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Economía

Biden financiará su nuevo estímulo subiendo los impuestos a los ricos

Redactor de Economist & Jurist.

Tiempo de lectura: 3 min

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  • El impuesto a las ganancias del capital aumentará al 43,4%, por lo que los afectados pasarían a pagar más por capitales que por renta.


 

Hace unos días pudimos conocer cuál era el proyecto que el presidente de los Estados Unidos tenían en mente para estimular la economía norteamericana y ayer jueves cuál será la fuente de ingresos para que dicho estímulo económico salga adelante. La idea del presidente Biden pasa por doblar el impuesto sobre las ganancias de capital a las personas más ricas hasta alcanzar el 39,6% que, sumado a una tasa extra sobre los ingresos por inversiones, podría situar estos impuestos en torno al 43,4%, según datos de Bloomberg recogidos a partir de fuentes del gobierno norteamericano.



Esta subida de impuestos afectaría a ese porcentaje de gente que declara un millón de dólares o más en concepto de beneficios de capital, que actualmente pagan alrededor de un 20% en concepto de este impuesto. Así, este proyecto sustentaría un recargo del 3,8% sobre los ingresos por inversiones, que ayudaría a financiar el sistema sanitario y dejaría la tasa impositiva sobre la rentabilidad de los activos financieros por encima del máximo del IRPF.

Hoy en día, los norteamericanos con mayores ingresos los obtienen mediante inversiones y no como salarios, lo que genera que los trabajadores tengan que abonar más impuestos sobre sus salarios que los ricos sobre sus acciones. (Fuente: Economist & Jurist).

Estas medidas suponen un gran cambio en las bases del sistema fiscal del país, que desde hace tiempo grava más las rentas del trabajo que las inversiones. Con esto, Biden cumpliría uno de los objetivos prometidos durante su campaña, ya que prometió igualar los impuestos sobre ambos conceptos para los más ricos al considerar que es injusto que estos paguen menos por sus ingresos que los trabajadores de clase media.

Las previsiones establecen que aumentando este impuesto se ingresarán cerca de 370.00 millones de dólares en diez años según las estimaciones del Centro de Política Fiscal de Urban-Brookings.

Biden espera poder financiar con este dinero parte del gasto social del “Plan de Familias Estadounidenses”, cuyo gasto supondrá más de un billón de dólares a las arcas públicas, proyecto que quiere presentar en los próximos días. Entre otras ayudas, el plan ofrece inversiones para reducir la pobreza infantil, ayudas a la maternidad, subvenciones para centros educativos y la compra de alimentos para aquellas personas que no llegan a fin de mes.

Pero a este impuesto federal hay que añadir las cuotas estatales de estos impuestos que establece cada estado. Así, los ricos que vivan en los estados que tengan los impuestos locales más elevados podrían encontrarse el tipo sobre las ganancias del capital por encima del 50%. En Nueva York, por ejemplo, se situaría en un 52,22% y en California sería aún mayor, pudiendo llegar al 56,7%.

Hoy en día, los norteamericanos con mayores ingresos los obtienen mediante inversiones y no como salarios, lo que genera que los trabajadores tengan que abonar más impuestos sobre sus salarios que los ricos sobre sus acciones. Eso ha llevado a los demócratas a considerar que los tipos actuales de ganancias benefician a aquellos con mayores ingresos. Por su parte, los republicanos defienden que ese sistema genera crecimiento económico y fomenta el ahorro.

Por último, el partido demócrata ha sopesado la idea de cobrar impuestos sobre el capital anualmente al cambio de valor de los activos, en lugar de llevar a cabo dicha acción una vez se produce la desinversión, aunque no parece que dichas medidas vayan a estar incluidas en el paquete de estímulos que aborda el partido de Biden actualmente.

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