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Consejos para abogados altamente efectivos: lee libros sobre oratoria y aplica sus principios

"Todos los abogados deberíamos dominar la oratoria o el arte de hablar con elocuencia"

(Foto: E&J)

Socio director de Luis Romero Abogados y doctor en Derecho Penal.

Tiempo de lectura: 4 min



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Consejos para abogados altamente efectivos: lee libros sobre oratoria y aplica sus principios

"Todos los abogados deberíamos dominar la oratoria o el arte de hablar con elocuencia"

(Foto: E&J)



Todos los abogados deberíamos dominar la oratoria o el arte de hablar con elocuencia. Cada uno de nosotros tuvo alguna vez ocasión de hablar en público, en el colegio, en una reunión familiar, en un certamen deportivo, en una obra de teatro, etc. Independientemente de cómo nos sintiésemos esas primeras veces ante una audiencia más o menos concurrida, recordamos esa experiencia de dirigirnos a un grupo de personas que nos miran y que esperan a que pronunciemos nuestras palabras.

La mejor forma de superar el temor de hablar en público y hablar desenvuelta y cómodamente es haciéndolo, aunque nos cueste trabajo. Porque precisamente ese atrevimiento nos demostrará que somos capaces de hacerlo. Eso sí, debemos confiar en nosotros mismos para dar ese paso: no sólo es hacerlo, sino confiar en que lo vamos a hacer bien. Porque tenemos seguridad en nosotros mismos, para eso y para empresas más difíciles.



Quintiliano, 60 d.C., enseñaba la estructura básica de un discurso: qué queremos decir, el orden en que lo diremos, la forma en la que queremos decirlo, lo memorizamos y lo decimos.

Cicerón tomó lecciones de teatro para superar su timidez para hablar en público (Foto: Centro de Estudios Jurídicos y Constitucionales)

Cicerón tomó lecciones de teatro para superar su timidez para hablar en público. Churchill tomó lecciones para vencer su temor y su dificultad para hablar en público.

Para mí fue muy importante descubrir los libros de Dale Carnegie cuando tenía quince años y para hablar en público fue fundamental leer su obra “Cómo hablar bien en público”.

Como cualquier colegial, yo había salido más de una vez a exponer un tema frente a toda la clase observando la cara seria de algunos, la cara sonriente de otros, la expresión burlona de alguno. En la iglesia fui monaguillo y me dirigía a todos los feligreses leyendo el Evangelio. Y hubo más ocasiones, claro.

El libro mencionado de Dale Carnegie era distinto a otros que había leído y me daba mucha confianza, hacía que al dirigirte a un gran número de personas fuese como hablar en la mesa ante varios familiares. Efectivamente, Carnegie te hace fácil dar ese paso basándose en ejemplos y recomendando unas cuantas reglas o principios. Nos sirve no solo para hablar bien en público sino para saber cómo llegar a las personas.

Hay tres principios básicos de Dale Carnegie: saber qué decir, decirlo con convicción y decirlo vívida y claramente. Su libro y sus cursos nos serán útiles para:

  1. Aprender la manera en que debe de explicarse una materia compleja.
  2. Ofrecer una idea en una reunión.
  3. Conversar con fluidez.
  4. Persuadir a un grupo para entrar en acción.

Estas son algunas de las reglas de Dale Carnegie:

  1. Adecua tu discurso al estado de ánimo y las expectativas de tu audiencia
  2. Sé breve, claro y verosímil
  3. Usa el humor
  4. El discurso debe tener ritmo
  5. Proyecta tu voz
  6. Memoriza tu discurso
  7. No hables demasiado de prisa
  8. Sé espontáneo
  9. Confía en ti
  10. Practica con gente
  11. Hazte con el escenario
  12. Supera los nervios
  13. Sé tú mismo
  14. Sé breve

«Para mí fue muy importante descubrir los libros de Dale Carnegie» (Foto: Archivo)

La cuestión es que con estas reglas y atreviéndome a salir a hablar en público en mi clase, me presenté a delegado de clase frente a otros competidores, saliendo elegido varias veces en el bachillerato. En la universidad fui representante estudiantil y me dirigí en el aula magna a más de trescientos estudiantes. Después, seguí el Curso Dale Carnegie durante catorce sesiones de cuatro horas. El primer día hablé durante treinta segundos; el último, durante diez minutos.

Cuando me di de alta en el colegio de abogados, comencé a asistir a juicios penales desde los primeros días dándome cuenta de lo mucho que me había servido ese aprendizaje. Después, me hicieron entrevistas en la televisión y la radio, impartí conferencias, ruedas de prensa. Las últimas conferencias las he tenido en las últimas semanas en el Congreso Nacional de Jóvenes Abogados, el Colegio de la Abogacía de Madrid y en el Congreso del Consejo Nacional de Estudiantes de Derecho (Conede).

Yo creí en los principios de Dale Carnegie, en su libro y en su curso. También hice un curso específico de oratoria con grabaciones de mis intervenciones. Después fui graduado asistente y profesor de estos cursos.

Debo mencionar también el libro “Aprender a hablar en público hoy” de José Antonio Vallejo-Nágera, Cómo hablar en público sin temor, de Dianna Booher y Cómo hablar bien en público, de Manuel Pimentel.

Para nosotros los abogados debo destacar el libro Con la venia. Manual de oratoria para abogados, del abogado Óscar Fernández León. Recomiendo su lectura para descubrir las reglas esenciales de la oratoria y porque los profesionales del derecho tenemos que conocer y aplicar múltiples principios que nos permitirán ser más eficaces en nuestras intervenciones orales en sala, aprovechando al máximo nuestros recursos.

Hablar bien en público equivale a tener éxito en nuestra profesión.

Nota

Este artículo es el vigésimo sexto de la serie Consejos para abogados altamente efectivos, del autor Luis Romero Santos. Pueden visitar su perfil clicando en este enlace para conocer el resto de contenido.

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