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Abogados en el cine: ángeles y demonios

Redactor de Economist & Jurist

Tiempo de lectura: 7 min



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Abogados en el cine: ángeles y demonios

En el cine hemos podido ver abogados ejemplares, pero también algunos a los que no es aconsejable acercarse



El personaje del abogado es fundamental en la historia del cine. Si echamos un vistazo o hacemos una pensada rápida, seguro que caemos en la cuenta de que hay un sinfín de películas en las que aparece un abogado, ya sea como protagonista o desempeñando un papel significativo. Da igual el género o la época en la que se desarrolle la acción de la película, siempre es posible encontrar uno.

Sin embargo, ni todo el monte es orégano, ni es oro todo lo que reluce, ni en todas las ocasiones en las que aparece en pantalla un letrado es mostrado como una buena persona o un profesional ejemplar. Aun cuando hay muchos ejemplos del tipo de abogado íntegro, también tenemos ejemplos de lo que podríamos calificar de buenas piezas.



A continuación, mostramos unos pequeños ejemplos de lo que nos hemos permitido llamar abogados ángeles y abogados demonios.

Dentro de la selección de abogados malotes, y ya que hablamos de demonios, qué mejor que empezar con John Milton, personaje interpretado por Al Pacino en la película Pactar con el diablo. En esta ocasión, ya no es que Milton sea un mal abogado, es que es el diablo. Tal cual. Este personaje tiene una contraparte que es otro abogado, Kevin Lomax, interpretado por Keanu Reeves. El personaje de Al Pacino le hace la vida imposible e incluso provoca el suicidio de su mujer. Esto no evita que Milton, usando las triquiñuelas del demonio, logre tentar a Kevin y dejar a la vista su miseria moral lo que, a ojos del espectador, hace que pase de ser víctima, a ganarse su desprecio.

John Milton (Al Pacino) en Pactar con el diablo.

En línea con Kevin Lomax tenemos a Sam Bowden, personaje del filme El cabo del miedo interpretado por Nick Nolte. Bowden es un abogado que, cuando trabajaba en el turno de oficio, defendió a un individuo acusado de una brutal violación (Max Cadi, interpretado por Robert de Niro). Bowden, horrorizado por el crimen de Cady, ocultó pruebas que podrían haber reducido la condena de Cady e incluso haberle permitido ser absuelto. En esta ocasión, y aun cuando podríamos caer en la tentación de simpatizar con Bowden por haber mandado a la cárcel a un violador, lo cierto es que su comportamiento dista mucho de ser ético, ya que permite que su cliente vaya a la cárcel en lugar de cumplir con su obligación de defenderlo de manera efectiva.

Sam Bowden (Nick Note) en El cabo del miedo.

Un caso similar es el de Arthur Kirkland (Al Pacino) en la película Justicia para todos. En esta ocasión, Kirland peca, básicamente, de descontrolado y, al contrario que los personajes hasta ahora mencionados, hay momentos en los que nos arranca una sonrisa. A Kirland se le pide que defienda a un juez con el que se lleva a matar y que ha sido acusado de agredir y violar a una joven. En el transcurso del juicio, su defendido hace un comentario casual a Arthur sobre querer violar a la víctima nuevamente y el abogado pierde los estribos, hasta el punto de que, en el alegato final, asegura que no va a ser el fiscal, sino él mismo, el que atrape a su cliente porque es culpable.

Arthur Kirkland (Al Pacino) en Justicia para todos.

En la película La tapadera, Avery Tolar (Gene Hackman) trabaja en un despacho de abogados que se dedica a asesorar a empresas, blanquear dinero de la mafia y, si sale un asociado molesto, asesinar a quien haga falta. Lo cierto es que, aunque hemos elegido a Tolar, prácticamente todos los miembros del bufete pecan de lo mismo, convertir su despacho en una organización mafiosa.

A la derecha, Avery Tolar (Gene Hackman) en La tapadera.

El personaje del abogado que trabaja para mafiosos es muy habitual. En algunos casos son gente sofisticada, como los del bufete de La Tapadera, pero en otros son lo que vulgarmente se llama unos pringados que ya en el cuarto fotograma de la película ves que van a acabar mal. Este es el caso de David Kleinfeld (Sean Penn) en Atrapado por su pasado. Kleinfeld se dedica a hacer negocios con traficantes de droga, a esnifar cocaína como si no hubiera un mañana y a manipular a todo el que puede, incluso a sus mejores amigos. Utiliza las leyes en su provecho y en el de los traficantes de droga para saltársela.

David Kleinfeld (Sean Penn) en Atrapado por su pasado.

Para terminar con este repaso de abogados diablo no podemos dejar de hablar de Whiplash Willie, letrado magistralmente interpretado por Walter Matthau en la no menos magistral En bandeja de plata. Willie es el típico perfil de abogado con mucha labia y pocos escrúpulos que convence a su cuñado, un periodista que accidentalmente ha sido arrollado por un jugador en un partido de fútbol, para que simule la parálisis de una pierna al objeto de cobrar un montón de dinero del seguro. Lógicamente hace todo lo que puede, y nada bueno, para lograr su objetivo.

Whiplash Willie, (Walter Matthau) En bandeja de plata.

Comenzamos la lista de los abogados ángeles con el ángel por antonomasia: Atticus Finch, de Matar a un ruiseñor, interpretado por Gregory Peck. Atticus es designado para defender a un hombre negro acusado de violar a una joven blanca. Acepta el caso, pero esto hace que sea inmediatamente despreciado por sus vecinos y que sus hijos sean acosados en el colegio. Podría dejar la defensa y quitarse de encima los problemas, pero es un letrado íntegro que cree que todo el mundo merece ser defendido y un trato justo.

Atticus Finch, (Gregory Peck) en Matar a un ruiseñor.

En la misma línea se mueve, aunque no es tan entrañable como Atticus, Matthew McConaughey, que se mete en la piel del abogado Jake Brigance en Tiempo de matar. Brigance tiene que defender a un hombre negro. Un grupo de blancos racistas violan a su hija pequeña y, cuando están entrando al tribunal para ser juzgados, entra en el edificio con un subfusil y los mata. Brigante lucha contra viento y marea para que su defendido tenga un juicio justo en Mississippi, lugar en el que se desarrolla la acción. Es atacado por el Ku Klux Klan, le queman la casa… pero él cumple con su deber y lleva la defensa hasta sus últimas consecuencias.

Jake Brigance (Matthew McConaughey) en Tiempo de matar.

En El cliente, la letrada Regina Love (Susan Sarandon) defiende a un niño que ha visto cómo se suicidaba un miembro de la mafia. El problema es que, antes de matarse, el mafioso dice al niño dónde se encontraba el cadáver de un senador de Luisiana asesinado. Regina no solo tiene que luchar para que la mafia no elimine a su cliente, sino que debe enfrentarse al sistema y a un fiscal con ambiciones políticas que no duda en emplear todo tipo de trucos sucios para engañar al niño. A estas argucias, Regina contesta con derecho, leyes y profesionalidad (y un punto de picardía).

Regina Love (Susan Sarandon) en El cliente.

Philadelphia es el sumun de las películas de juicios y abogados, ya que en este caso un abogado tiene que defender a otro, además, en contra de un bufete. Joseph Miller (Denzel Washington), un abogado que se gana la vida demandando a compañías de seguros, es contratado por un colega suyo Andy Beckett (Tom Hanks), que ha sido despedido del elegante despacho en el que trabaja por haber sido negligente. El problema es que en realidad en el bufete le tienden una trampa para poder despedirlo cuando descubren que es homosexual. Destacamos el personaje de Joseph Miller porque, a pesar de ser estar muy próximo a ser lo que llamamos un macho alfa, deja de lado sus convicciones y lo da todo para defender a una persona injustamente tratada.

Andy Beckett (Tom Hanks) y Joseph Miller (Denzel Washington) en Philadelphia.

El último de nuestros ángeles es Henry Turner (Harrison Ford), personaje principal de A propósito de Henry. Turner es un abogado con gran ambición y éxito que trabaja en un importante bufete con poca moral. Una noche recibe un balazo cuando está comprando en una tienda. Aunque sobrevive, pierde la memoria y tiene que aprender todo desde cero. En este proceso de aprendizaje se da cuenta de que ni su vida no era tan buena ni su trabajo tan honesto como él pensaba. El proceso de aprendizaje se convierte en una suerte de redención que le lleva a deshacer algunas de las cosas malas que hizo en su pasado, incluyendo la entrega a una familia pobre de unos documentos que demuestran que su bufete los engañó para que no cobraran un seguro.

Henry Turner (Harrison Ford) en A propósito de Henry.

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