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Entrevistas

Juan Gonzalo Ospina: “El secreto profesional no protege al abogado; protege al ciudadano”

El penalista reflexiona en 'E&J' sobre el reciente robo sufrido en su despacho y la independencia judicial

(Imagen: cesión propia)

Sergio Muñoz

Miembro de E&J




Tiempo de lectura: 5 min

Publicado




Entrevistas

Juan Gonzalo Ospina: “El secreto profesional no protege al abogado; protege al ciudadano”

El penalista reflexiona en 'E&J' sobre el reciente robo sufrido en su despacho y la independencia judicial

(Imagen: cesión propia)

Tras el ataque sufrido en su despacho, Juan Gonzalo Ospina, fundador de Ospina Abogados, concede una entrevista a Economist & Jurist para abordar las principales cuestiones que afectan al ejercicio de la abogacía penal. Desde la protección del secreto profesional hasta la independencia de jueces y fiscales, el abogado ofrece una visión jurídica sobre algunos de los debates más relevantes del momento, reivindicando el derecho de defensa como uno de los pilares esenciales del Estado de Derecho.

Economist & Jurist (E&J). – Trasladarle nuestra solidaridad por el robo que ha sufrido en su despacho, que además constituye un atentado contra toda la abogacía y el derecho a la defensa. ¿Ha contactado con usted el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid para ayudarle en este tema tan grave? ¿La investigación del caso apunta hacia una autoría concreta?

Juan Gonzalo Ospina (J.G.O.). –  En primer lugar, quiero agradecer las numerosas muestras de apoyo recibidas tanto de compañeros como de clientes y ciudadanos. Lo sucedido no debe entenderse como un hecho aislado que afecta exclusivamente a un despacho profesional, sino como un ataque al ejercicio libre de la abogacía y, por extensión, al derecho de defensa, que constituye uno de los pilares esenciales del Estado de Derecho.

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Respecto al Colegio de la Abogacía de Madrid, confío en que todas las instituciones llamadas a proteger la profesión actúen con la firmeza que una situación como esta exige, aunque por el momento no se han pronunciado. En cuanto a la investigación, por respeto al trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de la autoridad judicial, debo mantener la prudencia. Confío plenamente en que se esclarezcan los hechos y se depuren todas las responsabilidades.

E&J. – ¿Considera conveniente trasladar la responsabilidad de la instrucción a la Fiscalía en lugar de mantenerla como ahora en la Judicatura?

J.G.O. – Es un debate complejo que exige un amplio consenso institucional. No me preocupa tanto quién instruya como que existan garantías suficientes de independencia, control judicial efectivo e igualdad de armas entre acusación y defensa. Cualquier reforma debe reforzar los derechos fundamentales del ciudadano y nunca debilitarlos.

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Juango Ospina, flanqueado por Juan Antonio García y Beatriz Uriarte, los otros dos socios de la firma. (Imagen: E&J)

E&J. – ¿Está de acuerdo con la actual organización del Ministerio Fiscal español o piensa que el principio de jerarquía limita la capacidad de decisión profesional de los fiscales?

J.G.O. – El Ministerio Fiscal desempeña una función esencial dentro del sistema de Justicia. Ahora bien, toda institución debe aspirar a ofrecer la máxima apariencia y realidad de independencia. La confianza de los ciudadanos en la Justicia exige que fiscales y jueces puedan desarrollar su labor alejados de cualquier sospecha de injerencia política o institucional.

E&J. –  Usted interviene habitualmente en asuntos penales de ámbito internacional, ¿existe una adecuada coordinación entre las Administraciones de Justicia de distintos países?

J.G.O. – La cooperación internacional ha mejorado enormemente en los últimos años, especialmente dentro del ámbito europeo. Sin embargo, todavía existen diferencias importantes entre sistemas procesales que pueden generar dificultades para garantizar plenamente los derechos de los investigados. La globalización del delito debe ir acompañada de una globalización de las garantías procesales.

E&J. – Usted representa frecuentemente a personas de relevancia pública. ¿La exposición mediática perjudica su labor profesional?

J.G.O. – No debería hacerlo, aunque en ocasiones añade una presión evidente. Mi obligación no es ganar el debate mediático, sino defender jurídicamente a mis clientes con rigor, independencia y absoluta lealtad procesal. Los tribunales deben decidir sobre pruebas y Derecho, nunca sobre titulares.

E&J. – ¿Cree que la opinión de los medios de comunicación o las manifestaciones de los políticos pueden influir en las decisiones judiciales?

J.G.O. – Quiero creer que los jueces españoles actúan con plena independencia. Dicho esto, vivimos en una sociedad donde la presión mediática existe y donde determinados procedimientos generan una enorme repercusión pública. Precisamente por ello debemos ser especialmente cuidadosos con la presunción de inocencia y evitar los llamados juicios paralelos.

E&J. – Cuando una persona acude a un penalista suele encontrarse en una situación muy delicada, ¿cómo gestiona el factor humano con el cliente?

J.G.O. – Con absoluta honestidad. El abogado no está para alimentar falsas expectativas ni para destruir la esperanza. Está para explicar con claridad cuál es la situación jurídica, cuáles son los riesgos y cuáles son las posibilidades reales de éxito. La confianza entre abogado y cliente solo puede construirse desde la verdad.

Juan Gonzalo Ospina, un penalista que ha visto como sus asuntos internacionales han crecido un 30%. (Imagen: Ospina Abogados)

E&J. – ¿Le preocupa que determinadas reformas legales puedan debilitar el secreto profesional bajo la excusa de combatir ciertos delitos?

J.G.O. – Muchísimo. El secreto profesional no protege al abogado; protege al ciudadano. Si un cliente no puede confiar plenamente en que todo aquello que comunica a su letrado permanecerá protegido, el derecho de defensa queda seriamente comprometido. Cualquier limitación debe ser absolutamente excepcional y estar sometida a un estricto control judicial.

E&J. – En el caso de los Papeles de Panamá se admitieron pruebas obtenidas tras el robo de documentos de un despacho de abogados, ¿qué opinión le merece?

J.G.O. – Es un debate jurídico extraordinariamente delicado. La persecución del delito nunca puede justificar cualquier medio. El Estado de Derecho exige encontrar un equilibrio entre la eficacia de la investigación y el respeto a los derechos fundamentales. Si normalizamos la utilización de pruebas obtenidas vulnerando garantías esenciales, corremos el riesgo de debilitar precisamente aquello que pretendemos proteger: la Justicia.

E&J. –  Usted obtuvo miles de votos en las elecciones al ICAM. Si volviera a presentarse como candidato al decanato, ¿cuál sería el principal cambio que impulsaría?

J.G.O. – No es algo que me plantee en la actualidad. Esa etapa la doy por cerrada, peor si estuviera en esa posición trabajaría para convertir el Colegio en una institución más cercana al abogado ejerciente. Defendería con firmeza la independencia profesional, reforzaría los servicios de apoyo al colegiado y haría del Colegio una voz mucho más activa frente a cualquier ataque al ejercicio de la abogacía. El abogado necesita sentirse respaldado por su institución todos los días, no solo en los momentos de crisis.

E&J. – Por último, ¿qué es lo que más le gusta hacer en su escaso tiempo libre?

J.G.O. – Intento dedicar todo el tiempo posible a mi familia y a mis amigos. La profesión de abogado exige una enorme dedicación y aprender a desconectar -aunque sean ratos- resulta imprescindible para mantener el equilibrio personal. También disfruto leyendo, viajando y conociendo otras culturas, porque creo que un abogado nunca debe dejar de aprender ni de observar el mundo que le rodea.

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