El escritorio de un abogado suele ser un fiel reflejo del ritmo frenético del día a día: pilas de documentos, expedientes abiertos, marcadores, códigos, subrayadores, un token olvidado entre papeles y, en ocasiones, incluso un borrador de una demanda asomando entre carpetas. Aunque esta imagen parezca habitual en muchos despachos, la realidad es que un […]