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Artículos jurídicos

Errores que hay que evitar a la hora de crear un despacho



 

En Breve: En el mundo de las habilidades profesionales, tan importante es saber qué hacer, como conocer los errores que hay que evitar para que nuestra gestión jurídica sea lo más eficaz posible. El presente artículo pretende ayudaros a que conozcáis los mayores errores a la hora de crear un despacho jurídico e iniciar la auténtica, ilusionante y dura “aventura profesional” que supone el ejercicio profesional de la abogacía.





Personalmente, cometí parte de los errores que a continuación expongo en el artículo. Mi objetivo, por tanto, es ayudar a que los compañeros que lean el artículo no los cometan. La experiencia de los que llevamos ejerciendo muchos años debe de servir para allanar el camino a los más jóvenes, los cuales se merecen todo tipo de oportunidades con el máximo conocimiento de lo que les espera cuando “viajen” solos…y bien sabemos muchos que la soledad del abogado forma parte de nuestra realidad profesional.





1. ¿Eres locomotora o vagón?

Si, queridos compañeros, la pregunta es muy clara y la respuesta también es muy fácil:

– ¿Prefieres que te manden?

– ¿Careces de iniciativa propia?

– ¿Trabajas sólo en función de lo que te pagan?

– ¿Te desagrada tratar con la gente?

– ¿No quieres arriesgar tu patrimonio?

– En definitiva ¿Te gusta ir abriendo camino o seguir el de otros que suele ser más cómodo?

Básicamente existen dos tipos de personas, lo que les gusta dirigir, mandar, arriesgar (las locomotoras), y los que están muchos más cómodos en la retaguardia (el vagón).

Si eres un vagón y decides montar una empresa tienes todas las papeletas para fracasar, a no ser que cambies de aptitud y decidas salir de tu zona cómoda y liderar tu vida profesional.

Si eres una locomotora, ya estás perdiendo tiempo trabajando para otros. Seguramente no se merecen vuestro esfuerzo porque con seguridad os verán como una amenaza en vez de colaboradores eficientes. Constituye un arte el hacer que gente mejor que vosotros trabajen para vosotros. Y sólo dirigentes competentes lo saben apreciar.

Queridas “locomotoras” seguramente al estar solos descubriréis capacidades que ni vosotros mismos sabéis que tenéis, por ello el primer error es ser locomotora y actuar como un vagón, teniendo capacidades de sobra para ejercer por cuenta propia.

2. Gasta lo imprescindible, al poco tiempo echarás de menos cada céntimo.

Al iniciar una actividad, ya sea con dinero propio, o con financiación ajena, se corre el peligro de gastar más de lo que posteriormente os podréis permitir.

Los clientes tardarán en llegar con la asiduidad que permite sufragar los gastos de un despacho de forma más o menos cómoda, por ello, es un error alquilar un despacho caro, comprar un mobiliario nuevo, y un ordenador de última generación.

Vuestro objetivo será el gastar lo imprescindible, para aguantar lo máximo posible al inicio, ya que los ingresos no tienden a ser importantes.

3. ¿Con quién te meterías en un submarino para dar una vuelta al mundo? Mejor sólo que mal acompañado.

Desde luego está claro que al comenzar una actividad profesional por cuenta propia es mucho mejor estar acompañado.

Compartir los problemas del despacho, las quejas de los clientes, las vejaciones de algunos jueces, las alegrías de una sentencia estimatoria, la frustración de una desestimatoria, el agobio de pagar las factura y las alegrías de una buena minuta se pueden compartir con un compañero que esté empezando , quiera aprender y le pagues un salario digno y no con un socio que no conoces muy bien, o que cociéndole bien ,su pareja o terceras personas conseguirán minar vuestra amistad y confianza reciproca inicial.

Tal y como señalo con acierto Fernando Trías de Bes en “El libro del emprendedor”: Los emprendedores noveles tienden a iniciar su negocio con otros socios en un porcentaje mucho más elevado que cuando se trata de una segunda o tercera oportunidad¿Por qué será?

Un tren lo tira una locomotora y no dos. Que cada cual saque sus propias conclusiones al respecto.

4. Si decidimos elegir un socio ¿Aportará lo mismo o más que nosotros?: el error de ir a partes iguales cuando ambos socios no aportan lo mismo.

Está clarísimo. Pero la verdad es que en bastantes ocasiones, y bajo una amistad o respeto que de hecho existe, pretendemos que nuestro socio cobre lo mismo que nosotros cuando aportamos tres veces más que él.

Los abogados sabemos muy bien lo que significa los derechos adquiridos de un trabajador, y deberíamos saber también lo que son los derechos adquiridos de un socio.

Si de inicio no hemos sabido dejar las cosas claras, al final cada socio se creará su verdad y nunca reconocerá que debe cobrar menos, que su trabajo es menos importante y se creerá con los mismos derechos que nosotros… y en verdad los tiene, por qué si no se lo hemos dejado claro desde el principio, las grietas en la confianza empezaran a salir al poco tiempo.

Si acepta nuestra propuesta de colaboración, perfecto. Si no…el siguiente, que para que un socio te fastidie la vida tenéis toda una vida por delante.

5. ¿Te apoya tu pareja? ¿Sabe ella o él que vais a trabajar el doble que por cuenta ajena?

Si pensáis que por cuenta propia vais a vivir mejor que por cuenta ajena, os habéis equivocado de artículo. Dejar de leerlo y seguir con vuestro cómodo trabajo, en vuestros cómodos despachos, trabajando para otros compañeros.

No os engañéis ni lo hagáis con vuestros seres queridos. Un negocio propio exige, sobre todo al principio, trabajar 18 horas diarias. Si, habéis leído bien, y vais a necesitar el apoyo sincero de la gente que está a vuestro lado, porque si no, de nada os servirá triunfar en vuestra vida profesional si a nivel personal vuestra relación fracasa.

Iniciar una actividad por cuenta propia exige un enorme sacrificio personal de la persona que comparte nuestras vidas que no tiene por que soportar.

Cuanto más se hable de la nueva vida que le espera más fuertes serán los cimientos que soporten los problemas de convivencia que con seguridad aparecerán, al no estar con nuestras parejas todo el tiempo que se merecen.

Con el tiempo os daréis cuenta. Sin duda.

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