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Actualidad Jurídica

Fraudes y estafas en estado de alarma. Te contamos los casos más frecuentes.

AUTOR
Estefanía Harana Suano
Tiempo de lectura: 3 min

Publicado

En la situación en la que nos encontramos y ante la declaración del estado de alarma, se han incrementado considerablemente el uso de las nuevas tecnologías para cometer estafas relacionadas con el coronavirus de manera que existen individuos que se están aprovechando de las circunstancias para generar un beneficio ilícito generando fraudes a los ciudadanos.

Ahora bien, ¿Cuáles son los fraudes digitales más típicos en tiempos de COVID-19? Estamos ante varias situaciones que podemos encontrarnos que son:

  • Corona Phishing:

Este tipo de fraude concreto se lleva a cabo a través del email o correo electrónico de las personas de manera que el delincuente en cuestión suplanta la identidad de una institución para controlar determinados datos personales como pueden ser los datos bancarios o incluso infectarnos con un virus el ordenador.





  • Corona Smishing:

El fraude se comete mediante mensaje al teléfono móvil de manera que se envía un SMS haciendo creer a quien lo recibe que lo envía por ejemplo el Servicio Público de Empleo Estatal ya que necesita conocer una serie de datos personales que son necesarios para llevar a cabo la tramitación de una solicitud de baja temporal en relación con el COVID 19. Este tipo de fraude está siendo realmente frecuente y debemos tener en cuenta que en el caso de la gestión de los ERTES los trabajadores no tienen que aportar ningún dato, son sus empresas quienes gestionan toda la documentación necesaria. Por ello, no debemos fiarnos si recibimos un mensaje de este tipo.





También puede ser que recibamos un mensaje animando a colaborar enviando un mensaje a un determinado teléfono o email para ayudar a la crisis sanitaria, de manera que nuestro dinero realmente nunca será enviado a acciones benéficas sino para fines privados del delincuente.

  • Coronaware:

El fraude se realiza mediante la instalación de un software de aplicaciones o páginas webs para obtener un diagnóstico de la enfermedad descargando algún programa pero que realmente tiene como principal objetivo el robo de datos personales y sobre todo bancarios.

Otro tipo de fraudes se llevan a cabo también en las compras online de material sanitario o incluso la venta de supuestas vacunas. Y es que una vez realizado el pago correspondiente de tu compra, esos productos nunca llegan a su destino.

Otro tipo de fraude en compras vías telefónicas a supermercados también son muy frecuentes, para evitarlo cuando hagamos el pedido por teléfono no debemos dar nuestros datos bancarios sino indicar el pago en efectivo al recibir la compra en casa o bien con tarjeta de crédito ya que los establecimientos comerciales disponen de dispositivos para poder hacer el cobro de la compra en los domicilios sin ser necesario el pago por adelantado.

Y, por último, también existen las estafas presenciales. Se han detectado que hay delincuentes que se hacen pasar por enfermeros o personal sanitario que acuden a las casas de las víctimas supuestamente para realizarles las pruebas del coronavirus y aprovechar la ocasión para robar y es que no debemos olvidar que ese tipo de pruebas no se están haciendo por regla general en los domicilios, solo se hacen en los domicilios en situaciones excepciones y siempre bajo cita previa concertada y que son siempre gratuitas.

Pues bien, una vez enumeradas las estafas más frecuentes en estas semanas debemos preguntarnos lo siguiente:

¿Qué penas o multas conllevan este tipo de estafas?

Los culpables de este tipo de delitos se enfrentan a penas desde los 6 meses de prisión a los 3 años de cárcel si el importe defraudado es superior a los 400 euros. Si fuera inferior a dicha cantidad será castigado con una multa de uno a tres meses con una cuota diaria que fluctúa entre los 2 euros y los 400 euros diarios.

Si estamos ante una estafa de especial gravedad se castigará al autor de la estafa con penas de prisión de uno a 6 años y multa de seis a doce meses. Se considera de especial gravedad cuando afecte a múltiples víctimas, cuando el autor ya haya sido condenado al menos por tres delitos de estafa, apropiación indebida, administración desleal o defraudación de fluido previamente, o bien porque la estafa recaiga sobre bienes de reconocida utilidad social.

De todo lo anteriormente expuesto, debemos concluir que lo más importante en las estafas virtuales lo más importante es confirmar si la fuente es fiable atendiendo a sus canales de comunicación oficiales, en las redes sociales o en sus webs oficiales de los diferentes ministerios para así evitar sorpresas. Así, es importante que en el caso de que pensemos que podemos ser víctimas de alguno de este tipo de delitos contactemos directamente por la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil o Policía Nacional para que frenen estas estafas ya que son quienes se encargan de frenar este tipo de situaciones. Es importante que nos protejamos en esta época de incertidumbre social, económica y política de quienes, sin ningún tipo de escrúpulo, quieren aprovecharse de una situación tan delicada como la que vivimos.

Sobre la autora:  Estefanía Harana SuanoAbogada, Asesora Fiscal & MBA Full Time.
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