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Economía

Bancos centrales y criptomonedas: ni contigo ni sin ti

Redactor de Economist & Jurist

Tiempo de lectura: 4 min



Economía

Bancos centrales y criptomonedas: ni contigo ni sin ti

Después de muchos años renegando de las criptodivisas, bancos emisores de todo el mundo plantean la emisión de estos medios de pago.



Hace algunos años, no demasiados, hablar en un banco central de cualquier país del mundo de criptomonedas era como mentar la soga en la casa del ahorcado. Los bancos centrales han sido siempre una suerte de brazo armado de los gobiernos para para influir en la economía vía impresión de moneda y no veían con buenos ojos unas nuevas monedas virtuales creadas en Internet y sin ningún tipo de control que podían restarles poder.

Al final, la realidad, siempre tan tozuda y a veces tan impertinente, se ha impuesto. Las monedas digitales cada vez están más asentadas, su valor en ocasiones ha subido como la espuma, cada vez hay más y cada vez son más utilizadas como medios de pago. En este contexto, parece que los bancos centrales han pasado del “de esta agua no beberé” a “tonto el último” y ya tienen planes, en unas ocasiones más adelantados que en otros, para emitir sus propias criptomonedas, conocidas por el acrónimo CBDC (central bank digital currency).



¿Qué ha llevado a los bancos centrales a cambiar tan drásticamente de opinión? Hay varias razones. En primer lugar, ningún banco central quiere que una CBDC de otro país pueda ser más atractiva que su propia criptodivisa, ya que esto podría suponer una amenaza para sus monedas domésticas. Este planteamiento vale también para las criptomonedas privadas, sobre todo aquellas de alcance global impulsadas por grandes empresas tecnológicas.

Otro factor es el temor de los bancos centrales a que la tónica cada vez más acusada de usar medios de pago digitales o tarjetas, en lugar de dinero en efectivo, termine restando importancia a los billetes y las monedas que ellos emiten, lo que crearía una excesiva dependencia del dinero y los medios de pago privados.

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) dedicaba un amplio apartado a las CBCD en su Informe económico anual 2021. En este informe señala que “las monedas digitales emitidas por bancos centrales abren un nuevo capítulo para el dinero basado en la confianza en el banco central. En su calidad de representación tecnológicamente avanzada del dinero, las CBDC pueden promover el interés público”.

Los bancos centrales han tenido que reaccionar ante el cada vez mayor empuje de criptomonedas como el Bitcoin. (Fuente: Economist & Jurist)

En el mismo documento se explicaba que las CBDC se basarían en las funciones tradicionales de los bancos centrales en el sistema de pagos: garantizar que los pagos son firmes y definitivos, que hay suficiente liquidez para que funcione el sistema de pagos y que impera la igualdad de condiciones, poniendo dinero del banco central a disposición de todas las partes de forma equitativa.

En este informe también se da pistas de cómo deberían ser esas criptomonedas. Los analistas del BPI aseguran que las CBDC funcionarían mejor como parte de un sistema dual en el que el banco central y el sector privado colaboraran. En síntesis, lo que proponen es que el banco central opere el núcleo del sistema y garantice su seguridad y eficiencia, mientras que entidades del sector privado, como bancos y proveedores de servicios de pago, pueden poner su capacidad innovadora al servicio de los clientes.

En lo que se refiere al diseño de las CBCD, el BPI apuesta por uno vinculado a una identidad digital, que obligaría a los usuarios a identificarse para acceder a fondos. “Un diseño cuidadoso equilibraría la protección de los usuarios contra el uso indebido de sus datos personales y la protección del sistema de pago contra el blanqueo de capitales y los delitos financieros”, aseguran desde el banco con sede en Basilea.

En este contexto, el Banco Central Europeo (BCE) trabaja intensamente para preparar su propio criptoeuro. En su reunión del 14 de julio, el Consejo de Gobierno del BCE decidió poner en marcha la fase de investigación de un proyecto de euro digital. Esta decisión se adoptó nueve meses después de que el propio BCE publicara un extenso informe en el que se examinaban todos los elementos relacionados con la emisión de una moneda digital propia.

El Banco Central Europeo tiene en marcha una fase de investigación de un proyecto de euro digital. (Fuente: Economist & Jurist)

Tras esta reunión del Consejo de Gobierno, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, manifestaba que desde la presentación del informe sobre un euro digital “hemos realizado nuevos análisis, hemos recabado información de los ciudadanos y los profesionales, y hemos realizado algunas pruebas, con resultados prometedores. Todo ello ha hecho que nos decidamos a acelerar el proceso y a iniciar el proyecto de un euro digital”. “Nuestro trabajo”, subrayó “trata de garantizar que, en la era digital, los ciudadanos y las empresas sigan teniendo acceso a la forma de dinero más segura, el dinero de banco central”.

La fase de investigación tendrá una duración de 24 meses y su objetivo será abordar aspectos clave relativos al diseño y la distribución. Sobre este aspecto, a los responsables del BCE les preocupa que el euro digital pueda atender las necesidades de los europeos y que pueda contribuir al mismo tiempo a impedir actividades ilícitas y a evitar cualquier impacto no deseado en la estabilidad financiera y la política monetaria. Desde el BCE se afirma que “esto se entenderá sin perjuicio de ninguna decisión que pueda adoptarse en el futuro sobre la posible emisión de un euro digital, que no se producirá hasta una fase posterior”. Eso sí, lo que deja muy claro el BCE es que un euro digital sería un complemento del efectivo, no su sustituto. El tiempo dirá si este nuevo “de esta agua no beberé” se cumple o no.

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