Se despertó desnuda, desorientada y sin recordar varias horas, pero la Audiencia absuelve al acusado de agresión sexual
La prueba practicada no permitió descartar razonablemente que las relaciones hubieran sido consentidas
(Imagen: E&J)
Se despertó desnuda, desorientada y sin recordar varias horas, pero la Audiencia absuelve al acusado de agresión sexual
La prueba practicada no permitió descartar razonablemente que las relaciones hubieran sido consentidas
(Imagen: E&J)
Una mujer denuncia que se despertó desorientada, desnuda y sin recordar con claridad lo ocurrido durante varias horas; un hombre reconoce que mantuvo relaciones sexuales con ella, pero afirma que fueron consentidas; los testigos describen de manera contradictoria el estado en el que se encontraba la denunciante; y los informes forenses no permiten determinar si las lesiones derivaron de una agresión o tuvieron otro origen.
Ante un escenario semejante, el tribunal puede considerar verosímil una acusación, incluso inclinarse íntimamente hacia ella, pero no puede condenar si la explicación alternativa continúa siendo objetivamente razonable. En el proceso penal no basta con que una versión parezca posible, probable o humanamente comprensible. Para imponer 9 años de prisión es necesario alcanzar una certeza sustentada en pruebas y no solamente en impresiones. La duda no constituye entonces una debilidad de la Justicia, sino el límite que la separa de la arbitrariedad.
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