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Jurisprudencia

Enviar emails con expresiones “inapropiadas, groseras y soeces” no acarrea la sanción de despido (STSJ Aragón 12/2021, 18 de enero)

Equipo de redacción de Economist & Jurist.

Tiempo de lectura: 4 min

Publicado




La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha declarado en su reciente sentencia 12/2021, de 18 de enero, que enviar emails a compañeros o superiores de trabajo con expresiones que se excedan de los “moldes educacionales, no deben suponer incurrir en un incumplimiento grave y culpable que determine, sin más, el despido”.

“Las expresiones vertidas en los mencionados emails suponen una conducta desde luego reprochable pues suponen una falta de respeto, no pueden acarrear la sanción de despido, la más grave que puede imponerse al trabajador, que resulta desproporcionada vistas las circunstancias concurrentes”.

Antecedentes

El trabajador demandante prestaba servicios para la empresa demandada en una oficina ubicada dentro de un almacén existente en un local de la estación Delicias de Zaragoza.



(Foto: Economist & Jurist)

En septiembre de 2017 y en marzo de 2018, el demandante envió al administrador de la empresa varios correos electrónicos con, entre otros extremos, las siguientes expresiones:

  • “No te conduces como un hombre”;
  • “Desde que te conozco te has dirigido como no se deben dirigir las personas de bien”;
  • “Aunque no tengas la suficiente catadura moral ni para llevarla a cabo ni para entenderla”;
  • “Todo lo que me debes lo cobraré en tiempo”;
  • “Ese tiempo, por supuesto, puede repercutir en una bajada del balance final”;
  • “Desde que tengo el dudoso placer de trabajar con usted”;
  • “Me maravilla su fuente inagotable y actitud para tergiversar la realidad”;
  • “Sus tejemanejes no dejan de ser estrategias para disfrazar la realidad”.

En abril de 2018, la empresa demandada notificó al trabajador su despido disciplinario.

No conforme el trabajador con la anterior decisión y tras los trámites procesales oportunos, el Juzgado de lo Social nº 7 de Zaragoza estimó la demanda formulada por el despedido disciplinariamente contra la empresa y el FOGASA, y declaró la improcedencia del despido realizado por la demandada, condenando allí a la misma a que a su elección, readmitiese al trabajador y le abonase los salarios dejados de percibir, o lo indemnizase en la cantidad de 43.583,02 euros.

Motivos de recurso

Disconforme con el fallo del juzgador de instancia, la mercantil interpone recurso de suplicación en base a los siguientes motivos:

– Revisión del relato de hechos probados contenido en la sentencia de instancia.

– Infracción del art. 54 del Estatuto de los Trabajadores en relación con los arts. 39 apartados 5 y 13, y 40, apartados 1, 2, 4 y 7 del V Acuerdo Laboral de ámbito estatal para el sector de la hostelería.

Tribunal Superior de Justicia de Aragón

La Sala de lo Social del TSJ de Aragón, tras desestimar en el fundamento de derecho segundo del reciente fallo la solicitud de revisión de los hechos probados contenidos en la sentencia de instancia, en los FD tercero y cuarto se detiene a analizar la denuncia de la normativa y jurisprudencia de aplicación alegada por la recurrente.

En el presente caso la empresa imputa al trabajador, como causa de despido, la comisión de las siguientes faltas graves:

  • El incumplimiento de las órdenes e instrucciones de la empresa, o personal delegado de la misma, en el ejercicio regular de sus facultades directivas, incluyendo las relativas a la prevención de riesgos laborales según la formación e información recibidas. Si este incumplimiento fuese reiterado, implicase quebranto manifiesto para el trabajo o del mismo se derivase perjuicio notorio para la empresa u otros trabajadores, podría ser calificada como falta muy grave;
  • No cumplir con las instrucciones de la empresa en materia de servicio, forma de efectuarlo o no cumplimentar los partes de trabajo u otros impresos requeridos. La reiteración de esta conducta se considerará falta muy grave siempre que haya mediado advertencia o sanción.

Asimismo, también le imputa las siguientes faltas muy graves:

  • Tres o más faltas de asistencia al trabajo, sin justificar, en el período de treinta días, diez faltas de asistencia en el período de seis meses o veinte durante un año;
  • Fraude, deslealtad o abuso de confianza en las gestiones encomendadas, así como en el trato con los otros trabajadores o trabajadoras o cualquiera otra persona al servicio de la empresa en relación de trabajo con ésta, o hacer, en las instalaciones de la empresa negociaciones de comercio o industria por cuenta propia o de otra persona sin expresa autorización de aquélla;
  • El robo, hurto o malversación cometidos en el ámbito de la empresa;
  • La disminución voluntaria y continuada en el rendimiento de trabajo normal o pactado.

Pues bien, en primer lugar, recuerda el Tribunal que las dos faltas graves señaladas “no pueden ser sancionadas con el despido del trabajador”.

En segundo lugar, respecto a las faltas muy graves, a juicio del Tribunal, “las faltas de asistencia al trabajo no han quedado acreditadas” ya que “no se ha probado el horario y jornada de trabajo fijado por la empresa al trabajador, así como tampoco que el actor faltara al trabajo los días indicados por la recurrente”.

En la misma línea, en tercer lugar, “nada se ha probado” en relación a la alegación de la recurrente de que “el trabajador disfrutaba de las vacaciones a su antojo, disfrutando de días en exceso, superando las que le correspondían y sin tomar en consideración el calendario laboral y los locales que debía gestionar y organizar”.

“El empleo en ocasiones de expresiones, que pueden ser calificables en términos objetivos de inapropiadas, groseras y soeces, excediendo los moldes educacionales, no deben suponer incurrir en un incumplimiento grave y culpable que determine, sin más, el despido”.

En cuarto lugar, en relación a las ofensas que el trabajador dirigió contra el administrador de la empresa, el Tribunal recuerda que “el empleo en ocasiones de expresiones, que pueden ser calificables en términos objetivos de inapropiadas, groseras y soeces, excediendo los moldes educacionales, no deben suponer incurrir en un incumplimiento grave y culpable que determine, sin más, el despido”. En cambio, tal sanción excepcional debería reservarse, a juicio del Tribunal, “para aquellos incumplimientos dotados de una especial significación por su carácter grave, trascendente e injustificado y siempre que la culpabilidad resalte de un modo patente, no cuando resulte atenuada o atemperada en virtud de un momento de ofuscación e ira, aislado y espontáneo”.

Así, aunque las expresiones vertidas en los mencionados emails “suponen una conducta desde luego reprochable pues suponen una falta de respeto, no pueden acarrear la sanción de despido, la más grave que puede imponerse al trabajador, que resulta desproporcionada vistas las circunstancias concurrentes”, concluye el Tribunal.

Por todo ello, la Sala de lo Social desestima el recurso de suplicación interpuesto por la empresa y confirma la sentencia del Juzgado de lo Social nº 7 de Zaragoza.

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