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Economía

El precio del gas, un problema añadido para la economía

El Gobierno ha contenido, de momento, el incremento de la factura que pagan los consumidores

El precio del gas natural se ha triplicado el último año. (Foto: Freepik)

Redactor de Economist & Jurist

Tiempo de lectura: 5 min



Economía

El precio del gas, un problema añadido para la economía

El Gobierno ha contenido, de momento, el incremento de la factura que pagan los consumidores

El precio del gas natural se ha triplicado el último año. (Foto: Freepik)



Durante todo el verano, y de manera singular también en lo poco que llevamos de otoño, una de las noticias más difundidas ha sido el elevado precio de la energía eléctrica. Una de las causas que se apuntan para explicar este incremento es el elevado precio del gas.

Dado que este año no se ha podido producir mucha energía procedente de fuentes renovables, es necesario utilizar otras fuentes de energía como el gas. Esta materia prima ha generado el 37% de la electricidad producida en lo que llevamos de 2021 mediante centrales de ciclo combinado y cogeneración, según datos de Red Eléctrica de España (REE). El problema es que el precio del gas está subiendo sin control en los mercados mayoristas, hasta el punto de que se ha triplicado.



El precio del gas es uno de los causantes del incremento del coste de la energía eléctrica. (Foto: Freepik)

Para poner coto a este incremento el Gobierno aprobó un Real Decreto el 14 de septiembre para limitar durante el último trimestre de este año y el primero de 2022 la subida de la tarifa regulada del gas natural y evitar así que se disparara por el encarecimiento de los precios internacionales del gas natural. Con esta medida, además, se intenta también contener algo el precio de la energía eléctrica.

Según establece este real decreto, a partir de este mes de octubre las tarifas reguladas para pequeños consumidores (TUR 1 y TUR 2) solo podrán subir un 5%. Si se hubiera subido según el encarecimiento del precio en el mercado, la escalada hubiera sido del 21% y del 30% en el mes. La TUR 3, para grandes consumidores, se hubiera disparado un 41%, pero lo hará un 8% por la limitación del Ejecutivo.

Esto implica la fijación de un tope en la subida de esta tarifa regulada integral que, de haberse fijado según la metodología en vigor, habría supuesto un alza media del 37,8%, pues la revisión se calcula teniendo en cuenta el incremento de las materias primas en el periodo. Esta subida es, según cálculos del Gobierno, de un 130,47%. De esta manera, se generará un déficit de tarifa en el sistema del gas al no cobrarse ya la subida real. Este déficit lo pagarán los consumidores a partir de abril de una manera progresiva.

Actualmente, en España hay cerca de ocho millones de consumidores de gas, de los que 1,58 millones (el 19,7%) están acogidos a la tarifa de último recurso (TUR), en su mayoría hogares y pymes; mientras que el resto está en el mercado libre y a precios que se revisan, habitualmente, con carácter anual.

España no es el único país que está tomando medidas para contener el precio del gas.

El Gobierno francés ha decidido bloquear el precio del gas durante los meses de invierno. El gas consumido por Francia, que procedente en su mayor parte de Noruega, ha subido casi un 60% en lo que va de año y seguirá subiendo en un futuro inmediato. El Gobierno ha optado por no repercutir este aumento, que será absorbido por las empresas que lo suministran con la ayuda del Estado. Como contrapartida, tampoco bajará el precio del gas la próxima primavera, en abril o marzo, cuando se debe producir una caída abrupta del coste de esta energía.

Escasez de reservas

Una de las causas del incremento de precios es la escasez de reservas. En este sentido, hay que recordar que el invierno pasado fue especialmente frío, lo que hizo que se consumiera más gas. Esto, unido a la recuperación de la pandemia, ha disparado el consumo de gas, con el consiguiente descenso de las reservas.

La importante reducción en el nivel de reservas de gas es una de las causas del incremento de precios. (Foto: Freepik)

La menor oferta del producto está tirando de los precios al alza, sobre todo porque se está produciendo un importante incremento de la demanda, en especial de los países asiáticos. Según explica Goldman Sachs en un informe, “es probable que Europa deba competir con Asia por el suministro del gas. Esto podría impulsar los precios en un rally similar al visto en enero de este año”. La consultora habla, además, de una “prima de invierno” en el precio del gas y, por ello, ven un riesgo considerable de que no se produzcan flujos de esta materia prima entre estos continentes si el clima es frío tanto en Europa como en Asia.

El gran problema de Europa es que es totalmente dependiente del gas de terceros países. El único productor importante de gas natural es Noruega, pero no tiene la capacidad suficiente como para cubrir la demanda del resto del continente. También se podría comprar gas a Estados Unidos. Este país utiliza procesos de condensación para licuarlo y poder exportarlo en grandes buques. Esos buques con gas, pagado al contado, desembarcan en los puertos de países donde se ofrece más dinero por ese gas y ninguno es precisamente europeo.

Gaseoducto ruso

El gigante ruso Gazprom ha anunciado la finalización de la construcción del gasoducto Nord Stream 2, que transportará gas ruso a Alemania por el fondo del mar Báltico. El consorcio que construyó el Nord Stream 2 (Gazprom junto a las empresas francesa Engie, las alemanas Uniper y Wintershall, la austríaca OMV y la anglo-holandesa Shell) quiere poner en funcionamiento el gasoducto antes de fin de año.

Sede de Gazprom. (Foto: Creative Commons)

Gazprom calcula que los suministros de gas a través del gasoducto pueden ascender este año a hasta 5.600 millones de metros cúbicos, del total de 55.000 millones de metros cúbicos de gas que podrá entregar al año a Europa. Según algunos analistas, esto podría ayudar a rebajar el precio del gas al aumentar la oferta. Sin embargo, el gaseoducto inquieta a algunos países europeos para quienes esta infraestructura incrementa la dependencia energética de la Unión Europea de Rusia.

A menor escala pasa algo parecido con España, que tiene una gran dependencia del gas de Argelia. Precisamente esta semana el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se ha reunido con su homólogo argelino en la capital del país magrebí ante el temor de que la crisis entre Argelia y Marruecos pusiera en riesgo el suministro de gas a España desde su principal proveedor.

El problema viene derivado de la ruptura de relaciones diplomáticas entre Argelia y Marruecos. Esto pone en peligro el suministro de gas que llega a España vía Marruecos a través del gasoducto Magreb-Europa. Hay otra vía de entrada que es el gasoducto Medgaz, que une directamente Argelia y España, pero la cuestión es si es suficiente para transportar a España todo el gas procedente de Argelia.

Albares ha asegurado que tiene el «compromiso argelino de satisfacer la demanda española«. Sin embargo, no ha aclarado cómo se garantizará el suministro que, a través de esos dos gasoductos, supone el 49% de lo que consume España.

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