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Síndrome de burnout en la abogacía (I): contexto

Equipo de redacción de Economist & Jurist.

Tiempo de lectura: 4 min

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A inicios del pasado mes de octubre, la Asociación Humanizando la Justicia presentaba en el salón de actos del Consejo General de la Abogacía los resultados del “Informe Lawyers burnout” sobre el desgaste profesional y el compromiso laboral en el ámbito de la abogacía.



De izqda a dcha: Mª Cruz Delgado, presidenta de Humanizando la Justicia; Victoria Ortega, presidenta del CGAE; y Paloma Rodrigo, directora de Humanizando la Justicia (FUENTE: Economist & Jurist)



Este estudio, pionero en Europa, se fundamenta en inferencias estadísticas extraídas de encuestas planteadas a cientos de abogados de toda España a través de sus colegios profesionales e instituciones.

Contando con las intervenciones de la presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, Victoria Ortega, la presidenta de la Asociación Humanizando la Justicia, Mª Cruz Martín Delgado y la directora de la Asociación, Paloma Rodrigo, allí se anticipó la alarmante cifra que evidenciaba que, entre los encuestados, un 63% de ellos decían sufrir un alto o muy alto desgaste profesional, un 29,8% medio y un 7,2% bajo desgaste.

“Soy perfectamente consciente de que nos enfrentamos a un problema que no se resuelve de la noche a la mañana, porque resulta imposible eliminar de un plumazo todas las causas que generan un desgaste profesional a quienes ejercemos”, advertía la presidenta de la Abogacía.

Un 63% de ellos decían sufrir un alto o muy alto desgaste profesional, un 29,8% medio y un 7,2% bajo desgaste

“Lo primero, por tanto, es querer alinearse con esta nueva filosofía de cambio y comprometerse con ella. Lo segundo, trabajar y redoblar los esfuerzos para acelerarlo”. Un esfuerzo que, en su opinión, “debe ser necesariamente colectivo, porque a todos nos atañe, a nivel individual, a los despachos, a las empresas, a las organizaciones y a las instituciones”, agregaba Victoria Ortega.

Ahora bien, antes de adentrarnos en los datos reveladores del novedoso estudio (objeto de análisis en una segunda pieza que publicaremos próximamente), considerábamos oportuno poner en contexto y localizar el interés de la materia, optando por responder a distintas preguntas sobre el denominado y también desconocido “síndrome de burnout”.

¿Qué es el “síndrome de burnout”?

El “síndrome de burnout”, de desgaste profesional o de estar quemado por el trabajo, es una respuesta al estrés laboral crónico que aparece cuando fallan las estrategias de defensa que habitualmente emplea el individuo para manejar el estrés laboral continuo.

Es importante diferenciar el estrés puntual del estrés crónico. El desgaste profesional debe contemplarse como un proceso: el aumento de los esfuerzos para hacer frente a las demandas externas conduce al agotamiento emocional, que es un desencadenante de la despersonalización, que a su vez conduce a una menor realización personal y ello conlleva un mayor agotamiento emocional en un círculo vicioso, etc.

El desgaste profesional produce un deterioro del estado de salud y bienestar que puede manifestarse en diferentes esferas

¿Cuáles son las causas que lo provocan?

La excesiva carga de trabajo, un clima laboral adverso, no contar con las habilidades y competencias necesarias para el puesto, los compañeros o jefes tóxicos, la falta de reconocimiento y motivación en el trabajo o cualquier otra situación que provoque frustración o insatisfacción laboral pueden dar lugar a este desgaste profesional en las personas.

(FUENTE: Pixabay)

¿Cuáles son sus síntomas?

En la esfera individual, el agotamiento, es decir, la sensación de no poder dar más de sí a nivel emocional. En la esfera social, el cinismo, es decir, la actitud distante ante el trabajo, así como ante los compañeros de trabajo. Y, por último, en la esfera profesional, la ineficacia profesional, es decir, la sensación de no hacer adecuadamente las tareas y ser incompetente en el trabajo.

¿Cuál es su impacto?

El desgaste profesional produce un deterioro del estado de salud y bienestar que puede manifestarse en diferentes esferas: síntomas físicos (cansancio, agotamiento, cefaleas, dolores musculares, insomnio, trastornos nutricionales, disfunción sexual, etc), manifestaciones conductuales (adicción a drogas, abuso de ansiolíticos, alcoholismo, cambios de humor, agresividad, falta de concentración, irritabilidad), problemas emocionales (agotamiento emocional, disforia, distanciamiento afectivo, ansiedad, depresión, culpa, soledad, frustración, impotencia, apatía, desconfianza, cinismo, hostilidad, baja autoestima, deseos de abandonar la profesión) y desajustes sociales con actitudes negativas hacia la vida, descuido de la vida personal (familiar, de pareja, social) y uso inapropiado del tiempo y del ocio.

Además, puede tener consecuencias muy graves sobre la organización, sobre los usuarios del servicio y sobre la sociedad en general. Se relaciona con un mayor absentismo profesional, abandono de la profesión, deterioro del ambiente laboral, menor efectividad en el trabajo y en consecuencia puede impactar en los resultados económicos y reputacionales de la organización.

¿Qué es el “engagement”?

El engagement, factor esencial en el presente estudio, podría traducirse como el compromiso laboral o vinculación psicológica con el trabajo.

El “engagement” en el trabajo se define como una conexión energética y afectiva con las actividades laborales

Desde una perspectiva de la salud ocupacional, y de la evaluación de procesos que conducen a la prevención y promoción de la salud, el “engagement” en el trabajo se define como una conexión energética y afectiva con las actividades laborales, de forma que el profesional se percibe a sí mismo con las capacidades suficientes para abordar las demandas de su actividad

¿Cuáles son las hipotéticas relaciones entre “burnout” y “engagement”?

Algunas teorías asumen que desgaste profesional y compromiso laboral son los polos opuestos de un continuo de bienestar en el trabajo en el cual el primero representa el polo negativo y el segundo el polo positivo.

En cambio, teorías más recientes advierten que nos encontramos ante dos conceptos distintos que deben ser evaluados de forma independiente. Estar vinculado y comprometido con el trabajo requiere algo más que no estar quemado, supone un estado motivacional positivo y un compromiso con la tarea a llevar a cabo.

Así las cosas, contextualizado ahora sí el “Informe Lawyers burnout”, antes de dar a conocer en una tercera pieza la opinión y valoración de la Abogacía, así como de otros actores próximos a la profesión sobre el novedoso estudio, revelaremos próximamente al detalle los principales datos y conclusiones extraídos del mismo que seguro no dejarán indiferente a nadie.

Estar vinculado y comprometido con el trabajo requiere algo más que no estar quemado, supone un estado motivacional positivo y un compromiso con la tarea a llevar a cabo

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