Cuando un jugador del Real Madrid exhibe un mensaje en su camiseta, el mensaje lo difunde el Club, no el futbolista
Es necesario incluir en los contratos de los futbolistas cláusulas más contundentes y claras que permitan impedir que la imagen del club sea secuestrada por cualquier futbolista de su plantilla
(Imagen: Real Madrid)
Cuando un jugador del Real Madrid exhibe un mensaje en su camiseta, el mensaje lo difunde el Club, no el futbolista
Es necesario incluir en los contratos de los futbolistas cláusulas más contundentes y claras que permitan impedir que la imagen del club sea secuestrada por cualquier futbolista de su plantilla
(Imagen: Real Madrid)
Nadie puede negar que existe una apariencia de controversia entre la libertad de expresión de los futbolistas, derecho amparado para todos los ciudadanos en la Constitución Española, y las obligaciones y límites impuestos en esta materia en los contratos que libremente firman los futbolistas con los clubes de futbol.
De hecho, entidades como la FIFA o la UEFA prohíben explícitamente la exhibición de lemas, imágenes o mensajes de carácter político o religioso en el equipamiento deportivo de los futbolistas que participan en las competiciones que estas instituciones supranacionales organizan. Las normas de las dos mencionadas instituciones se aplican en partidos celebrados en múltiples Estados del mundo, lo que implica que esos países las admiten, por entender que la autonomía de la voluntad de las partes prevalece, y se puede limitar en ese concreto ámbito un derecho general. Igualmente, es frecuente que los futbolistas tengan que exhibir en su camiseta diferentes mensajes a los que los clubes se comprometen frente a terceros por diversas razones. El futbolista está obligado a exhibir ese mensaje con independencia de que le guste más o menos, ya que es una obligación contractual que asume libremente.
No es necesario recordar que los contratos, como las leyes, se pueden incumplir por acción o por omisión de acción. Si un club de fútbol ordena a su equipo, en el transcurso de una actividad contemplada en sus contratos profesionales, que lleve un determinado uniforme o complemento, mientras el mismo no sea ilegal, el futbolista profesional debe llevarlo, salvo que expresamente se hubiera previsto en su contrato la posibilidad de vetar algún tipo de mensajes.
¿Alguien se podría imaginar que cualquier futbolista pudiera cuestionar los mensajes que difunde el club en el que trabaja a su libre voluntad? La respuesta es clara. Si los futbolistas pudieran vetar la comunicación de sus clubes, éstos deberían renunciar a múltiples ingresos y a su política de comunicación que es propiedad de los clubes, y no de los que temporalmente trabajan en ellos a cambio de importantes retribuciones.
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José Martínez ‘Pirri’, presidente de honor del Real Madrid, ha visitado su ciudad natal junto al presidente Florentino Pérez, y Emilio Butragueño. (Imagen: Real Madrid)
Parece obvio que la conducta de algunos jugadores del Real Madrid, concretamente, Mbappé, Vinícius y Konaté, desobedeciendo las ordenes de su capitán, en el momento de saltar al terreno de juego, de exhibir un mensaje de apoyo a los ciudadanos de Ceuta, salvo que estuvieran, amparadas por una cláusula especifica en sus contratos, podrían llegar a considerarse un incumplimiento contractual grave.
Si los socios del Real Madrid deciden difundir un mensaje en las camisetas de sus jugadores, el mensaje lo difunde el Club a través de sus jugadores, que solo son portadores temporales del mensaje que emite la entidad, no ellos.
Es cierto y frecuente que algunas estrellas del mundo del fútbol, por razón de la alta dedicación y exigencia del deporte, carezcan de ciertas herramientas de análisis que les permitan calibrar con acierto la toma de decisiones en ámbitos alejados de su principal actividad, y esta realidad puede en cierta forma, disculpar conductas como las sufridas por la afición del Real Madrid y del fútbol español en general. No obstante, parece evidente que es necesario incluir en los contratos de los futbolistas cláusulas más contundentes y claras que permitan impedir que la imagen del Club sea secuestrada por cualquier futbolista de su plantilla.
Mbappé, por muy buen futbolista que sea, no puede imponer su opinión a la del Real Madrid. En el caso de Ceuta, él solo era un soporte que permitía transmitir un mensaje que da la entidad, no él. No siempre se puede ser el protagonista.
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