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Artículos jurídicos

Principales novedades que introduce el Código Deontológico de la Abogacía Española

AUTOR
Redacción editorial
Tiempo de lectura: 10 min

Publicado

Por Nielson Sánchez Stewart. Consejero del Consejo General de la Abogacía Española
En breve: El Consejo General de la Abogacía Española aprobó el pasado 6 de marzo un nuevo Código Deontológico que entró en vigor el pasado 8 de mayo. El Código nuevo mantiene básicamente la estructura del de 2002, de 21 artículos se pasa a 22. Se ha adaptado el preámbulo manteniendo su hermosa redacción y para resaltar la diversidad de género en la profesión se han eliminado las expresiones Abogado y Letrado para evitar la doble alusión y se han sustituido por el neutro quienes ejercen la Abogacía.
 
Sumario: 

INTRODUCCIÓN
OBLIGACIONES DEONTOLOGÍCAS
RELACIONES Y DEONTOLOGÍA
TRANSPARENCIA Y COMUNICACIÓN

 
INTRODUCIÓN
 
 
El Consejo General de la Abogacía Española aprobó el pasado 6 de marzo un nuevo Código Deontológico que entró en vigor el pasado 8 de mayo.
 
El Código nuevo mantiene básicamente la estructura del de 2002, de 21 artículos se pasa a 22, los cinco primeros mantienen su epígrafe salvo el artículo 3 donde se incluye la libertad de expresión, el antiguo artículo 6 -incompatibilidades- se vacía de contenido al considerarse que es un tema más propio del Estatuto General, se renumeran los artículos del 7 al 21 que pasan a ser del 6 al 20: el epígrafe del antiguo artículo 8 (ahora 7) se ha sustituido: Lealtad profesional, el antiguo artículo 16 (15) que trataba en sus orígenes de la cuota litis y había sido derogado trata ahora de la hoja de encargo y se agregan dos artículos: el 21 referido al empleo de las tecnologías de la información y de la comunicación y el 22, Ejercicio a través de sociedades profesionales. Se ha adaptado el preámbulo manteniendo su hermosa redacción y para resaltar la diversidad de género en la profesión se han eliminado las expresiones Abogado y Letrado para evitar la doble alusión y se han sustituido por el neutro quienes ejercen la Abogacía
 
OBLIGACIONES DEONTOLÓGICAS
Se destaca que la Deontología está inspirada en los principios éticos de la profesión pero las obligaciones que impone no son éticas. Son jurídicas como lo ha declarado el TC.
 
Se extiende la aplicación de las normas deontológicas a los colegiados no ejercientes y a los inscritos con el título de su país de origen.
 
Independencia. Se concibe la independencia de quienes ejercen la Abogacía no sólo como una exigencia del Estado de Derecho sino también del efectivo derecho de defensa del justiciable y de la ciudadanía.
 
Libertades de defensa y de expresión. Se recalca que libertad de defensa es un derecho y un deber. Se proclama la libertad de expresión y se modula de acuerdo con la jurisprudencia en el sentido que no legitima el insulto ni la descalificación gratuita.
 
Obligación de procurar siempre la concordia. Se transforme en la primera y principal obligación de quien ejerce la Abogacía y se contiene en diversas disposiciones:
 

en el ejercicio de las libertades de defensa y expresión.
en la publicidad ya que se prohíbe la incitación genérica o concreta al pleito o conflicto.
en las relaciones con los tribunales, participando en la administración de justicia, asesorando, conciliando y defendiendo en derecho los intereses que le sean confiados.
en las relaciones entre profesionales de la Abogacía ya que deberá procurarse la solución extrajudicial de las reclamaciones de honorarios y, de ser posible, de todos los conflictos que surjan entre quienes la ejercen mediante la transacción, la mediación o el arbitraje del Colegio.
en las relaciones con el cliente ya que, siempre que sea posible, deberá intentarse la conciliación de los intereses en conflicto.
en el asesoramiento al cliente ya que siempre se deberá intentar encontrar la solución más adecuada al encargo recibido dándole cuenta de la posibilidad y consecuencias de llegar a un acuerdo o de acudir a instrumentos de resolución alternativa de conflictos.
en el asesoramiento, ya que se procurará disuadir al cliente de promover conflictos o ejercitar acciones judiciales sin fundamento.
también, se informará al cliente de la conveniencia de acuerdos extrajudiciales o las soluciones alternativas al litigio.

 
Secreto profesional. Se matiza el deber y el derecho de guardarlo ya que los hechos o noticias que se conocen, podrán utilizarse para las necesidades de la defensa y asesoramiento o consejo jurídico del cliente. En una interpretación estricta de la prohibición podría colegirse que resultaba imposible utilizar en el ejercicio profesional la información recibida.
 
Se impone su permanencia no sólo incluso también después de abandonado el despacho donde se estaba incorporado, sin limitación en el tiempo.
 
Se permite hacer uso de hechos o noticias sobre los cuales se deba guardar el secreto profesional  en una información previa o de un expediente disciplinario y para la propia defensa en reclamación de responsabilidad penal, civil o deontológica.
 
Se ratifica que el consentimiento del cliente no excusa de su preservación.
 
Se obliga a la no aceptación de un encargo profesional cuando se haya mantenido con la que sería la parte adversa una entrevista para evacuar consulta referida al mismo asunto.
 
Correspondencia entre quienes ejercen la Abogacía. Se adapta la referencia a la correspondencia remitida –y no sólo a la recibida- en conformidad a lo dispuesto en el EGAE de 2001 -correspondencia habida- .
 
Se amplía la prohibición, además de facilitarla al cliente o aportarla a los Tribunales, a utilizarla en cualquier otro ámbito.
 
Se prevé la autorización expresa del remitente y del destinatario o, en su defecto, de la Junta de Gobierno respectiva manteniéndose la discrecionalidad en la resolución, pero exigiéndose copulativamente: causa grave, resolución motivada y audiencia de los interesados.
 
Se exceptúan de esta prohibición las comunicaciones en las que el remitente deje expresa constancia de que no están sujetas al secreto profesional.
 
En caso de sustitución, esta prohibición se impone al sustituto.
 
La aportación de la correspondencia habida con otros profesionales de la Abogacía no es admisible, sin previa autorización de los interesados o de la Junta de Gobierno ni siquiera en los casos en que se utilice para la propia defensa.
 
Se prevé que entre la documentación que debe entregarse al cliente, en ningún caso se incluirá copia de las comunicaciones habidas entre los profesionales de la Abogacía.
 
Cuando se cumpla con la obligación de informar al cliente, debe respetarse escrupulosamente la confidencialidad de las comunicaciones con otros profesionales.
 
Publicidad. Se exige indicar en la publicidad el Colegio al que se pertenece.
 
Se incorpora entre la normativa lo dispuesto en el Estatuto de la víctima.
 
Se permite, con autorización escrita de los clientes, incluir su referencia en la publicidad.
 
Se exceptúan de esa necesaria autorización las menciones que, en su caso, puedan hacerse cuando se participe en procesos de contratación pública.
 
Se permite la utilización de los símbolos que se aprueben para distinguir la condición profesional.
 
Se prohíbe la mención de actividades que sean incompatibles con la Abogacía y,  también, la publicidad encubierta, aquella que parece información sin serlo.
 
Especialización. Se exige para incluir la especialización en la publicidad títulos académicos o profesionales,  cursos formativos homologados o práctica profesional prolongada.
 
Ejercicio con título profesional de origen. Se exige mención expresa de esa circunstancia en la publicidad.
 
Se prohíbe el uso de los títulos de “Abogado” o “Abogada” en cualquiera de las lenguas oficiales de España.
 
Se añadirá el país de origen cuando el título profesional sea coincidente en más de uno.
 
Y cuando el ámbito de la actividad esté limitado en el país de origen, se deberá añadir el Colegio al que se pertenezca y el órgano ante los que esté habilitado para ejercer.

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