Imagina cualquier despacho de abogados. Uno pequeño, por ejemplo. Pongamos que tiene entre diez y veinte años de trayectoria. Cientos o incluso miles de clientes, innumerables casos y montañas infi nitas de documentos acumulados; demandas, resoluciones, escritos, contratos, correos, actas, notas internas, informes… Documentos que viven entre archivadores y estanterías y carpetas de Windows, servidores […]