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¿Suecia y Finlandia a la OTAN? Este sería el método de adhesión

Ambos países nórdicos han mantenido una estricta política de neutralidad hasta que Rusia decidiera invadir Ucrania

Militares finlandeses. (Foto: maavoimat.fi)

Responsable de contenido internacional y corresponsal en EE.UU.

Tiempo de lectura: 4 min



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¿Suecia y Finlandia a la OTAN? Este sería el método de adhesión

Ambos países nórdicos han mantenido una estricta política de neutralidad hasta que Rusia decidiera invadir Ucrania

Militares finlandeses. (Foto: maavoimat.fi)



La invasión rusa a Ucrania ha alterado por completo el panorama político en el este de Europa. La campaña militar, aún activa, ha generado dos consecuencias imprevistas: la coordinación de la Unión Europea por proveer armamento a la defensa ucraniana, y el ímpetu de Finlandia y Suecia por adherirse a la OTAN.

Este segundo efecto pone en grave riesgo la influencia rusa en el norte de Europa, que ve cómo la OTAN se expandiría a países que comparten 1.300 kilómetros de su frontera, como es el caso de Finlandia.



Ahora, tanto Helsinki como Estocolmo, reacios en las últimas décadas a entrar en esta organización militar, aprecian la posibilidad de aumentar la seguridad en su territorio, en vista de lo que está sucediendo en Ucrania. Finlandia y Suecia disponen de una fuerza militar total de 937.000 y 38.000 soldados respectivamente.

Desde Moscú consideran esta idea como una provocación. «La OTAN no es un bloque militar que garantiza la paz y la estabilidad, y una mayor expansión de la alianza, seguramente, no propiciará una seguridad adicional al continente europeo», ha admitido en rueda de prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin. (Foto: Wikipedia)

Pasos para la adhesión

La OTAN está conformada en la actualidad por 30 países, entre ellos España. En su tratado fundacional (Tratado de Washington de 1949) se prevé la adhesión de nuevos países, en concreto de los europeos:

“Las Partes pueden, por acuerdo unánime, invitar a ingresar a cualquier Estado europeo que esté en condiciones de favorecer el desarrollo de los principios del presente Tratado y de contribuir a la seguridad de la zona del Atlántico Norte”, según se explica en el artículo 10 de este tratado.

Eso sí, aquel país que sea invitado a formar parte de este selecto club ha de presentar ante Estados Unidos un “instrumento de adhesión”, que viene a ser una orden legislativa nacional que apruebe y ratifique los puntos del tratado de la OTAN, aceptando los derechos y obligaciones contraídos en calidad de miembro de esta organización.

España, por poner un ejemplo, ratificó en mayo de 1982 el Instrumento de Adhesión de entrada a la OTAN que envió a Washington. Meses antes, salió adelante el referéndum de entrada a esta organización, con el apoyo del 52,54% de los españoles.

El procedimiento hacia una posible entrada finlandesa y sueca a la OTAN no se antoja complejo, teniendo en cuenta que tanto Estados Unidos como el Secretario General de esta institución, Jens Stoltenberg, han abierto la mano a invitar a más miembros, con especial preferencia a estas dos naciones que cuentan con un gran potencial económico.

La cumbre OTAN de Madrid (27 y 28 de junio) está cerca y el objetivo de este encuentro pasará por “resetear la OTAN y desarrollar una estrategia de adaptación a largo plazo”, de acuerdo con Stoltenberg, dando muy por seguro que en dicha cita se mencionará la opción de invitar a los dos países nórdicos.

Se prevé que, en caso de que los gobiernos de Helsinki y Estocolmo decidan finalmente iniciar el proceso de adhesión a la OTAN, ambos organicen previamente un referéndum para contar con el apoyo de su gente.

Un futuro común

Tanto Finlandia como Suecia son miembros de la Unión Europea, pero, hasta la guerra de Ucrania, no se habían planteado seriamente entrar en una organización militar como la del Atlántico Norte.

Suecia se ha considerado desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial como un país neutral, a pesar de que se situara en medio de los enfrentamientos mantenidos entre Reino Unido, la Unión Soviética y la Alemania nazi. Aún así, Suecia ha abandonado recientemente su política de neutralidad enviando armas a Kiev.

El interés de la sociedad sueca por entrar en la OTAN ha aumentado significativamente. De acuerdo con la encuesta publicada en marzo por Kantor-Sifo, un 59% de quienes respondieron aseguraron apoyar la adhesión a la OTAN si su vecino finlandés también lo hacía. Un 17% rechazó esta propuesta y un 24% se mostró indeciso.

Magdalena Andersson, primera ministra sueca. (Foto: Ninni Andersson/The Government Offices)

Desde el país vecino se siente de igual manera la guerra en Ucrania y un 68% de la sociedad finlandesa estaría dispuesta a apoyar la pertenencia de su nación a la OTAN, tal y como muestra una encuesta realizada por el medio local MTV.

Helsinki también ha sostenido una férrea política de neutralidad, sobre todo después de la guerra que mantuvo con la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, cediendo un 11% de su territorio a Moscú a cambio de firmar la paz.

Pero la situación ha cambiado y Estados Unidos aprieta para sacar provecho de esta dramática situación, mientras se renueva el espíritu de la OTAN ante el reinicio de la Guerra Fría.

Mayor expansionismo

Tras la caída de Berlín, Estados Unidos prometió a una URSS en decadencia no alargar la frontera OTAN más allá de la Alemania reunificada. El paso de los años ha demostrado que Washington ha aprovechado el debilitamiento interno de Rusia para invitar a más socios a su causa militar, aumentando su campo de influencia en el este de Europa.

Desde entonces, los países bálticos (Letonia, Estonia y Lituania) se han postulado como la última frontera que divide Occidente de Rusia, dos visiones distintas de hacer política y practicar la diplomacia, a la espera de la decisión que tomen Finlandia y Suecia.

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