Eran las tres de la madrugada. Llegué al juzgado de guardia. Mi clienta, una señora de mediana edad avanzada, me llamó avisándome de que la habían detenido por conducir en condiciones inadecuadas. La encontré esperando en un banco a un lado del pasillo judicial. Su rostro denotaba los excesos. Al verme, se alegró y casi […]