar un leasing sin bajarse del camión” resume perfectamente el alcance práctico de este cambio. No hablamos de comodidad en abstracto, hablamos de adaptar los trámites a la vida real de quienes trabajan.

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El verdadero avance no está solo en poder firmar desde otro lugar, sino en hacerlo con las mismas garantías jurídicas

Y ahí está, a mi juicio, la verdadera importancia de GENOE: no es solo un avance tecnológico, sino también un avance social. Durante años, muchas personas han encontrado dificultades para realizar trámites por motivos que nada tenían que ver con su voluntad: la distancia, la edad, una enfermedad, una hospitalización, una movilidad reducida o vivir en un entorno rural. Si la tecnología permite que esas personas realicen el mismo acto, con la misma seguridad jurídica, sin desplazarse, entonces no estamos solo modernizando un proceso; estamos acercando un derecho.

(Imagen: E&J)

Ahora bien, digitalizar no puede significar dejar al ciudadano solo ante una pantalla porque no todas las personas se relacionan igual con la tecnología. Hay quien maneja con soltura certificados digitales, aplicaciones y videollamadas, pero también hay autónomos, mayores o pequeños empresarios que viven cada trámite online con inseguridad. No porque no quieran adaptarse, sino porque muchas veces nadie les ha explicado con claridad qué están haciendo, qué están firmando y qué consecuencias tiene.

Por eso la figura del gestor administrativo sigue siendo esencial. La tecnología agiliza los trámites, pero no sustituye el acompañamiento profesional. Detrás de una firma electrónica hay alguien que prepara la documentación, se coordina con la notaría, ayuda al cliente a conectarse si lo necesita, resuelve dudas y vela por que todo el proceso se desarrolle con seguridad y tranquilidad. Esa labor, muchas veces invisible, es la que permite que la digitalización sea realmente útil y accesible para todos. Porque el verdadero avance no consiste solo en poder firmar desde cualquier lugar, sino en hacerlo con las mismas garantías y con la tranquilidad de saber que hay un profesional acompañando cada paso.

La seguridad jurídica tampoco desaparece porque el trámite sea digital. El notario sigue cumpliendo su función: identifica a las partes, comprueba la capacidad, explica el documento y garantiza que la firma se realiza con conocimiento y validez. Lo que cambia no es el rigor, sino la puerta de entrada. Ya no siempre será necesario llegar físicamente a una notaría para recibir ese servicio. A veces, será la notaría la que, gracias a la tecnología y al acompañamiento profesional, llegue hasta el ciudadano.

(Imagen: E&J)

Este nuevo cambio abre una reflexión más amplia. Si hoy podemos realizar determinados actos notariales a distancia con garantías, quizá debamos preguntarnos qué otros trámites podrían hacerse de forma más accesible sin perder seguridad. La Administración, la Justicia y los servicios profesionales tienen por delante un reto evidente: aprovechar la tecnología para reducir barreras, no para crear nuevas dificultades.

Porque la digitalización no se mide únicamente por la existencia de plataformas. Se mide por su capacidad para hacer la vida más sencilla a quien más lo necesita. Una herramienta digital puede ser rápida y técnicamente impecable, pero si el ciudadano no la entiende o la empresa no sabe cómo utilizarla, el avance queda incompleto.

El futuro de los trámites no debería consistir únicamente en firmar desde cualquier lugar, sino en poder hacerlo con seguridad, claridad y acompañamiento. España puede situarse en una posición avanzada en la digitalización de determinados servicios jurídicos, pero el verdadero valor no estará solo en ser pioneros, sino en que ese avance llegue de forma comprensible y útil a empresas y ciudadanos. En ese camino, los Colegios profesionales tienen un papel esencial: estar cerca de quienes necesitan que la tecnología no sustituya la cercanía, sino que la haga posible de otra manera.

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